lunes, 21 de julio de 2014

Misal Franciscano: 21-29 julio

21 de julio



Lorenzo de Brindis (1559-1619)

San Lorenzo nace en Brindis (Pulla. Italia) en 1559; es hijo de Julio César Rossi y Massella. Fallecido su padre, se traslada con su madre a Venecia, donde es educado por su tío Pedro Rossi sacerdote y rector del seminario de San Marcos. A los dieciséis años inicia su noviciado en Verona. Cursa los estudios eclesiásticos en Padua. Antes de ser ordenado sacerdote, predica en San Juan de Venecia, y más tarde, en Verona, Padua, Nápoles, Génova, Mantua , etc. Ordenado sacerdote, profesa un gran amor a la Eucaristía. El papa Clemente VIII le encarga predicar a los judíos de Roma. Es nombrado Ministro Provincial de la Toscana en 1594. Después lo es de Venecia. Es elegido Definidor General y General de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos en 1602. Es consejero de los papas Clemente VIII y Paulo V. Predica en Viena y Praga, donde funda dos fraternidades; también en Gratz donde crea otra fraternidad. Al acabar su servicio como General de la Orden cumple varios servicios apostólicos en Praga, Baviera, Sajonia, España, Nápoles, etc. El 22 de julio de 1619, fecha en que cumplía 60 años de edad, fallece en Belem, cerca de Lisboa (Portugal). Sus restos descansan en el convento de Clarisas descalzas de la Anunciada de Villafranca del Bierzo (León. España). El papa Pío VI lo beatifica en 1783, León XIII lo canoniza en 1881 y Juan XXIII lo proclama «Doctor Apostólico» en 1959.

Común de Doctores

Oración. Oh Dios, que por tu Espíritu llenaste a San Lorenzo de Brindis de los dones de consejo y fortaleza, concédenos, por su intercesión, que sepamos discernir la verdad, aceptarla y ponerla por obra. Por nuestro Señor Jesucristo.


22 de julio



María Magdalena

         El Señor la libra del dominio diabólico y se le aparece el día de la Pascua hebrea. Transmite a los discípulos la buena noticia de la Resurrección (cf. Jn 20,1-18).

Común de Santas Mujeres

Oración. Señor, Dios nuestro, Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquélla cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

23 de julio



Brígida de Suecia (1303-1373)

Santa Brígica es hija de Birgerio Ingerborg, gobernador de Uplandia, la principal provincia de Suecia, y de Brígida. Su padre fallece hacia 1315. Entonces se encarga de su formación una tía que vive en la ciudad de Aspenas. A los 13 años contrae matrimonio con Ulf Gudmarsson. Tienen ocho hijos entre los que se cuenta otra santa: Santa Catalina de Suecia. En el año 1344 fallece su marido Ulf en el monasterio cisterciense de Alvastra. Ella funda un convento de religiosas en Vadstena, en el que vive una numerosa comunidad de religiosas asistidas por otra comunidad de religiosos, que obedecen a la autoridad de la abadesa. El monasterio de Vadstena se convierte en el principal centro literario de Suecia en el siglo XV con el nombre de la Orden de las Hermanas de San Salvador. Viaja a Roma para ganar el jubileo de 1350. En Roma asiste a los pobres y a los peregrinos de Suecia en su casa, vecina a San Lorenzo en Dámaso. Viaja a Asís y durante dos años se dedica a recorrer los principales santuarios italianos. En 1371 peregrina a Tierra Santa. Muere en Roma el 23 de julio de 1373. El papa Bonifacio IX la canoniza el 7 de octubre de 1392. Juan Pablo II la declara patrona de Europa el 1 de octubre de 1999, junto a Santa Catalina de Siena y Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

Común de Santas Mujeres

Oración. Dios nuestro, gloria de los humildes, que distinguiste a Santa Brígida por su caridad, concédenos, por sus méritos e intercesión, que, llevando cada día nuestra cruz, alcancemos un amor duradero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


24 de julio



Cunegunda de Hungría (1224-1292)

