lunes, 19 de enero de 2015

Santos y Beatos: 18-25 enero



                                                                                  19 de enero


                                        Marcelo Spínola y Maestre (1835-1906)

            El beato Marcelo Spínola y Maestre, de la Orden Franciscana Seglar, nace en San Fernando (Cádiz. España) el 14 de enero de 1835 y muere en Sevilla el 19 de enero de 1906. Obtiene el doctorado en Derecho en Sevilla y, como abogado, se dedica a la defensa de los pobres y desfavorecidos. Es ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1864. Es nombrado Capellán en Sanlúcar de Barrameda, Párroco de San Lorenzo de Sevilla, Canónigo de la Catedral de Sevilla en1879, Obispo auxiliar de Sevilla en 1879 y Obispo de Coria (Cáceres) en 1884. Aquí funda la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón con Celia Méndez y Delgado. Obispo de Málaga en 1886; Senador en 1891; Arzobispo de Sevilla en 1896 y Cardenal en 1905. Acompaña a su temperamento alegre, un carácter sencillo y humilde, y a su vocación sacerdotal un estilo de vida franciscano, que le lleva a estar al lado de los que sufren y padecen toda clase de necesidades. El papa Juan Pablo II lo beatifica en Roma el 29 de marzo de 1987.

                                                                       Común de Pastores

            Oración. Señor Dios, que has puesto al obispo beato Marcelo Spínola al frente de tu pueblo, te rogamos que por la eficacia de sus méritos nos concedas tu amor y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

           
                                                                             20 de enero


                                                     Eustoquia Esmeralda Calafato (1434-1485)

            Santa Eustoquia, Esmeralda de nombre de pila, nace el 25 de marzo de 1434 en Annunziata (Mesina. Italia). Sus padres se llaman Bernardo Cofino, llamado Calafato, y Mascalda Romano, fiel seguidora de Mateo de Agrigento y perteneciente a la Orden Franciscana Seglar. Ingresa en el monasterio de las Clarisas de Santa María de Basicó en Mesina a finales de 1449. Funda un nuevo monasterio en los locales de un viejo hospital. En 1464 se traslada a la casa de una congregación de terciarias franciscanas, situada en el barrio de Montevergine (Mesina). La reforma franciscana impulsada por San Bernardino de Siena influye también en las Clarisas. Las fraternidades existentes se renuevan con una observancia más estricta y ajustada a la Regla, y se crean nuevas comunidades que adoptan la Regla propia de Santa Clara bajo la guía de los Hermanos Menores de la Observancia. Santa Eustoquia Esmeralda defiende la espiritualidad cristocéntrica, que ella expresa con un amor especial a la Eucaristía, a la Pasión y a la Santísima Virgen. Muere en el monasterio de Montevergine (Mesina) el 20 de enero de 1485, dejando una ferviente y acreditada comunidad religiosa de cerca de 50 hermanas. Su culto se confirma el 14 de septiembre de 1782, y es canonizada por Juan Pablo II el 11 de junio de 1988.

                                                                             Común de Vírgenes

Oración. Padre de bondad, que te complaces en los limpios y sencillos de corazón, te pedimos por intercesión de Santa Eustoquia, que siguió a Jesús pobre y crucificado, la gracia de abrazar con amor la cruz de cada día. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                             20.1 de enero

                                           Juan Bautista Triquerie (1737-1794)

            El Beato Juan Bautista Triquerie es sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. En el año 1794 se recrudece en Francia la persecución religiosa. La Comisión Revolucionaria del Distrito de Laval le obliga a renunciar a su vida religiosa y sacerdotal. Sin embargo pronuncia las siguientes palabras: «¡Soy cristiano, católico, sacerdote e hijo de San Francisco y mantengo mi fe en Cristo hasta la muerte!». En este tiempo son ajusticiados 359 hombres y 102 mujeres por razón de su fe cristiana. En Laval hay un monumento con esta inscripción: «En esta plaza el 21 de enero de 1794 catorce heroicos sacerdotes cuyos nombres están inscritos en el Libro de la Vida, fueron invitados a escoger: o el juramento contra la Iglesia y el Papa, o el martirio; prefirieron sellar con su sangre la pureza de su fe. Ellos después de habernos enseñado a vivir bien, nos enseñaron también a morir bien para conseguir la vida eterna». El Beato Juan Bautista tiene 57 años cuando sufre el martirio. Es beatificado por Pío XII el 19 de junio de 1955.

