domingo, 13 de diciembre de 2015

15 de diciembre

María Francisca Schervier (1819-1876)


            La beata María Francisca Schervier nace en Aquisgrán (Renania del Norte-Westfalia. Alemania) el 3 de enero de 1819, hija de Juan Enrique y Luisa Migeon. Es ahijada del emperador Francisco II. A la muerte de su madre, acaecida en 1832, se dedica a ayudar a los pobres y enseñarles el catecismo. El 3 de octubre de 1846 crea una comunidad para la asistencia a los pobres y enfermos, y en especial para las prostitutas, que se estrena con una epidemia de cólera y de viruela que asola Aquisgrán. Escribe una Regla y pone a la comunidad bajo la protección de San Francisco de Asís. De aquí viene el nombre del Instituto de Hermanas de los Pobres de San Francisco de Asís. Profesa en la vida religiosa el 12 de octubre de 1850, aunque su regla es aprobada por San Pío X en 1908. La nueva congregación se difunde rápidamente en USA; durante la guerra de 1864, 1866 y 1870, las hermanas se dedican a la asistencia sanitaria de los militares en los hospitales. Cultiva la adoración al Santísimo Sacramento y a la Virgen María. Muere el 14 de diciembre de 1876 en Aquisgrán. El papa Pablo VI la beatifica el 28 de abril de 1974.

                                               Común de Vírgenes, p. 1874

            Oración. Señor y Dios nuestro, te pedimos que la beata María Francisca, virgen, tu fiel esposa, encienda en nuestro corazón la llama de la caridad divina que ella suscitó en otras vírgenes, para gloria perpetua de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.

22 de diciembre
Francisca Javiera Cabrini (1850-1917)

            Santa Francisca Javiera Cabrini nace el 15 de julio de 1850 en Santo Ángel Lodigliano (Lodo. Italia); es hija de Agustín y de Stella Oldini, familia dedicada a la agricultura. Ingresa en la Orden Franciscana Seglar. Al quedar huérfana de padre y madre, entra en los institutos de las Hijas del Sagrado Corazón y de las Hermanas Canossianas, pero no puede permanecer en ellos por su debilidad física. Realizados los estudios de Magisterio, se dedica a educar a los niños huérfanos. Funda el Instituto de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús. Juan Bautista Scalabrini, obispo de Piacenza, le indica que se entregue a los emigrantes italianos. Viaja a América y se establece en Nueva York. Acoge a los huérfanos de emigrantes, construye el hospital Colombo en Nueva York, otro en Chicago y muchos hospicios por toda USA, allí donde hay emigrantes abandonados a su suerte. Abre una escuela en Buenos Aires. Muere en Chicago el 22 de diciembre de 1917. El papa Pío XII la canoniza el 7 de julio de 1946.

                                               Común de Vírgenes

            Oración. Señor y Dios nuestro, te pedimos que Santa Francisca Javier, virgen, tu fiel esposa, encienda en nuestro corazón la llama de la caridad divina que ella suscitó en otras vírgenes, para gloria perpetua de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.


De la esperanza

                                                   FUNDAMENTO DE LA ESPERANZA CRISTIANA




Pilar Sánchez Álvarez
Instituto Teológico de Murcia OFM
Pontificia Universidad Antonianum


           
Según Olegario González de Cardedal, entre las muchas paradojas de la existencia humana, existen algunas evidentes como son:  
            1. Anhelar más de lo que puede conseguir, porque sus deseos son más grandes que sus verdaderas potencialidades. Anhela el Bien que no puede conseguir por sí mismo.
            2. Tiene un anhelo de libertad y de autonomía, que analizando el orden biológico y biográfico solo lo consigue  por el “otro”, cuando lo acepta o la ama; amor que no puede imponer sino aceptar y agradecer.
             3. Prepara, proyecta, anticipa el futuro, pero el Futuro le es desconocido.