Santa Cunegunda (Kinga) nace en 1224; es hija de Bela IV rey de Hungría y de Teodora Laskarysa, y hermana de las beatas Yolanda y Margarita. A los 14 años se desposa con el príncipe de Cracovia, Boleslao el Púdico. Se entrega por entero a la oración y a la asistencia a los pobres, siendo ejemplo de una vida de austeridad y penitencia. Promueve la causa de San Estanislao, obispo de Cracovia, asesinado en 1079. En 1253 es canonizado por el papa Inocencio IV. Muerto su marido en 1279, ingresa en el monasterio de las clarisas de Stary Sacz, fundado por ella. Ejerce la responsabilidad de Abadesa con humildad y servicio a las hermanas, mirándose en el espejo de Jesús pobre y crucificado. Por la invasión de los tártaros, la comunidad se instala en el castillo de Pyiemin. Respetadas sus vidas y hacienda, la comunidad regresa a su monasterio, en el que muere el 25 de julio de 1292. El papa Alejandro VIII aprueba su culto el 11 de junio de 1690 y es canonizada por Juan Pablo II en 1999.

Común de Santas Mujeres

Oración. Padre, derrama sobre nosotros el espíritu de sabiduría y amor con el que colmaste a tu hija Santa Cunegunda, para que, sirviéndote fielmente a imitación suya, te agrademos con nuestra fe y nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.

24.1 de julio



Luisa de Saboya (1462-1503)

La beata Luisa de Saboya nace el 28 de diciembre de 1462 en Ginebra (Suiza); es hija de Amadeo IX, duque de Saboya, y Yolanda, prima de Santa Juana de Valois. Cuando cuenta nueve años fallece su padre; a los dieciocho años se casa con Hugo de Chalons, señor de Nozeroy. Luisa lleva una vida de austeridad y sacrificio, y sirve a los pobres, enfermos y especialmente a los leprosos. Cuando fallece su marido en el año 1490, se retira al monasterio de las clarisas de Orbe, fundado por la madre de Hugo de Chalons. La fraternidad del monasterio sigue la espiritualidad de Santa Co-leta. Dentro del monasterio desarrolla todas las virtudes franciscanas de servicio, de relaciones fraternas y de piedad según el estilo de vida franciscano, haciendo especial hincapié en la Eucaristía y en la devoción a la Virgen María. Muere a la edad de cuarenta y dos años. El papa Gregorio XVI aprueba su culto el 12 de agosto de 1839.

Común de Santas Mujeres

Oración. Oh Dios, todo santo, que en la beata Luisa nos diste un modelo de virtudes cristianas, concédenos estar unidos a ti y agradarte con nuestra fe y obras. Por nuestro Señor Jesucristo.

24.2 de julio



Antonio Lucci (1682-1752)

El beato Antonio nace en Agnone (Molise. Italia), el 2 de agosto de 1682. Ingresa en la Orden de los Franciscanos Menores Conventuales. Profesa en el año 1698. Cursados los estudios eclesiásticos, es ordenado sacerdote el 17 de noviembre de 1705. Enseña teología en Nápoles y Roma, labor que alterna con la predicación y el servicio y cuidado de los pobres. Desempeña las funciones de Ministro Provincial y Rector del Colegio de San Buenaventura de Roma. El papa Benedicto XIII lo nombra obispo de Bovino (Foggia) el 7 de febrero de 1729. En su servicio apostólico, cuida de la formación del clero y realiza numerosas visitas pastorales a la diócesis. Muere en Bovino el 24 de julio de 1752. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 18 de junio de 1989.

