sábado, 20 de junio de 2015

Franciscanos en Cataluña

                                  Els Franciscans a Catalunya. 
                      Historia, convents y frarades (1214-2014)




                                                            Agustí Boadas Llavat OFM




                                                                                    Por  Luis C. Mantilla Ruiz, OFM.
                                                                                    Archivo Nacional
                                                                                                                 Bogotá. Colombia

La historiografía franciscana se enriquece  cada año con nuevos aportes provenientes de culturas, países y lenguas diversas, en libros,  obras colectivas, revistas especializadas y en infinidad de otras publicaciones,  de tendencias y opiniones opuestas, lo cual pone de manifiesto el atractivo que continúa ejerciendo la persona de San Francisco de Asís en el hombre de hoy. Atractivo y vigencia, que ─a manera de ejemplo paradigmático─ demostró el Papa Francisco al inaugurar su pontificado asumiendo el nombre del santo y su legado; pero aún en otros signos contemporáneos, quizás de menor impacto, aunque de mucha significación, como la canonización del franciscano  español Fray Junípero Serra, figura cimera en la historia colonial de los Estados Unidos de América, anunciada oficialmente para el 23 de septiembre de 2015.
En cuanto a las nuevas aportaciones bibliográficas a la historiografía franciscana ─en este caso la que le deja en herencia el año  2014 ─no dudamos en creer que será Els Franciscans a Catalunya. Historia, convents i frarades(1214-2014), volumen de 604 páginas ─en preciosa edición de lujo─  en el cual su autor ha querido presentar de un vistazo el ser y el quehacer de los franciscanos en el ámbito geográfico de Cataluña en el período de 800 años. Una obra escrita  “con esfuerzo, ilusión y competencia”, según palabras del ministro provincial de Cataluña, fray Josep Gendrau i Valls, es un homenaje a la efeméride del 8° Centenario de la presencia de San francisco en Cataluña,  pero a su vez es un reconocimiento a los 800 años de trasiego de sus hijos en esta importante región de la Península. Pero también es la satisfacción de una de las recomendaciones que dejó el último visitador general a la Provincia: “que los últimos cincuenta años de su historia debían quedar explicados para las generaciones futuras”. Tarea ardua y sacrificada, que no podía haber sido escrita sino por un franciscano catalán, hijo de la misma Provincia,  porque “Ofrecer una visión de conjunto y de síntesis del hecho franciscano en Cataluña a través de la Provincia de San Salvador de Horta ”─que es el propósito de la obra ─ implicaba no solo  un amplio conocimiento de la cultura y costumbres enraizadas en ese ámbito geográfico, sino un amor acendrado por el tema, dos condiciones en que sobreabunda  el autor.  Admirable, pues, el servicio que éste ha hecho a sus hermanos franciscanos y de modo muy particular a los amantes de la catalanidad.
El libro toma como punto de partida el año 1214, apoyado en la incontrovertible tradición oral según la cual  San Francisco ─peregrino de Santiago de Compostela─ pasó por tierras catalanas, dejando tras de sí tal irradiación en el pueblo, que en ese episodio tuvo origen una de las presencias más activas de la Orden, y a constituirse en elemento constituyente de la identidad regional, como se expresa en la celebrada frase del poeta catalán Jacinto Verdaguer: en Cataluña,«quien por fraile o por hermano, todo el mundo es franciscano». La obra se cierra en el 2014, en concordancia con el VIIIº Centenario del acontecimiento mencionado, pero también como año que pone  punto final a los ocho siglos de esa presencia, según lo anuncia  en su Prólogo del libro el provincial fray Josep Gendrau i Valls: «Nos encontramos frente a un hito histórico: el día 1 de enero de 2015, la Provincia Franciscana de Cataluña de San Salvador de Horta, restaurada en Villa Real en 1878, hará ya ciento treinta y seis años, pasará a formar parte de la nueva Provincia de la Inmaculada, fruto de la unión de siete entidades franciscanas de la península Ibérica».  ¿Se trata, por consiguiente, de la extinción del franciscanismo en Cataluña? ¿Acaso esa tradición multisecular de que trata el libro, tanta tradición, tanta riqueza histórica, tantos trabajos y testimonios, tanta sangre de mártires ─como se evidencia en sus páginas ─ podrían extinguirse con un decreto?  ¿O se trata más bien ─como lo creemos─ de una nueva forma de organización jurídica ─en este caso impuesta por la escasez de personal─ como las otras variantes que fue tomando esa presencia franciscana catalana en el transcurso de los ocho siglos?