            ¿Qué es lo que más necesita el hombre y a la vez se siente superado? Al introducirse en su interior, y analizar sus necesidades comprueba que necesita al Absoluto, al Amor y al Prójimo, lo que forma su mismidad.  Esa afirmación del teólogo está confirmada por estudios científicos. Entre ellos se encuentra la teoría de  la Piramide de Maslow o Jerarquía de las necesidades humanas.  Maslow expuso esta  teoría psicológica en su obra Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió. Maslow formula  una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados. Entre estas necesidades se encuentran las fisiológicas (respiración, alimentación, descanso, sexo, homeostasis); necesidades de seguridad (seguridad físicas, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud, de propiedad privada);  necesidades de afiliación (amistad, afecto);  de reconocimiento (autorreconocimiento, confianza, respeto, éxito); y de autorrealización (moralidad, creatividad, resolución de problemas, etc.).  Al analizar estas necesidades se observa que el hombre necesita de los “otros”, para satisfacer cualquier necesidad, porque es el animal más indefenso que nace. Pero al ir dando satisfacción a esas necesidades básicas, necesita el amor del prójimo y a la vez necesita de Alguien o Algo que satisfaga las necesidades de trascendencia que tiene.
           
El hombre no se conoce a sí mismo hasta que otro le lleva a alturas que el mismo no ha sospechado. Al entrar el hombre en sí mismo se reconoce finito, aunque espera que esto no sea así, en ese interior  anhela la infinitud. Una paradoja importante y una cuestión presente en el hombre desde el principio de los tiempos como lo demuestran los múltiples restos arqueológicos encontrados.  Un ejemplo de esta afirmación son  los ajuares encontrados en las tumbas egipcias, o la moneda en la boca para pagar el viaje de ultratumba.
            Pero la esperanza ha entrado en crisis en la modernidad.  Nietzsche al dar muerte a Dios, al constituir el superhombre, lo que estaba negando es al prójimo, y sin  él no hay esperanza porque  donde no hay prójimo absoluto no hay esperanza contra la muerte.
            La pregunta por la esperanza es la pregunta por el Otro. Y esta esperanza debe transformar la vida, la de aquí y ahora, la que quiere superar la pobreza, la injusticia,  el sin sentido, el pecado; pero   a la vez debe  trascender a  la muerte, porque no se agota en este mundo. Y no es individual, como muchas filosofías la han comprendido, sino que es una esperanza desde el prójimo y desde Dios que se ha hecho hombre.
En el cristianismo, mientras que un hombre vivo ore por otro, vivo o muerto, sigue abierto el destino de todos. De esta forma, esperanza, oración y solidaridad van unidas.
           
La esperanza cristiana tiene su fundamento  en Cristo, que esperó por todos, porque si el amor todo lo espera,  y si Cristo nos amó hasta el final, Cristo esperó por todos. Por este motivo en el cristianismo, el fundamento de esta esperanza que vence a la muerte como El la venció, es Cristo.
            Cuando el hombre  ve pasar el tiempo siente desconsuelo al percibir la finitud, siente nostalgia, y para buscar consuelo debe dirigir su mirada más allá de la temporalidad. Y cuando el hombre en libertad, renuncia a la posesión, y se afinca en lo Eterno, en Dios, participa en el señorío del tiempo, porque el porvenir se gesta en el presente.
            Y en ese presente,  en la inmediatez, se presenta como mediación  Dios,  porque en la humanidad mediadora del Verbo encarnado encontramos a Dios. Don Olegario entiende el tiempo como tiempo de libertad, de soledad y de esperanza: “Libertad, ya conseguida teóricamente, afirmada vitalmente, amenazada siempre. Soledad padecida, temida y rehuida. Esperanza necesitada, descuidad y vulnerada” (Raíz de la esperanza, 31).
            Olegario González de Cardedal afirma la necesidad del hombre que, al romper con su origen, necesita arraigarse en algo para crear su ambiente de libertad. Al dominar la naturaleza ya solo la considera solo materia y por tanto,  no le sirve  de albergue. Así mismo en su relación como individuo con la sociedad,  ha perdido el sentido grupal de familia para alcanzar plena independencia, lo que le lleva al anonimato, porque no existe para otros,  perdiendo su propia identidad y cayendo en la incomunicación, siendo la comunicación  condición necesaria para la libertad y para el amor. Esa incomunicación lleva a la soledad, principal mal de la sociedad actual.
            Al plantearnos la soledad se pueden hablar de clases de soledad: cuando es mero silencio e incomunicación total que lleva a un anticipo de la muerte; cuando uno se aísla y pone distancia a las cosas para  descubrirse a sí mismo, a los demás y a Dios.
            ¿El hombre en su entraña es soledad? No es así porque es comunicación, necesita compañía. Olegario  González de Cardedal se hace las siguientes preguntas:
• ¿Estamos desde el origen solos en el ser?
• ¿Seguimos solos en medio del mundo?
• ¿Nos quedaremos definitivamente solos al fin de la historia?