Común de Pastores

Oración. Oh Dios, que infundiste en el beato Antonio Lucci, obispo, el espíritu de sabiduría y de caridad para que confirmase a tu pueblo en la fe y lo socorriese con amor en las necesidades, concédenos, por su intercesión, perseverar en la fe y en la caridad, para que podamos así participar de la gloria del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

24.3 de julio



Modestino de Jesús y María (1802-1854)

El beato Modestino de Jesús, de los Franciscanos Alcantarinos, nace en Frattamaggiore (Nápoles. Italia) el 5 de septiembre de 1802; es hijo de Nicola Mazzarella y de Teresa Espósito, humildes artesanos. Ingresa a los dieciséis años en el seminario de Aversa. Más tarde, atraído por la fraternidad de Grumo Nevano, el 3 de noviembre de 1822 recibe el hábito franciscano en el convento de Piedimonte Matese (Caserta), y hace el año de noviciado en el convento de Santa Lucía del Monte, Nápoles. El 27 de noviembre de 1824 profesa y, cursados los estudios eclesiásticos, es ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1827, en la catedral de Aversa. Se dedica a la predicación y a administrar con paciencia el sacramento de la penitencia a los fieles que le solicitan la confesión. Propaga la devoción a la Madre del Buen Consejo. En 1839 lo trasladan a la fraternidad de Santa María de la Salud de Nápoles, donde permanece hasta el día de su muerte causada por la peste del cólera el día 24 de julio de 1854. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 29 de enero de 1995.

Común de Pastores o de Santos Varones

Oración. Dios nuestro, que otorgaste al beato Modestino la gracia de imitar a Cristo pobre y humilde, concédenos por sus ruegos que, viviendo con fidelidad nuestra vocación, podamos alcanzar aquella perfección que tu Hijo nos propuso con su ejemplo. Que vive y reina contigo.


25 de julio



Santiago, Apóstol

Santiago de Zebedeo, con su hermano Juan, es llamado por Jesús para seguirle en la proclamación del Reino por Galilea. Tiene un trato especial con el Señor, junto a Pedro y Juan: relatos de la resurrección de la hija de Jairo, Transfiguración y la Oración en el huerto de los Olivos. Es tradición que predicó el Evangelio en los confines de la tierra. Herodes Antipas lo martiriza. Es el primer apóstol mártir. Es Patrono de España.

Oración. Señor Dios, que consagraste los primeros trabajos de los Apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo.


26 de julio



Joaquín y Ana

Según una antigua tradición cristiana son los nombres de los padres de la Virgen María. Su culto aparece en el siglo X.

Común de Santos Varones

Oración. Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a San Joaquín y Santa Ana la gracia de traer a este mundo a la Madre de tu Hijo; concédenos, por la plegaria de estos santos, la salvación que has prometido a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo.


27 de julio


Arcángel Piacentini de Calafatimi (1390 –1460)

El beato Arcángel nace en Calatafimi (Trapani. Italia) hacia 1390. De joven se retira a una cueva llevando una vida eremítica. Más tarde se instala en Alcano, donde regenta un hospital y sirve con amor a todos los pobres enfermos que acuden a él. Cuando el centro sanitario funciona bien, vuelve a la vida eremítica, que se ve interrumpida por su supresión de la vida eremítica en Sicilia decretada por el papa Martín V. Entonces ingresa en los Franciscanos de Sicilia, bajo laguía del beato Mateo de Agrigento. Una vez hecha la profesión, funda un convento en Alcano, junto al hospital que había rehecho. Ordenado sacerdote, es elegido Ministro provincial , cuyas funciones alterna con la predicación. Lleva una vida de oración, austeridad y de entrega a los pobres. Muere en el convento de Santa María de Jesús de Alcano el 10 de abril de 1460. El papa Gregorio XVI aprueba su culto el 9 de septiembre de 1836.

Común de Pastores o Santos Varones

Oración. Dios nuestro, que llamaste al beato Arcángel para que buscara tu Reino en este mundo por la práctica de la caridad perfecta y el servicio a los hermanos, concédenos que, fortalecidos por su intercesión, avancemos por el camino del amor con espíritu gozoso. Por nuestro Señor Jesucristo.