                                                                        Común de un mártir

            Oración. Señor y Dios Padre, que concediste al beato Juan Bautista, presbítero, la caridad en la vida, la constancia en la fidelidad a tu Iglesia y la gloria del martirio, haz que también nosotros, animados por la misma caridad, te sigamos con generosidad y perseverancia. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                               21 de enero


                                                              Inés (siglo IV ca.)

            Santa Inés es una mártir romana, que vive probablemente a principios del siglo IV. Testigo de la fe, que pone como ejemplo el papa San Dámaso y varios Padres de la Iglesia.

                                               Común de un Mártir

            Oración. Dios de bondad, que eliges a los débiles para confundir a los fuertes de este mundo, concédenos a cuantos celebramos el triunfo de tu mártir Santa Inés imitar la firmeza de su fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
  

           21.1 de enero

                                                                María Cristina de Saboya
           
            María Cristina de Saboya nace Cagliari el 14 de noviembre de 1812; es hija del rey Víctor Manuel I, rey de Cerdeña,  y de su esposa, la archiduquesa María Teresa de Austria. Contrae matrimonio con el Rey de las Dos Sicilias Fernando II el 21 de noviembre de 1832. Pertenece a la Orden Franciscana Seglar. Mantiene una devoción especial a Cristo pobre, de ahí su asistencia constante a los marginados de su reino. De hecho el pueblo la llama la Reginella santa. El día 6 de mayo del año 1937 es declarada venerable y el 3 de mayo de 2013 el papa Francisco la beatifica. La celebración tiene lugar en la Basílica de Santa Clara el 25 de enero de 2014, lugar donde reposan sus restos.
           
                                               Común de Santa Mujeres

            Oración. Señor Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a la beataMaría Cristina de Saboya, para mostrar a tu Iglesia y a tu Familia Franciscana el camino de la caridad y de la misericordia, concédenos vivir de su entrega a los pobres y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                            22 de enero


                                                              Vicente (✝  304)

San Vicente es diácono de San Valero, obispo de Zaragoza. Mártir en Valencia en la persecución de Diocleciano el día 22 de enero del año 304.

                                                           Común de un Mártir

            Oración. Dios de bondad, derrama sobre nosotros tu Espíritu para que nuestros corazones se abrasen en el amor intenso que ayudó a San Vicente a superar los tormentos. Por nuestro Señor.


                                                                             22.1 de enero


                                                  Vicente Pallotti (1795-1850)

            San Vicente Pallotti, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Roma el 21 de abril de 1795. Sus padres se llaman Pedro Pablo Pallotti y Magdalena de Rossi. El 16 de mayo de 1818 es ordenado sacerdote. Alcanza los grados de doctor en Filosofía y Teología en la Universidad de Roma (La Sapienza), en la que enseña durante 10 años. En 1827 es nombrado Director Espiritual del Seminario Romano y del Colegio de la Propagación de la fe. Funda la Sociedad del Apostolado Católico y las Hermanas del Apostolado Católico, dedicadas a la evangelización y a la asistencia a los necesitados; asisten a los afectados de la peste del cólera de 1837 en Roma. Los institutos se ponen bajo la protección de María, Reina de los Apóstoles. Muere el 22 de enero de 1850, a los 54 años de edad. Pío XII lo beatifica el 22 de enero de 1950, y el papa Juan XXIII lo canoniza el 20 de enero de 1963, durante la primera sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II. En cuerpo incorrupto se venera en la iglesia romana de San Salvatore in Onda, cerca del Puente Sixto.