           
A estas preguntas responde el teólogo: El cristiano responde a la pregunta por la soledad del hombre en el origen desde la Trinidad: al principio no eran la indigencia, la soledad, el silencio o la incomunicación sino la Palabra y el Espíritu del Padre. El hombre surge de esa comunión para compartirla en plenitud. A la pregunta por la soledad en el trayecto, responde desde la común encarnación: Dios no ha arrojado los seres a la existencia con desinterés o por despecho para dejarlos sumidos en su desamparo, sino que los ha acompañado tomando naturaleza de hombre y viviendo destino de hombre. Y a la pregunta por la soledad al final de la historia, responde desde la resurrección: Dios no dejó a su Hijo Jesús ni dejará a ninguno de sus hijos conocer la corrupción definitiva del sepulcro.
 De esta forma la esperanza tiene :
1. como sujeto al hombre
2. como fundamento a Cristo
3. como contenido a todos los demás hermanos

            Por ser redimidos por Cristo de la muerte ya no está el hombre solo ni desesperado sino destinados a servir al prójimo  y a sentir la alegría propia de los redimidos. 
                                               ¿Qué significa Dios de la esperanza?
            Olegario González de Cardedal afirma que existen cuatro lecturas posibles siendo algunas no religiosas y otras religiosas:
1. Dios es aquello a lo que tiende la esperanza. Dios es la meta
2. Se absolutiza la Esperanza y se nombra como Dios. Se ha repetido “El amor es Dios, la esperanza es Dios” pero la revelación nos dice que Dios es Amor, pero el amor no es Dios. Dios es amor y esperanza.
3. Dios es el que suscita y sostiene en nosotros  la esperanza
4. El amor de Dios, acreditado en Jesucristo y otorgado por su Espíritu, es la raíz de la esperanza del hombre. Se conoce como esperanza teologal porque tiene como origen, fundamento y contenido a Dios.

                                   ¿En qué se apoya la esperanza cristiana?
El teólogo sostiene: La esperanza cristiana por consiguiente se apoya en dos quicios: las promesas de Dios hechas por los profetas y acreditadas definitivamente por la resurrección de Cristo y por lo que la iglesia ha seguido tras ella a lo largo de la historia; y la anticipación del don definitivo de Dios o vida eterna por la acción del Espíritu santo, enviado a la comunidad y en ella dado a cada creyente, haciendo gustar ya la realidad teológica y soteriológica del presente (41).
De esta forma ese futuro se convierte en meta del presente. De esta esperanza teologal nace como de una fuente todas las esperanzas históricas de las necesidades de este mundo.  Pero esta esperanza se puede devaluar si da lugar a que se soslayen las responsabilidades morales que tenemos para la realidad concreta.



lunes, 7 de diciembre de 2015

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego

                                                               III ADVIENTO (C)


            Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3,10-18.
            En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: -¿Entonces, qué hacemos? Él contestó: - El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo. Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron: -Maestro, ¿qué hacemos nosotros? El les contestó: -No exijáis más de lo establecido.
            Unos militares le preguntaron: -¿Qué hacemos nosotros? El les contestó: -No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
            El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: -Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
            Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.


             1.  -  Juan anuncia la intervención última de Dios, que se lleva a cabo por medio de un enviado suyo, por un mediador, como casi siempre ha ocurrido en la historia de la salvación. La imagen de que no tiene derecho a desatarle las correas de las sandalias al mediador del Señor puede significar el contrato de cambio y símbolo del derecho que da el poner los pies en una nueva tierra. En este caso, la antigua alianza, la que ha tenido al Señor y a Israel desposados, queda anulada, y Juan abre un nuevo camino, por mucho tiempo anunciado, en el que se encontrarán definitivamente Dios y el hombre por medio de la presencia de alguien que ha tomado las sandalias para desposar a un nuevo pueblo con el que realmente se dé la fidelidad y amor mutuo, y que antes no se dio entre el Señor e Israel por la infidelidad de este. En esta alianza se acentuará el perdón de los pecados por voluntad divina (cf. Ez 36,25), la retribución personal por la responsabilidad individual de los actos (cf. Ez 14,12), la exclusión de una religiosidad externa, acentuando una relación con Dios por la hondura del corazón, sin descuidar la fidelidad a la ley y una presencia de Dios que se palpará en la buenas cosechas y en la paz de Israel.