27.1 de julio



Pedro de Mogliano (1442–1490)

El beato Pedro Corradini nace en Mogliano (Macerata. Italia) en 1442. Estudia Derecho en la Universidad de Perusa. Domingo de Leonissa lo conduce a la Orden, siguiendo las huellas de San Francisco de unirse a Jesús pobre y crucificado. Viste el hábito de San Francisco en 1467 en el eremitorio de las Cárceles. Ordenado sacerdote, se dedica a la predicación por las más importantes ciudades italianas durante 20 años con San Jaime de la Marca. Predica también en la isla Creta. Dirige espiritualmente a Julio César Varano, Señor de Camerino, y a su hija Camila Bautista Varano, clarisa en el monasterio de la ciudad. Es elegido tres veces Ministro provincial de las Marcas y una en Roma. Muere en Camerino y Santa Bautista Camila Varano describe el feliz tránsito en la noche entre el 24 y el 25 de julio de 1490. El papa Clemente XIII aprueba su culto el 10 de agosto de 1760.

                                              Común de Pastores o Santos Varones

Oración. Dios lleno de misericordia, que por la predicación del beato Pedro Corradini llevaste a mucha gente a la luz de la fe, concédenos, por su intercesión, que cuantos nos gloriamos de llamarnos cristianos mostremos siempre con las obras la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo.


27.2 julio



María Magdalena Martinengo (1687-1737)

La beata María Magdalena nace en Brescia (Lombardía. Italia) el año 1687. Es hija del conde Francisco Leopardo Martinengo de Barco y de Margarita de Secchi de Aragón. Estudia en el monasterio de Santa María de los Ángeles y en el del Espíritu Santo. A los dieciocho años ingresa en las Capuchinas de Brescia. Magdalena toma el hábito el día 8 de septiembre de 1705. Sufre humillaciones de la fraternidad, que no la comprende, además de muchas tentaciones que le hacen llevar una vida de dolor y sufrimiento. Más tarde se gana el amor de las hermanas y es nombrada maestra de novicias y abadesa en 1723. Experimenta una relación con el Señor intensa, sin alejarse del camino de acceso a Él típico de la espiritualidad franciscana, como es el seguir a Jesús crucificado, cosa que aprende al inicio de su vida clariana. Muere el 27 de julio de 1737. El papa León XIII la beatifica el 3 de junio de 1900.

Común de Vírgenes


Oración. Dios fiel y Padre bueno, que otorgaste a la beata María Magdalena la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos seguir fielmente nuestra vocación y lograr la perfección en la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.

De Dios Padre/Madre

     

                SOBRE DIOS PADRE



                                                                       Xabier Pikaza[1]
                                              
Muchas son las novedades de Jesús, y entre ellas destaca su manera vincularnos a Dios a quien llama Abba, es decir, Padre, siendo, al mismo tiempo Abba-Imma, Padre-Madre, en comunión con los Ahim (todos los hombres son hermanos).
Jesús ha sido amigo (protector, educador) de niños, asumiendo así una función materna (más que paterna), propia del mismo Dios padre/madre. Confiando en ese Dios dice Jesús, refiriéndose a los niños: “De los que son como ellos es el reino de los cielos...”. Precisamente ahí, en relación a los niños que han de ser acogidos y crecer en manos de una buena Madre, viene a revelarse el Dios de Jesús Padre, que no sirve para avalar ningún sistema social o religioso de poder, sino para abrir a los niños un camino de vida.

En esa línea decimos que Dios es Abba-Imma, Padre-Madre, conforme a las dos primeras palabras de los niños, que Jesús enseña a proclamar a los mayores. El Dios del reino está vinculado a los niños y ellos son sus representantes... Desde este fondo ha de entenderse la invocación de Jesús, Abba, que no es palabra exclusiva de pequeños, pero que recibe en ellos su pleno sentido. En la raíz del Abba (padre) está la Imma, es decir, la madre, que enseña a los niños a decir precisamente Padre. Ésta es la palabra más honda que Jesús ha recreado desde su propia vida, no con teorías, apareciendo como “mesías materno” de un Dios paterno.