La obra está distribuida en cinco partes o capítulos.  La primera, bajo el título Via Francisci,  está consagrada a una reseña crítica sobre el “hecho fundante del franciscanismo catalán”, o sea el paso o breve estancia de San Francisco en tierras catalanas,  basándose en aquellos testimonios más autorizados  que respaldan la tradición sobre el venerable acontecimiento: un viejo tema que fue abordado críticamente hace más de un siglo, pero que aun así “merecía una visión panorámica después de los 20 años de investigación del Padre Josep Martí, entre otros”, según  el autor.
La segunda parte, “Pequeña historia”, presenta la evolución franciscana en Cataluña desde la llegada de los primeros frailes hasta el presente, mostrando las distintas formas de organización administrativa y jurisdiccional, de acuerdo con las necesidades y características de cada época: la división de la Orden (en Conventuales y Observantes), pasando por las consiguientes desmembraciones, supresiones, fusiones, etc., avanzando en el período liberal con la supresión de la Provincia y la exclaustración, la restauración (1808-1835), y finalmente “la guerra civil, el esplendor y la decadencia” (1936-2014). El capítulo culmina con la necrología de los 54 mártires de la persecución religiosa del siglo XX  (1934-1939), ilustrada con sus fotografías individuales ─menos las de cinco de ellos.  La claridad y la capacidad de síntesis del autor ─y su franqueza─ que son notas características  de toda la exposición, se imponen de modo admirable en el tratamiento de este capítulo -que por la multiplicidad de episodios y acontecimientos el autor llama “batibull franciscá”- pero que precisamente por ello, él se esfuerza en facilitar su comprensión al lector.
La tercera sección está consagrada a bocetos biográficos de los religiosos más sobresalientes -“las piedras vivas”- como llama a los  que han desfilado a lo largo de la historia de la Provincia. Son cerca de cincuenta nombres, espigados  de entre más de cinco mil que el autor fue rescatando a lo largo de sus lecturas e investigaciones de varios años. Laborioso fichero, buscado y precisado con lupa, como se echa de ver ─a manera de ejemplo─ en el caso del padre Nicolás Giner Gomis, nacido en Tortosa,  quien recién ordenado vino a Colombia destinado al convento de Cali (antiguo Colegio de Misiones) donde su actividad fue sumamente útil en la formación de los futuros presbíteros, cuando la Provincia de la Santa Fe se encontraba dando los primeros pasos de su restauración, tras 20 años de exclaustración (1861-1881). Quizás se le quedaron en el fichero los nombres que no menciona de otros ilustres frailes catalanes que también vinieron a Colombia en los primeros años de la restauración de la Provincia de la Santa Fe, procedentes de los colegios de misiones del Perú, pero que aquí jugaron un papel importantísimo en aquel período difícil, y por ello nosotros los hemos conservado en el Necrologio provincial con gratitud y orgullo: Fray Pedro Mas, natural de Santa Perpetua de Moguda; Fray Joaquín Pulí Salá, de Molló; Fray Juan Gimbernat, de Tordera, y Fray Ignacio Sans, de Igualada.
La cuarta parte ─la más extensa del libro─ está consagrada a los conventos, cincuenta y nueve (¡), presentados en orden alfabético y no cronológico, con una sucinta información de cada uno, pero ricamente ilustrados con fotografías modernas o antiguas, planos, mapas, imágenes, escudos, y en fin, con exquisitos detalles pertinentes, que ponen de manifiesto el inmenso trabajo de campo y la gigantesca labor de recopilación de datos que se impuso. En verdad que una detallada revisión de esta parte del libro  invita a que el lector comparta con creces la autoevaluación que el autor hace de su labor en la Introducción: “el reto era inabarcable; el trabajo más que titánico; el resultado bien franciscano”.