                                   Común de Pastores o de Santos Varones

            Oración. Señor, tú que has renovado tu Iglesia a la luz del Evangelio por el magisterio espiritual de San Vicente Pallotti, concédenos, por su intercesión, que cuantos nos gloriamos de llamarnos cristianos mostremos siempre con las obras la fe que profesamos. Por Jesucristo nuestro Señor.

                                                                             22.2 de enero


                                              Ladislao Batthayány-Strattmann (1870-1931)

            El beato Ladislao, de la Orden Franciscana Seglar, nace el 28 de octubre de 1870 en Dunakiliti (Hungría). En 1876 la familia se traslada a Kittsee Köpcseny, actualmente en Austria, a causa del permanente peligro de los desbordamientos del Danubio. Estudia en la facultad de Agricultura y de Medicina de la Universidad de Viena y en 1900 obtiene el doctorado. Contrae matrimonio el 10 de noviembre de 1898 con la condesa María Teresa Coreth, con la que tiene trece hijos. Funda un hospital en Kittsee en 1902. En 1915 hereda el castillo de Körmend (Hungría), donde monta otro hospital en 1920. Imprime a su familia y a su trabajo de oculista una decidida orientación cristiana con el seguimiento de Cristo y la devoción a su Madre. Por la tarde reza el rosario con toda la familia y conversa con sus hijos de los trabajos realizados y los proyectos de futuro. Sufre enfermedades dolorosas que padece uniéndose a Jesús crucificado. Muere el 22 de enero de 1931, en Viena, después de catorce meses de graves sufrimientos. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 23 de marzo del 2003.

                                               Común de Santos Varones

            Oración. Señor, Dios de bondad, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad de San Ladislao, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                             22.3 de enero
                                                     José Nascimbeni (1851-1922)

            El beato José Nascimbeni, sacerdote de la Orden Franciscana Seglar, nace en Torri del Benaco (Verona. Italia) el 22 de marzo de 1851. Se ordena de presbítero el 9 de agosto de 1874. Vicario parroquial en San Pedro de Lavagno (Verona), después en Castelletto, y párroco en 1885, función que ejerce durante 37 años. Promueve tanto el desarrollo de la fe cristiana, con las catequesis y la práctica sacramental, como el progreso social del pueblo, dotándolo de los servicios de correos, telégrafos, guardería, escuela laboral, imprenta, caja de ahorros, etc. En 1888 reúne un grupo de mujeres para atender a los enfermos y a las actividades parroquiales bajo la dirección de la maestra Antonia Gaioni y en unión con la Compañía de Santa Úrsula de Brescia, pero la muerte repentina de Antonia frustra el proyecto. El 4 de noviembre de 1892 funda las «Hermanitas de la Sagrada Familia», con la ayuda de Mons. Bartolomé Bacilieri, siendo cofundadora y primera superiora del Instituto María Dominga Mantovani. Con las Hermanas construye una Residencia para Ancianos. Es nombrado protonotario Apostólico por San Pío X en 1911. Muere el 21 de enero de 1922. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 17 de abril de 1988.

                                   Común de Pastores o Santos Varones

            Oración. Dios de misericordia, que hiciste admirable al beato José Nascimbeni por su celo pastoral, concédenos, por su intercesión y ejemplo, ganar para Cristo a nuestros hermanos y alcanzar, juntamente con ellos, los premios de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                         23 de enero
                                            Paula Gámbara de Costa (1473-1515)

            La beata Paula, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Brescia (Lombardía. Italia) el 3 de marzo de 1473; es hija de Juan Pablo Gámbara y Catalina Bevilacqua. A los 16 años contrae matrimonio con Luis Antonio Costa, conde de Bema, con el que tiene un hijo en 1488 llamado Juan Francisco. De honda formación cristiana y franciscana, realizada por el beato Ángel Carletti de Chiavasso (cf. infra 11 de abril), se dedica a socorrer a los necesitados, sobre todo en su región, que padece una fuerte hambruna entre los años 1493-1503. Pero su generosidad se fortalece con las humillaciones a las que la somete su marido, pues convive en su casa con otra mujer. Ésta contrae una grave enfermedad, la abandona el conde, y Paula es la única que la cuida y conforta en su convalecencia. El ejemplo de amor y paciencia que muestra Paula hace que su marido cambie de vida, uniéndose a su estilo de vida franciscano. De hecho se deja vestir el hábito hasta el día de su muerte. Viuda Paula, se entrega por completo a los pobres. Muere en Bene Vagienna (Cúneo), donde había vivido de casada, el 24 de enero de 1515. Aprueba su culto el Papa Gregorio XVI el 14 de agosto de 1845.