               2.- La predicación de Juan Bautista entraña dos dimensiones, que la comunidad cristiana debe atender como camino para participar en la Eucaristía, núcleo central de la celebración de la fe. Las relaciones con los demás tienen que cumplir una justicia básica: no extorsionar a los demás; contentarse con lo que está estipulado por la sociedad y no querer vivir por encima de las propias posibilidades, porque ello lleva consigo el robo y el perjuicio al prójimo. La otra dimensión no debe olvidarla la Iglesia: anunciar a Jesucristo como se presentó en Galilea y murió en Jerusalén, y proclamar que vendrá para implantar la justicia, una justicia que es nuestra salvación definitiva, lo que entraña la misericordia infinita del Señor para todos y cada uno de nosotros.

              
3.- Muchas veces nos cansamos de ser justos; de cumplir con nuestras obligaciones, bien porque no recibimos nada a cambio, bien porque es inútil ante tanta sinvergonzonería que nos rodea por doquier. Parece que cada vez hay más pillos, y menos gente honrada. Y no es así. Sin darnos cuenta, el misterio del bien va calando en las conciencias y en las actitudes personales de mucha gente. Lo importante es que en el seno de las familias y en la educación social se enseñe y se adopten principios y medidas, válidas para todos, para que podamos convivir con el respeto que merece nuestra dignidad humana. Y esto va desde cuidar nuestra casa común, como es nuestra casa y nuestra ciudad, hasta respetar las ideologías y creencias de todos. Debemos de ser capaces de convivir en paz, porque estamos de acuerdo en los principios básicos de la vida: comida, agua, educación y sanidad, para acceder después a una justicia y libertad verdaderas. Sería el reto humanista actual.

              


Domingo III de Adviento (C).


                                                                 III ADVIENTO (C)


            Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3,10-18.
            En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: -¿Entonces, qué hacemos? Él contestó: - El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo. Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron: -Maestro, ¿qué hacemos nosotros? El les contestó: -No exijáis más de lo establecido.
            Unos militares le preguntaron: -¿Qué hacemos nosotros? El les contestó: -No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
            El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: -Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero, y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
            Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

            
1.- Texto. Lucas transmite una tradición, quizá unida al discipulado de Juan, en la que el Bautista recomienda algunas normativas morales, propias del pensamiento grecorromano sobre el cultivo de la virtud, aunque no sea del todo excluyente del profetismo que anuncia el fin del mundo. En este sentido, Juan, como maestro de sabiduría, aplica a tres grupos la práctica de la justicia, que se añade a las recomendaciones que da Mateo (3,7) a los saduceos y fariseos. Así, como signo de la conversión, avisa a las gentes que compartan la comida y el vestido, expresión del mandamiento de amor al prójimo, para que nadie sufra la desnudez, según Dt 15,4; a los recaudadores que ajusten su cobro a lo mandado; y a los soldados, seguramente mercenarios de Herodes Antipas, hombres alistados en su ejército, que vivan con su sueldo sin extorsionar al pueblo.

              
2.- Mensaje. Pero la clave está en el segundo párrafo del relato evangélico. Juan se somete a Jesús, al que anuncia, y que dará el verdadero bautismo del Espíritu y juzgará al pueblo.    El sentido de la frase citada indica el convencimiento de Juan de que alguien, más decisivo que él en la historia de la salvación, actuará esta salvación después de su bautismo. Los bautizados con agua por Juan, que serán desposados con el que enviará el Señor, también tendrán la oportunidad de que, el que viene, les bautice «con Espíritu Santo». El Espíritu se ha descrito como aliento de Dios para expresar su fuerza, o como una lluvia que empapa la tierra y una aspersión que moja por entero al hombre y que infunde la vida de Dios. Este Espíritu santo de Dios originará la renovación interior del hombre dando lugar a una nueva alianza o a una nueva situación del hombre ante Dios y ante los demás hombres. He aquí la descripción de Isaías: «Hasta que se derrame sobre vosotros un aliento de lo alto; entonces el desierto será un vergel, el vergel contará como un bosque, en el desierto morará la justicia, y el derecho habitará en el vergel, el efecto de la justicia será la paz, la función de la justicia, calma y tranquilidad perpetuas» (32,15-18).