La quinta y última parte del libro ─“de tipo misceláneo”─ recoge refranes, dichos, anécdotas, recetas de cocina, caricaturas, muestras de pinturas y objetos de arte conservadas en el Archivo provincial, así como fotografías de bulas (como la de canonización de San Antonio de Padua), litografías antiguas, libros y documentos del mismo archivo. Todo  un festín visual, que el ministro provincial  Fray Josep Gendrau y Valls, ha calificado de “espléndido reportaje gráfico”, pero que en realidad son ejemplares que sirven para iluminar el capítulo de “la vida cotidiana”, tan apreciado y tan esencial en la moderna historiografía.
Aunque el franciscanismo ha contado en Cataluña con muy buenos cultores de su historia a lo largo del tiempo ─que envidiarían muchas provincias de la Orden ─especialmente “la colosal” Historia de la Seráfica Provincia de Cataluña del padre Pedro Sanahuja (Barcelona 1956), la novedad del libro que estamos reseñando, y su mayor aportación, radican a nuestro modo de ver en que  el autor ha conseguido ofrecer  una cabal  “visión de conjunto y de síntesis del hecho franciscano en Cataluña a través de la Provincia de San Salvador de Horta”, que se propuso como meta. Así lo reconoce uno de los prologuistas del libro, como el Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cataluña: “esperaba con ansia una obra científica sobre la impronta de San Francisco en Cataluña y ahora ya ha llegado”.
En cuanto a que el libro se presente como “visión de conjunto y de síntesis”,  no por ello deja de tener la solidez que requiere un trabajo histórico en un período tan vasto como éste. Pues si bien en él se echa de menos el aparato crítico ─que de todas maneras  hubiera resultado desproporcionado ─ por doquiera se advierte, otras veces se adivina  el respaldo de las fuentes primarias y la larga experiencia del autor en el manejo del tema. Sin estas dos cualidades, “la síntesis”, quizás se habría convertido en un resumen poco fiable, pero con la conjunción de ambas el resultado ha sido esta actualizada y fresca imagen de la Provincia franciscana catalana. En efecto, Fray Agustí ─catalán raizal, nacido en Barcelona en 1963 ─vistió el hábito franciscano a los 20 años y tras haber escalado con lucimiento el proceso de formación recibió la ordenación sacerdotal el 8 de diciembre de 1991. Durante ese período ya había dado muestras de su invariable afición por la historia franciscana, bajo la guía y el ejemplo del padre José Martí Mayor, gestor de muchas iniciativas muy valiosas para su Provincia, como la Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos (AHEF), autor de numerosas investigaciones y organizador del Archivo Histórico de la Provincia. Tras la muerte del padre Martí, fray Agustí, que ya era como el alma de la Asociación y su órgano institucional, pasó a ser su Secretario general, pudiendo acreditar 25 años continuos en esa actividad. En sus muchos trabajos históricos, y por supuesto en el presente libro sobresalen su estilo directo y claro, y otros signos, que el doctor Jaume Aymar i Ragolta, Decano de Filosofía de la Universidad Raimundo Lulio de Barcelona, ha sintetizado en su prólogo: “El P. Agustí es un hombre muy culto que hace compatible la actividad docente y la investigación con el ministerio pastoral…Además es un gran músico (toca el órgano en el santuario de San Antonio de Padua de Barcelona) y en su trato se manifiesta una buena dosis de humor. Un humor inteligente e incisivo que de pronto puede sorprender a quien no lo conozca”.
Para quienes creemos que la mejor forma de conocer el franciscanismo sea a través de la historia individual de las Provincias ─sobre todo si éstas agrupan el elemento raíz en su ámbito regional─ como es el caso presente, el mayor aporte de esta obra ─por encima de todas las excelencias señaladas─ es el haber descubierto el hecho franciscano en Cataluña, es decir, cómo desde el paso de San Francisco “nuestras tierras se han franciscanizado y el franciscanismo se ha cataluñizado”, como sugiere con contundencia el autor en la Introducción. 
Que a Fray Agustí, quien ha gastado tantas horas en configurar esta novedosa visión de su amada Provincia de San Salvador de Horta  ─justamente en momentos de tanto descaecimiento en la Orden Franciscana─ le sirva el libro como espejo de su estatura moral e intelectual y como testimonio irrevocable de su espíritu de servicio. El libro ya ha comenzado su aventura editorial; de su insospechada carrera estamos seguros que le han de venir muchas satisfacciones y  sorpresas a su autor.