                                               Común de Santas Mujeres


            Oración. Señor, Dios, tú nos ha revelado que la vida es amor generoso; concédenos que, imitando la caridad de la beata Paula Gambara, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                            23.1 de enero
                                                     Mariana Cope (1838-1918)

            La beata Mariana Cope nace en Heppenheim (Hessen-Darmstadt. Alemania), el 23 de enero de 1838. Sus padres se llaman Pedro Kobb y Bárbara Witzenbacher. Su familia emigra a Estados Unidos y se establece en Útica, Estado de Nueva York. A los 24 años ingresa en la Congregación de las Hermanas de San Francisco, que se dedican a la educación de los hijos de emigrantes alemanes. Se implica en la creación de dos hospitales generales, en los que se atiende a los alcohólicos y a las madres solteras. Ejerce el cargo de Superiora General en 1877 y 1881. Viaja a Hawai para curar leprosos. Se establece en el hospital de Kakaako (Honolulú). Erige un hospital general en Oahu. El padre Damián de Veuster contrae la lepra en 1884 y su muerte es inminente. En 1889, después de la muerte del padre Damián, acepta la dirección del hogar para los varones, además del trabajo con las mujeres y las niñas en la colonia de Kalaupapa, en Molokai. La madre Mariana vive 30 años en esta isla. Promueve la enseñanza entre los leprosos, la replantación de árboles y el desarrollo de la agricultura. Muere el 9 de agosto de 1918. El papa Benedicto XVI la beatifica el 14 de mayo de 2005.


                                                       Común de Vírgenes o de Santas Mujeres

            Oración. Señor, Dios nuestro, que la beata Mariana Cope suscite en nuestros corazones el amor a los enfermos y experimentemos tu misericordia que ella practicó con los leprosos. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                            24 de enero
                                                    Francisco de Sales (1574-1622)

            San Francisco de Sales nace en Thorens (Ródano-Alpes.Francia) en1574. Obispo de Ginebra, es un modelo de pastor, dando ejemplo y escribiendo innumerables obras sobre la espiritualidad cristiana. Muere en Lyón el 28 de diciembre de 1622.

                                   Común de Doctores de la Iglesia

            Oración. Señor, Dios nuestro, tú has querido que el santo obispo Francisco de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                               25 de enero
                                                      Conversión de San Pablo

            En los Hechos (9,1-18) y en la 1ª Carta a los Corintios (15,8-9) tenemos el testimonio del encuentro de Jesús resucitado con Pablo de Tarso, que va hacia Damasco para perseguir a los cristianos de aquella ciudad. El encuentro se considera como el momento de su conversión.

                                               Común de Apóstoles


            Oración. Señor, Dios nuestro, tú que has instruido a todos los pueblos con la predicación del Apóstol San Pablo, concede a cuantos celebramos su conversión caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo, testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Dios como Palabra y Acontecimiento

                                      LA REVELACIÓN DE DIOS EN SU HIJO JESÚS

                                                                             II

                                          Dios se comunica como Palabra y como Acontecimiento



                                                     Marta Garre Garre
                                                   Instituto Teológico OFM
                                         Pontificia Universidad Antonianum