               3.- Acción. Juan nos señala el camino de acceso al Mesías que viene: es la honradez y responsabilidad en algunas relaciones sociales, las cuales no necesitan de un bautismo del Espíritu, sino una recta conciencia educada por una razón no maleada ni por los intereses egoístas de la familia, ni de la sociedad. Pero todos sabemos que no es tan fácil ser justos al cien por cien en esta vida. Estamos dañados esencialmente y por eso nos cuesta tanto alcanzar el camino del bien por nuestras solas fuerzas naturales. Necesitamos el Espíritu de Dios, la relación divina de amor para que nos dé la fuerza suficiente para que caminemos en la justicia y en la gracia divina. En definitiva, la vida la entiende Juan compartiendo los elementos básicos que a todos nos hacen más humanos, como es la justicia y el respeto mutuo, es decir, la libertad.





domingo, 6 de diciembre de 2015

Santos y Beatos, del 8 al 14 de diciembre

                                                                          8 de diciembre


                                  La Inmaculada Concepción de Santa María Virgen

            El 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX declara el dogma y establece la fiesta de la Inmaculada Concepción: «Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original es doctrina revelada por Dios y que a todos obliga a creerla como dogma de fe». El beato Duns Escoto piensa que la afirmación de que todos hemos sido hechos pecado para que todos necesitáramos la gracia de Jesu-cristo para salvarnos (Rom 5,12), proviene de que Cristo es un mediador perfecto, al ser perfecto Dios y perfecto hombre. Por consiguiente, la mediación para la salvación debe cubrir todos los campos posibles para que la redención alcance toda la realidad y supere toda posibilidad de salvación de cualquier otro mediador. Esto se alcanza cuando, no sólo libera del pecado, sino también es capaz de preservar a una persona de él. Es lo que sucedió con su Madre. Jesucristo preservó a María de toda mancha original y así ejerció la mediación universal de la salvación más perfecta posible, ya que es más fácil reconducir a un pecador a Dios que impedir que una persona pueda ofender a Dios y separarse de Él; es más fácil liberar del pecado actual que crear la misma imposibilidad de pecar; y se agradecerá más a Jesucristo su acción sobre María, porque ha mostrado su mediación en el más alto grado, ratificando su capacidad infinita de salvación.

            Oración. Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado, concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                         11 de diciembre

                                                           Hugolino Magalotti († 1373)

            El beato Hugolino Magalotti nace en Camerino (Mace-rata. Italia). Distribuye sus bienes entre los pobres e ingresa en la Orden Franciscana Seglar. Adopta una vida aislada para dedicarse por entero a la oración y meditación de la vida de Jesucristo. Como es habitual en la espiritualidad eremítica, su vida es de extrema penitencia. Habita en las faldas del Monte Ragnolo, no lejos de las fuentes del río Tenna. Más tarde lo abandona, porque la gente acude para recibir su consejo y favor, impidiéndole permanecer en oración constante. Se va a vivir a la cima del monte Ragnolo. En su nuevo retiro, Hugolino intensifica la vida de penitencia y de íntima unión con Dios. Asistido por algunos devotos y un sacerdote del vecino monasterio de Riosacro, entrega su alma a Dios el 11 de diciembre de 1373. El papa Pío IX aprueba su culto el 4 de diciembre de 1856.

                                               Común de Santos Varones

            Oración. Dios nuestro, tú ves que somos débiles y desfallecemos; por el ejemplo del beato Hugolino, afiánzanos misericordiosamente en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                           12 de diciembre

                                                          Nuestra Señora de Guadalupe

            En el mes de diciembre de 1531, en la colina del Tepeyac, la Virgen María se aparece a Juan Diego. En la cuarta aparición la Virgen le manda que se presente Juan de Zumárraga, franciscano y primer obispo de México. Juan Diego lleva en su ayate unas rosas que corta en el Tepeyac, según la orden de la Virgen. Juan Diego enseña su ayate al obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, con rasgos mestizos. En 1910, Pío X proclamó a la Virgen de Guadalupe patrona de toda Hispano-América.