                                                Pages editors, Lleida 2014, 604 pp.



lunes, 15 de junio de 2015

Domingo XII (B). ¿Por qué sois tan cobardes?

                                                       DOMINGO XII (B)

                                                                  
            
                    Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4,35-40.

            Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: —Vamos a la otra orilla.
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. El estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron diciéndole: —Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: —¡Silencio, cállate! El viento cesó y vino una gran calma. El les dijo: —¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: —¿Pero, quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

           
1.-  La vida de Jesús descubre una dimensión que está más allá del poder humano que se desarrolla en nuestro mundo. Cuando Jesús es despertado por los discípulos, muertos de miedo por la zozobra de la barca, y calma la tempestad, es todo un símbolo del compromiso del Señor para salvar a sus criaturas de aquellos poderes que las esclavizan y matan. En el Padrenuestro lo rezamos continuamente. «…. mas líbranos del mal»: líbranos de las instituciones humanas que crean poderes de violencia y destrucción; de las fuerzas corruptas presentes en nuestra cultura, y de las que nadie es responsable visible, pero que nos persiguen, nos desintegran, obstruyen nuestra esperanza y cercan nuestra libertad. Despertamos a Jesús para que nos eche una mano y nos libre de la droga, del reparto de las riquezas entre las naciones poderosas, de la pobreza que originan otros países para comprar armas, del alejamiento o desconocimiento del que no razona, no come, no sabe convivir ni cura su egoísmo, etc.

             
2.- Pregunta Jesús a sus discípulos: «¿No tenéis todavía la fe?» Hay una fe, que es la confianza que tienen los discípulos de Jesús cuando recorren Galilea anunciando la presencia misericordiosa del Señor. Esa confianza va aumentando poco a poco conforme comparten el cuidado que el Padre tiene sobre sus criaturas. La Providencia divina guía a sus hijos, los viste, les da qué comer, les cobija y les salva de los enemigos. Pero no basta esto sólo. Hay poderes muy fuertes en el mundo que pueden quebrar dicha confianza en cualquier momento: Judas le traiciona; Pedro le niega; los demás discípulos huyen cuando Jesús es apresado y juzgado. Es necesaria la fe teologal, es decir, el don del Padre por el que les ama, les cambia, les transforma y entonces son capaces de dar la vida por Jesús. Esta es la fe sobre la que se edifica la Iglesia.

           
3.- Fe, esperanza y caridad, las virtudes teologales, son las gracias que fundamentan nuestra vida cristiana.  Son las cualidades infundidas por Dios que nos ofrecen la paz interior por sabernos elegidos y amados por Él. Las virtudes teologales transmiten la serenidad y la calma que tenía Jesús en medio de la tormenta; y ellas nos comunican la fuerza para afrontar nuestra vida cuando enferma, cuando se siente sola o aislada, cuando se considera amenazada por tanto mal, o tantas batallas que tenemos que sostener y no sabemos qué estrategia seguir, qué armas tomar y cómo luchar. Ya lo dijo Jesús: «Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz» (Lc 16,8). Hay que estar atentos y despertar a Jesús siempre; o tenerlo vivo en nuestro interior, porque somos su imagen y templos de su Espíritu.


Domingo XII (B). La tempestad calmada

                                                               DOMINGO XII (B)



                                  Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4,35-40.

            Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: —Vamos a la otra orilla.
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron diciéndole: —Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: —¡Silencio, cállate! El viento cesó y vino una gran calma. El les dijo: —¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?
            Se quedaron espantados y se decían unos a otros: —¿Pero, quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

           
1.- Texto. El relato narra el peligro de que la barca zozobre y se hunda ante la tempestad, y con ella, sus ocupantes. Aquí Jesús no manifiesta su gloria como se dice en el relato anterior cuando aparece andando sobre el agua (Mc 6,47-50), sino que los salva, y según un esquema que evoca la historia de Jonás (Jon 1,1-16). Jesús ordena a los discípulos atravesar el lago, pues el suceso siguiente tiene lugar en territorio pagano de la Decápolis. Es de noche y unas barcas los acompañan. Se forma una tempestad. El peligro se agrava cuando la barca se anega de agua. A la tensa situación de los discípulos se contrapone la serenidad y seguridad de Jesús, que duerme ajeno a las circunstancias, como Jonás (Jon 1,5). Los discípulos reaccionan de mala manera ante la indiferencia de Jesús. Marcos prepara muy bien la situación para que se dé el acto milagroso, ya que es impensable que Jesús duerma en tales circunstancias. El «maestro», como le invocan, en vez de rezar al Señor como sucede en el episodio de Jonás, afronta personalmente la situación. Jesús manda al viento con palabras parecidas a las que emplea para conminar al demonio que posee a un habitante de Cafarnaún: «Cállate y sal de él» (Mc 1,25).