1.- Abba-Imma, Padre-madre

Las dos palabras (Abba e Imma) son inseparables y, en principio, el Padre depende de la Madre, sin la que no tiene sentido su acción y su presencia. Ciertamente, en el centro del Nuevo Testamento se encuentra la palabra Abba, que Jesús ha utilizado en su oración, al referirse al Dios (cf. Mc 14, 36 par), y que la tradición posterior (cf. Rom 8, 14; Gal 4, 6) ha tomado como nota distintiva de su plegaria. Abba e Imma se vinculan con Ahim, hermanos:

‒ Abba es una palabra primigenia, que sólo puede interpretarse a partir de la madre (Imma), que se la enseña al niño, aunque luego ella queda a veces en la penumbra. No es la primera (es Imma), pero es absolutamente necesaria: Sólo cuando la Imma enseña al niño a decir Abba (ampliando su vinculación con ella), y cuando el niño dice así (Abba) podemos afirmar que la vida tiene sentido.

‒ Diciendo Abba, el niño no puede abandonar a la madre, pues de esa forma caería en manos de un mal patriarcalismo, quizá el mayor de los males religiosos y sociales de la humanidad actual. Pero tampoco puede quedarse en la Imma. Para que la vida del niño madure en riqueza y diálogo hace falta una buena madre (Imma) que le conduzca y lleve al Abba, descubriendo y a los hermanos.

‒Abba e Imma se vinculan con Ahim, los hermanos… que así forman parte de su relación con Dios Padre-Madre. Dios aparece así como garante de vida y familia…




[1] Conferencia pronunciada por el Autor en el Instituto Teológico de Murcia OFM el 3 de marzo de 2014.

La perla preciosa

         DOMINGO XVII (A)

             Evangelio

«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido»

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13,44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: —El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.

1.- Dios. Cuando hablamos del Reino como un tesoro se entiende la acción de Dios mediante la cual gobierna su creación. Refiere el tipo de relación que el Señor ha adoptado para comunicarse con nosotros. Para Jesús, Dios no establece con los hombres una relación según dictamina la ley, o el derecho, o el poder militar. Dios se relaciona como si fuera un padre. Dios es Rey porque gobierna como una Madre y un Padre a los hombres, porque son sus hijos, no simples criaturas. Por tanto, reino es una relación, un ejercicio, una acción que indica la forma como se relaciona y gobierna Dios a la historia humana y a la naturaleza que la cobija. Y esa relación, es una relación de amor misericordioso, al estilo de las tres parábolas del cap. 15 del evangelio de Lucas: la oveja perdida, el dracma perdido y el hijo perdido. El Señor no da por perdido a ningún hijo: sale en busca de la oveja, se alegra de encontrar el dracma y recibe con las brazos abiertos al hijo que regresa. Cómo nosotros, observando al Señor, debemos pensarlo y amarlo así, cuando nuestra vida se encuentre en las situaciones descritas en las parábolas: perdidos.
           
2.- La comunidad. La comunidad cristiana es la que cobija y es consciente de estas actitudes divinas que revela y hace suyas Jesús. Salir  a buscar al que anda desorientado en la vida, dando palos de ciego y estropeando lo más preciado que tenemos. Seguir a la publicidad y vivir de las comparaciones para transformar la vida en sensaciones y sentimientos  que causan alegrías esporádicas, es venderla en un mercado de baratijas o en un tienda de chinos —por nada compramos; por nada nos vendemos—; y, por último, vivir de la productividad del trabajo, de ser un máquina de producir billetes, o menos billetes, es perderse lo rica y amplia que es la vida cuando se divisa desde la gratuidad y las relaciones humanas bondadosas, más allá de lo que nos pagan o se benefician de nosotros. Son los tres tesoros que alberga la iglesia y enseña continuamente a sus hijos, los bautizados: buscar al hermano perdido u olvidado; recibirlo y alegrarse cuando se le encuentra o regresa.   
           