                                               Común de santa María Virgen

            Oración. Señor, que quisiste colmar con beneficios incesantes a quienes nos hemos acogido bajo el patrocinio especial de la santísima Virgen María: escucha nuestras oraciones y concédenos que, después de celebrar con alegría su fiesta en la tierra, podamos llenarnos de gozo al contemplarla en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                           12.1 de diciembre

                                   Bartolomé de San Gimignano (1227-1300)

            El beato Bartolomé Bompedoni nace en 1227 en el castillo de los Condes de Mucchio, junto a San Gimignano (Siena. Italia). Ingresa en los benedictinos de San Vito de Pisa, después viste el hábito de la Orden Franciscana Seglar, ingresa en el seminario en Volterra, y una vez cursados los estudios es ordenado sacerdote, siendo destinado como párroco a Pichena. Durante 20 años evangeliza la ciudad, sirviendo la Palabra, enseñando la catequesis y testimoniando la veracidad de la fe con un servicio extremado a los pobres y afligidos. Atacado de lepra, se retira a la leprosería de Celiole, cerca de San Gimignano, donde vive veinte años. Aquí da un testimonio conmovedor de unión a la pasión de Cristo, ofreciendo uno de los más bellos testimonios de la espiritualidad franciscana de unión a Cristo crucificado. Muere en 1300, siendo sepultado en San Gimignano en la iglesia de San Agustín. El papa Pío X aprueba su culto el 27 de abril de 1910.

                                               Común de Santos Varones

            Oración. Dios nuestro, que has puesto a los santos como ejemplo y ayuda para facilitar a los débiles el camino de la salvación, al celebrar la fiesta del beato Bartolomé concédenos bondadosamente que, siguiendo sus pasos, caminemos hacia ti. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                          12.2 de diciembre


                                                          Conrado de Offida (1241-1306)

El beato Conrado nace en Offida (Áscoli Piceno. Italia) en 1241. A los 14 años viste el hábito franciscano. No quiere estudiar, y sirve a la fraternidad con los oficios más humildes. Destinado a Forano, convive diez años con el beato Pedro de Treia. El Ministro General, Jerónimo de Áscoli, lo destina a La Verna. Más tarde, los superiores le obligan a cursar los estudios eclesiásticos. Después de ordenado sacerdote, se entrega a la predicación. En 1294 obtiene permiso del papa San Celestino V para pasar un tiempo entre sus ermitaños celestinos. Durante estos años tiene relaciones epistolares esporádicas con Pedro Juan Olivi, el reformador franciscano sospechoso de errores heréticos en sus escritos sobre la cuestión de la pobreza evangélica. Cuando Bonifacio VIII suprime la congregación de los celestinos, Conrado regresa al convento franciscano. Vive en penitencia y pobreza extremas. Muere en Bastia, cerca de Asís, el 12 de diciembre de 1306. El papa Pío VII aprueba en su honor oficio y misa el 21 de abril de 1817.

                                               Común de Santos Varones

            Oración. Dios nuestro, solo tú eres santo y nadie puede ser bueno fuera de ti: por la intercesión del beato Conrado, danos la gracia de vivir de tal manera que nunca nos veamos privados de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                       13 de diciembre

                                                                                Lucía (s. III)

            Santa Lucía mártir de la persecución de Diocleciano. Es la última persecución contra los cristianos y quizás la más sangrienta.

                                               Común de un mártir

            Oración. Que la poderosa intercesión de Santa Lucía, virgen y mártir, sea nuestro apoyo, Señor, para que en la tierra celebremos su triunfo y en el cielo participemos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                             14 de diciembre

                                                                  Juan de la Cruz (1542ca.-1591)

            San Juan de la Cruz nace en Fontiveros ( Ávila. España) hacia el año 1542. Ingresa en la Orden de los carmelitas. Siguiendo a Santa Teresa de Jesús, defiende la reforma de la Orden. Es uno de los grandes escritores místicos de la Iglesia. Muere Úbeda (Jaén. España) el año 1591. Es doctor de la Iglesia.

                                               Común de Doctores de la Iglesia


            Oración. Dios, Padre nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz, ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegar a gozar de tu gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.