2.- Mensaje. El mar embravecido por la potencia del viento recuerda las fuerzas del caos y del mal, pero ante las cuales muchas veces se interpone el Señor, y en este caso Jesús con el poder divino, como profeta que es de Él. Gritar «cállate», no es una expresión para que enmudezca el mar y se pare el viento, es un increpación y un anatema al maligno, que remueve a la creación contra las criaturas de Dios, pues Jesús increpa a alguien, a un ser «vivo», que no a la naturaleza inerte. Jesús despeja los peligros que acechan a su Iglesia. Pero avisa: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» (Mc 4,40). Fe con relación a su poder, aunque manifiestan su confianza cuando le despiertan para que les saque del peligro de morir ahogados. La falta de fe mira más a la adhesión y comunión que la Iglesia debe mantener con Jesús, tanto en sus éxitos como en sus riesgos, como el que han pasado (cf. Mc 8,32-33).


3.- Acción. Debemos siempre mantener nuestra confianza en Jesús en los peligros que de una forma continua nos acechan, aunque en apariencia esté ausente su «Señor» en las relaciones cotidianas de la vida. Muchas veces sentimos la impotencia ante tanta adversidad, y ello nos debe llevar hundir nuestras raíces en Dios, donde la oración es el agua que las nutre, porque hace posible recibir la savia divina. La oración la realizamos según se describe en la petición que los discípulos hacen a Jesús en la barca: ir hacia él para despertarle; pedir que nos salve y mostrar nuestra debilidad ante la adversidad. Estos movimientos abocan en un reconocimiento de la identidad filial de Jesús, cuya potencia de amor hace que nos libre de tanto mal en nombre del Señor, como rezamos en el Padrenuestro.



domingo, 14 de junio de 2015

Santos y Beatos. Del 15 al 21 de junio

                                                                                  15 de junio


                                                     Luis María Palazzolo (1827-1886)

            El beato Luis, de la Orden Franciscana Seglar, nace el 10 de diciembre de 1827 en Bérgamo (Lombardía. Italia). Huérfano de padre a los 10 años, es educado por su madre con un espíritu cristiano impregnado de la caridad hacia los pobres. Es ordenado sacerdote el 23 de junio de 1850. Es destinado a la parroquia de San Alejandro, después a la iglesia de San Bernardino. Funda la Congregación de las Hermanas de las Pobrecillas con la colaboración de Teresa Gabrieli. Se extienden por Luxemburgo, Suiza, Francia, África. En 1872 crea los Hermanos de la Sagrada Familia para asistir a los niños huérfanos. Se extienden por Bérgamo, Vicenza, Brescia. El beato Luis predica innumerables misiones populares, y es un especialista en ejercicios espirituales. Muere el 15 de junio de 1886. El papa Juan XXIII lo declara beato el 19 de marzo de 1963.

                                   Común de Pastores o Santos Varones

            Oración. Señor, luz de tu pueblo y pastor de los hombres, que, dentro de la Iglesia, has confiado al beato Luis la misión de apacentar a tu pueblo con su predicación y de iluminarlo con su vida y su ejemplo, concédenos, por su intercesión, guardar íntegro el don de la fe que nos legó su palabra y seguir el camino que nos marcó su ejemplo. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                                 16 de junio


                                                          Juan de Parma (1208-1289)