3.- El creyente. Antes de seguir a Jesús, hay que descubrirlo. El tesoro, que es él, no es nada fácil encontrarlo, porque estamos muy bien programados en esta vida. Primero nos formamos para trabajar, y nos formamos para trabajar donde más se nos pueda remunerar. Después constituimos una familia y más tarde tratamos de hacernos con un puesto en la sociedad. Y continuamos luchando para que nuestros hijos tengan una formación y un puesto superior al nuestro, para mejorar nuestros apellidos.  Y en todo ello debemos descubrir su hilo conductor; la fuerza interior que hace que le demos sentido a tanto trabajo, a tantos problemas, a tantas angustias, a tantas alegrías o compensaciones. El hijo conductor, la clave de todo, el tesoro, no es renunciar a dichas etapas de la existencia, sino descubrir a Jesús, hallar a Jesús como la persona que nos enseña a vivir dichos acontecimientos con la posesión del Espíritu, cuyos frutos son: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (Gál 5,22-23).



El tesoro escondido y la perla preciosa

                                             DOMINGO XVII (A)

                                                            Evangelio


                                «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido»

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13,44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: —El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
              

1.- Contexto. Las parábolas del evangelio de Mateo que tratan del Reino pretenden decirnos qué es, cómo se manifiesta, qué exigencias entraña y cómo debemos cumplir dichas exigencias. Jesús pretende en estos relatos parabólicos introducir a sus oyentes en la realidad nueva del Reino. Como los maestros judíos, usa narraciones sencillas cuyos personajes y demás elementos constitutivos son extraídos de la vida cotidiana judía para que todo el mundo pueda entender las claves en las que se descifra el Reino. Los elementos que hay en la  creación, en la vida familiar, en el trabajo, en las instituciones sociales y religiosas con sus finalidades y hábitos y que están al alcance de la comprensión de todos, se dan la mano y configuran las siluetas de los actores de las parábolas. A pesar de esto, formulan estos relatos el diálogo y la oferta permanente de Dios al hombre para que pase de la vieja dimensión a la nueva, porque las parábolas remiten a las palabras y a los hechos de Jesús, en los cuales se comunica el Reino que está actuando en la historia. El mensaje que contienen es de Dios para los hombres. Por eso en la parábola es Dios quien se presenta a modo humano y ofrece un orden nuevo que exige una opción arriesgada y no siempre segura de éxito.

2.- Mensaje. Las parábolas del tesoro escondido y del comerciante de perlas finas nos indican que el Reino es una realidad que está por encima de los bienes más preciados que los hombres podamos anhelar, elaborar y disfrutar. Y ese tesoro es Cristo Jesús. Una vez más citamos la experiencia más profunda de la vida de fe de Pablo: «Pues yo he muerto a la ley por medio de la ley, con el fin de vivir para Dios. Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí» (Gál 2,19-20). Y para poseerle, las exigencias que el mismo Jesús establece son radicales: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado» (Mt 10,34-40)

3.- Acción. La radicalidad de Jesús —venderlo todo para comprar el tesoro, o subordinar la familia a las exigencias del Reino—, no significa que debamos odiar los vínculos familiares, como padre, madre, esposa o esposo, o hijos, pues el verbo «odiar» no tiene el sentido antropológico actual. No es posible pensar que Jesús, que manda amar a los enemigos (Lc 6,27; Mt 5,44), obligara a sus seguidores a rechazar la relación fundamental humana que da origen a la vida. Aquí no se trata de vínculos afectivos, sino de prioridades en las fidelidades y obediencias de las instituciones sociales. «Amar» (agapao) y «odiar» (miseo) se traducen por fidelidad o infidelidad, y en esta línea se mueve Jesús. Y entonces lo podemos entender mejor: no es despreciar el trabajo, la familia, los deberes prioritarios que fundamenten nuestra cultura, sino asumir la fidelidad a Cristo como el que da un entido global de vida como amor y entrega y aplicarlo a todos los estados que estemos, a todas las situaciones que nos encontremos, a todas las actitudes y actos que tengamos y hagamos. No es cuestión de abandonar el mundo para irse a un mundo que no se sabe bien en qué consiste, sino vivir en este mundo desde las perspectiva de Jesús. Entonces venderemos o tiraremos todas las baratijas acumuladas a lo largo de nuestra vida, para comprar el tesoro del amor que ilumina y da sentido a todo cuanto pensamos, comunicamos y hacemos.