           El hombre puede recibir la comunicación de Dios porque en lo más íntimo de ser tiende y busca el encuentro personal con Dios. La inquietud del corazón humano se aquieta sólo en Dios, según afirma San Agustín. Por ello la persona humana está preparada para recibir el don de Dios, y que al recibirlo alcanza su plenitud como persona.
La revelación es, ante todo, revelación de la realidad personal, de la intimidad de Dios. Por eso no puede concebirse otra forma de revelación que no sea auto-revelación. Y ello por la misma naturaleza del hombre, su psique. De las cosas podemos aprehender desde fuera su composición físico química, su estructura atómico molecular y ellas no nos engañan, no niegan la verdad de su ser a quien las investiga con el método apropiado; pero, en cambio, respecto de las personas, la conciencia de su verdad última no puede ser arrancada violentamente con técnicas refinadas de psiquiatría, de psicología o de tortura. Ante el misterio de la persona, sólo cabe esperar su autorrevelación gratuita, libre, espontánea: la verdad de la persona sólo cabe ser creída, no puede ser arrebatada por la fuerza.
La conciencia es el dato original y constitutivo de su condición de espíritu en el hombre, el lugar donde tiene lugar la autoposesión del hombre, pues aquí se opera la vuelta del yo sobre sí mismo, donde percibe su absoluta originalidad e irreductibilidad y justamente porque se autoposee, puede disponer de sí y puede, por tanto, revelarse en libertad y amor (no hay libertad si no hay autoposesión de sí, y lo mismo ocurre con el amor). En consecuencia, qué sea la revelación no puede entenderse fuera del ámbito de la persona.

La revelación como “Locutio” (palabra)

El desvelamiento de verdades ocultas o inaccesibles al entendimiento humano lo hace el Señor por medio de la manifestación libre y benevolente del propio misterio personal a un tú amigo. Mejor aún, yo diría que es mostrar el desvelamiento de las categorías necesarias propiamente humanas para que esto se produzca, de modo que la realidad humana de Jesús quede así garantizada y sea, a la vez,  condición necesaria para la encarnación.
El primer eslabón para que esto se produzca es la actitud o la intencionalidad de la persona. Pues no toda palabra es siempre revelación de la intimidad personal; dependerá en cada caso del grado de compromiso o de la actitud con la que el hombre afronte ofrecer la totalidad  de su persona. De este modo, la palabra crea de por sí y expresa la actitud personal del que habla con respecto a la persona a la que habla y por ello invita por sí misma al interlocutor a tomar la actitud personal correspondiente.
Esta actitud personal de la palabra  aparece concentrada en la palabra “amor” y en la palabra “testimonio”, porque en ambas el hombre se compromete por entero: cuando uno ama desvela a la persona amada su realidad interior, y cuando uno da testimonio, está, aunque no lo quiera, desvelando lo que es, una parte importante de su realidad interior.
Por consiguiente, a pesar del abuso, de la manipulación,  del descrédito y de la mentira que muchas veces oscurece la transparencia reveladora de la palabra humana, sigue siendo incontestable que ésta es el medio privilegiado para manifestar el fondo del ser personal: mediante ella puede descubrir el hombre su propio misterio, al tiempo que puede también encubrirlo, puesto que la palabra no es interioridad pura, sino que lleva consigo necesariamente un revestimiento “corpóreo”.

La revelación como “acontecimiento”

La revelación de la intimidad conciencial es siempre un acontecimiento singular, único, irrepetible. Es otro modo de decir que la conciencia no puede ser en modo alguno cosificada y, por ello mismo, su manifestación sólo cabe aguardarla como automanifestación inagotablemente nueva, sorprendente.
“Acontecimiento” sólo se da en la revelación conciencial porque el sujeto no se  autoposee en todo momento idénticamente igual: de ahí la novedad, la sorpresa, el asombro, las reacciones inesperadas… que no podemos controlar, incluso, aunque la palabra sea siempre la misma, pues la intensidad con que se diga, la situación personal, el estado de ánimo, ¿acaso es eso controlable? ¿Puedo predecir cómo me encontraré interiormente mañana?
Eso supone que no podemos fijar de una vez por todas, el misterio de la revelación, como tampoco podemos fijar definitivamente el misterio de la persona. A diferencia del mundo de la naturaleza y de las cosas, cuyo modo de manifestación (fenómeno) y de comportamiento están de antemano perfectamente previstos, determinados y controlados por el hombre, la autorrevelación, en su dimensión personalista, por ser manifestación de la conciencia, es algo cambiante, vivo que se resiste a la conceptualización, que no puede manipularse ni cosificarse sin ser destruido en su verdad más propia.