            El beato Juan Buralli nace en Parma (Emilia Romaña. Italia) en 1208. Enseña Lógica en su ciudad natal. Entra en la Orden en 1233, a los veinticinco años de edad. Viaja a París para proseguir sus estudios y más tarde enseña y predica en Bolonia, Nápoles, Roma y París. En el Capítulo General celebrado en Lyón en el año 1247, es elegido Ministro General a los cuarenta años, cargo que desempeña durante diez años. Fue el sexto Ministro General después de San Francisco. Viaja a Inglaterra y se entrevista con el rey Enrique III, y en Francia visita a San Luis IX. Inocencio IV le envía a Constantinopla para dialogar con el patriarca Manuel II. Hace posible que se readmitan los religiosos en la Universidad de París contra Guillermo de Saint Amour. Trata de cal-mar las tensiones entre espirituales y conventuales. Presenta la renuncia el 2 de febrero de 1257 y es sustituido por San Buenaventura. Se retira a Greccio donde vive en gran austeridad y contemplación. Nicolás III le encomienda la misión del diálogo y reconciliación con la Iglesia griega. En el viaje enferma y muere el 19 de marzo de 1289 en Camerino. Su culto se aprueba en 1777, siendo papa Pío VI.

                        Común de Pastores o Santos Varones

            Oración. Oh Dios, que has concedido al beato Juan de Parma la gracia de seguir a Cristo pobre y humilde, concédenos vivir plenamente nuestra vocación bautismal y alcanzar la caridad perfecta a la que nos llamas en tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina contigo.


                                                                             16.1 de junio


                                                    María Teresa Scherer (1825-1888)

            La beata María Teresa nace el 31 de octubre de 1825 en Meggen (Lago de los Cuatro Cantones. Suiza); es hija del matrimonio Scherer-Sigrist. En su bautismo recibe el nombre de Ana María Catalina. Huérfana de padre, trabaja en la agricultura y más tarde en el hospital de Lucerna. A los 17 años ya pertenece a la Orden Franciscana Seglar y a la congregación de Hijas de María. Durante una peregrinación a Einsiedeln se siente llamada a la vida religiosa. El 1 de marzo de 1845 ingresa en el instituto de las Religiosas Enseñantes, fundadas por Teodosio Florentini OFMCap. Terminado el noviciado, se le destina a Baar y luego a Oberägeri, como profesora y superiora en ambas comunidades. En 1850 se traslada a Näfels para administrar el hospicio de los pobres y huérfanos y poco después a Coira para dirigil un hospital. En 1857 es elegida superiora general de las «Religiosas al servicio de la escuela y de los pobres». Con el P. Teodosio dirige el instituto de las Religiosas de la Caridad de la Santa Cruz. Abre hospitales y escuelas para inválidos. Muere el 16 de junio de 1888 en el convento de Ingenbohl. El papa Juan Pablo II la beatifica el 29 de octubre de 1995, junto a otras dos hijas espirituales de San Francisco: María Bernarda Bütler (cf. 19.3 de mayo) y Margarita Bays (cf. 27.1 de junio).

                                               Común de Vírgenes

            Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de La beata María Teresa, virgen, vivir, por tu gracia, de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                              17 de junio


                                                                 Emilia de Vialar (1797-1856)

            Santa Emilia de Vialar, de la Tercera Orden Regular, nace Gaillac (Languedoc. Francia) en 1797. Estudia en París con las religiosas de la Congregación de Nuestra Señora en el pensionado de L´abbaye-au-Bois. De regreso a Gaillac, tiene una experiencia religiosa con Jesús crucificado en la iglesia de San Pedro, donde fue bautizada. D. Mercier, el párroco, la dirige espiritualmente entregándose por entero a los pobres y enfermos. Funda en 1832 la Congregación de Hermanas de San José de la Aparición, que recuerda la aparición del ángel a San José, relatada en Mt 1, 20-24. La Encarnación es uno de los misterios por el que sentía particular devoción. Y como tal se extiende su misión por el mundo para dar a conocer el amor de Dios manifestado en la asistencia de los pobres y en los que no conocen a Jesús, o le persiguen en sus seguidores. Se traslada a Argelia. En Argel atiende a los enfermos aquejados por una peste. Después en 1839 funda en Colina de Mustafá y en Ben Aknou; más tarde en Túnez, Susa, Sfax, La Marsa y La Goleta. Las Hermanas se expanden por Roma, Chipre, Tierra Santa, Australia, etc. Muere en Marsella el 24 de junio de 1856, juntamente con Santa María Dominica de Mazzarello, la cofundadora de San Juan Bosco. El papa Pío XII la canoniza el 24 de junio de 1951.

                                               Común de Vírgenes

            Oración. Señor y Dios nuestro, te pedimos que Santa Emilia, virgen, tu fiel esposa, encienda en nuestro corazón la llama de la caridad divina que ella suscitó en otras vírgenes, para gloria perpetua de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                              17.1 de junio


                                                       Alberto Chmielowski (1845-1916)

            El beato Alberto Chmielowski nace en Igolomia (Cracovia. Polonia), el 20 de agosto de 1845; es hijo de Adalberto y Josefina Borzyslawska. Huérfano de pequeño, sus familiares le educan en una profunda fe católica y con un acentuado sentido social. Participa en la insurrección de Polonia en 1863. Se le amputa una pierna a causa de una herida. Huye al fracasar la revuelta. Estudia Ingeniería en Gante (Bélgica) y pintura en París (Francia) y en Munich (Alemania). En 1874 regresa a Polonia. Pinta el «Ecce Homo», en el que plasma su experiencia del amor misericordioso de Jesús. En 1880 ingresa en la Compañía de Jesús, en la que sólo permanece seis meses. Se dedica a los marginados de Cracovia. El 25 de agosto de 1887 viste el sayal gris franciscano y toma el nombre de hermano Alberto. Pasado un año, emite los votos religiosos y comienza el instituto de los Hermanos de la Orden Tercera de San Francisco, denominados Siervos de los Pobres o Albertinos. En 1891 inicia la rama femenina de la misma congregación (Albertinas). Crea casas y hospitales para socorrer a los indigentes y enfermos. Muere el 25 de diciembre de 1916. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 22 de junio de 1983 en Cracovia.

                                   Común de Santos Varones

            Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad del beato Alberto podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                                17.2 de junio


                                                   Ludovico de Casoria (1814-1885)

            San Ludovico nace en Casoria (Nápoles. Italia) el 11 de marzo de 1814. El 17 de junio de 1832 ingresa en el convento de San Juan del Palco en Taurano (Avellino). Se ordena sacerdote el 4 de junio de 1837. En la finca La Palma crea una enfermería para cuidar a los franciscanos. También aquí establece la sede de la Obra de los «Moretti», para educar a los jóvenes africanos y hacerlos apóstoles de África. Con la misma finalidad misionera, crea la Obra de las «Morette», que encomienda a las Hermanas Estigmatinas de la sierva de Dios Anna Fiorelli Lapini. Además funda asilos para ancianos, convictorios, escuelas, colonias agrícolas, hospicios, montes de piedad, tipografías, etc. Promueve la cultura, edificando un observatorio meteorológico, traduce al italiano las Obras de San Buenaventura, edita una edición de bolsillo de la Biblia, etc. Muere en el Hospicio Marino, creado por él para los marineros ancianos, el 30 de marzo de 1885. Allí reposan sus restos custodiados por las Hermanas Elisabetinas Grises, que funda en 1862. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 18 de abril de 1993 y Francisco lo canoniza en el 2014.

                                    Común de Santos Varones

            Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad del beato Ludovico, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                                   19 de junio


                                                         Miguelina Metelli (1300-1356)

La beata Miguelina nace en Pésaro (Las Marcas. Italia) en 1300. Se desposa con un noble de la familia de Malatesta, del que tiene un hijo llamado Pardino. Muerto éste de un ataque de epilepsia y aconsejada por una religiosa llamada Soriana, procedente de Siria, ingresa en la Orden Franciscana Seglar con los votos de pobreza, obediencia y castidad, distribuyendo sus bienes a los pobres. Viuda sigue a Jesús pobre y crucificado. Visita como peregrina Tierra Santa, sobre todo la Basílica del Santo Sepulcro y el Monte Calvario, en la que tiene experiencias místicas sobre el dolor y la pasión de Jesús. Muere el 19 de junio de 1356, fiesta de la Trinidad en este año. El papa Clemente XII aprueba su culto el 24 de abril de 1737.