Esta categoría de acontecimiento refuerza la dimensión personalista de la autorrevelación, ya que es propio de la manifestación de la conciencia; pero, si observamos, nos desvela algo aún más importante –en nuestra  opinión-, que es lo que llamamos el “misterio” de la Palabra divina, de la que decimos que en cada momento y en cada situación concreta es viva, única, irrepetible, dinámica y actual, y que el autor ha logrado explicar sin tener que recurrir a categorías o procesos que no sean propiamente humanos.

«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres»

DOMINGO III (B)




        Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1,14-20.

        Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: -Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
        Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: -Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con El.

1.- Cuando vamos con o seguimos a Jesús no es lo mismo que obedecerle con el sentido de cumplir sus preceptos. Obediencia sólo se la debemos a Dios, al que le reconocemos que está por encima de todo y, por tanto, excluye toda idea de imitación. Ninguno de nosotros podemos compararnos o asemejarnos a Dios. Cuando le obedecemos cumpliendo sus mandamientos reducimos la distancia enorme que existe entre Él y nosotros. Cuando se acorta o desaparece la distancia, el estar junto a Dios como seguimiento, se transforma en un paganismo desdeñable, porque Dios se convierte en un ídolo hecho a medida nuestra al que hemos colocado a nuestra altura. Por eso, antes que obedecer al Señor para recibir su salvación, necesitamos seguir a Jesús. Caminar tras él o con él, para aprender cómo reza al Señor, cómo ama al prójimo, cómo perdona a los pecadores y enemigos, como establece lazos de paz con extraños, desconocidos y enemigos, evitando el desprecio y la venganza. Para relacionarnos con el Señor, antes tenemos que caminar mucho tiempo con Jesús.

2.- La predicación de Jesús del Reino no se relaciona con la acción política que tenían en aquellos entonces muchos grupos judíos, que trataban de independizarse de Roma. Pero tampoco la proclamación de Jesús de la cercanía del Reino coincide con la gloria celeste que defienden muchos grupos espirituales, que los situaban en el más allá exclusivamente, dejando las bondades de la creación para los amos de siempre. Jesús excluye que el Reino comporte una dimensión intemporal o, por el contrario,  encarnada en los valores de un humanismo ideal. La presencia histórica de este Reino la une Jesús a su misión y al ilimitado amor de Dios a los marginados como centro de su actividad. Jesús está convencido de la decisión que Dios ha tomado para comenzar la salvación en la historia, y es consciente de la unión entre la presencia del Reino y sus gestos y palabras. Por eso se convierte en protagonista del Reino en la medida en que exige y urge una respuesta a su propuesta de aceptarlo. Los cristianos no podemos olvidar la salvación debida a tanta gente que no tiene capacidad de vivir por múltiples causas, y en todos los niveles que la vida entraña. Nuestro amor debe hacer presente el reino en la historia humana.

              
3.-  Jesús proclama el Reino y nos invita a convertirnos. Convertirnos es cambiar una forma de pensar por otra diferente. Cuando Jesús nos invita a convertirnos nos dice que demos una vuelta en nuestra vida y tomemos el camino de Dios, para poder reconocerlo cuando se acerque. Es dejarnos de mirarnos el ombligo, levantar la cabeza y mirar a los hombres como hermanos. Es mirar en nuestro interior y dejarle pasar a nuestro corazón para que potencie nuestras relaciones desde la bondad. La voz y la presencia del Señor, siempre a través de Jesús, alcanza lo más profundo de nuestra persona y va más allá de toda práctica religiosa. Convertirse es lo que dice el profeta Ezequiel: «Quitaos de encima los pecados y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo» (18,31; cf. 36,26). Dios está ya al llegar. La decisión divina está tomada, y corresponde al hombre modificar su vida para salirse al paso y abrazarle.