                                   Común de Santas Mujeres

            Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad de la beata Miguelina, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                           19.1 de junio


                                                       María Rosa Flesch (1826-1906)

            La beata María Rosa Flesch nace el 24 de febrero de 1826 en Shönstatt, localidad situada cerca de Vallander, a orillas del río Rhin (Coblenza. Alemania), hija de Jorge Flesch e Inés Breitbach. Tiene dos hermanas, Mariana y Cristina. En el bautismo recibe el nombre de Margarita. En 1832 fallece su madre, y su padre se casa de nuevo con Helena Richarz, también viuda, madre de un hijo nacido de su matrimonio anterior. De la nueva unión nacieron otros dos hijos. Su padre fallece el 2 de abril de 1845, y Margarita con 16 años trabaja como costurera, bordadora y recolectora de hierbas medicinales, para mantener a la familia. Cuando se independizan sus hermanos, se entrega a los pobres, a los ancianos y a los huérfanos. Funda las Franciscanas de Santa María de los Ángeles (Franciscanas de Waldbreitbach) para cuidar a los niños huérfanos y ancianos. Toma el nombre de María Rosa. Sirve con otras hermanas en la guerra francoprusiana de 1870. En la Congregación es incomprendida y silenciada, situación que padece durante veintiocho años, hasta el día de su muerte el 25 de marzo de 1906 en Waldbreitbach. El papa Benedicto XVI la beatifica el 4 de mayo de 2008.

                                               Común de Vírgenes

            Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de la beata María Rosa, virgen, vivir, por tu gracia, de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                           20 de junio

                                   Mártires Franciscanos Irlandeses (1579-1653)

            En el siglo XVI se desata en Inglaterra e Irlanda la persecución contra los católicos que aceptan la autoridad suprema del Romano Pontífice en materia espiritual y rechazan el «Juramento de supremacía» que reconoce a la Reina Isabel I (1558-1603) como cabeza de la Iglesia. Más tarde viene la colonización de Irlanda por parte de Inglaterra y Escocia (1608-1610). Oliver Cromwell (1649-1652) prosigue la persecución a los católicos. Entre los 23 mártires de estas persecuciones beatificados por el papa Juan Pablo II el 27 de noviembre de 1992, están los siguientes franciscanos. PATRICIO O’HEALY (1545-1579), que nace en Dromahaire hacia 1545; profesa en la Orden franciscana, estudia en Salamanca (España) y en Roma (Italia). Es ordenado obispo de Mayo (Irlanda) por el papa Gregorio XIII, pero permanece un tiempo en París enseñando teología. CONRADO BREIFNE (1549-1579), sacerdote franciscano, es hijo de Brian O’-Rourke, Lord de Breifne; estudia en París. En 1579, con Patricio O’Healy, marcha a Irlanda y desembarca en el puerto de Smerwicke vestido de marinero. Los dos son apresados, encarcelados y ahorcados en Kilmallock en torno al 13 de agosto de 1579. CORNELIO O’DEVANY (†1612) nace en Rapphoe, condado de Donegal. Ingresa en la Orden en 1550. El papa Gregorio XIII lo consagra obispo de Down y Connor el 13 de mayo de 1582. Fue ahorcado el 1 de febrero de 1612. JUAN KEARNEY (1619-1653) nace en Cashel. Ingresa en la Orden en la fraternidad de Killkenny. Estudia en Lovaina y es ordenado en Bruselas en 1642. Es arrestado en 1653 por ejercer el sacerdocio católico. Ahorcado el 21 de marzo del mismo año.


                                                           Común de Mártires

            Oración. Señor Dios, que concediste a los mártires franciscanos de Irlanda la gracia de morir por Cristo, ayúdanos en nuestra debilidad para que, así como ellos no dudaron en morir por ti, así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                           20.1 de junio


                                                          Vicenta Gerosa (1784-1847)

            Santa Vicenta Gerosa nace en Lovere (Lombardía. Italia) en 1784; pertenece a una familia de ricos comerciantes. Se reúne con otras jóvenes para hacer oración al Señor. Ingresa en la Orden Franciscana Seglar. Con Bartolomea Capitanio funda un Instituto para ayudar a los necesitados, en especial, a los enfermos. En 1833 fallece Bartolomea Capitanio. Sola continúa la obra emprendida, y el 25 de marzo de 1835 comienza sus obras de caridad con otras hermanas. En la epidemia del cólera de 1836 las hermanas se entregan por completo a los afectados, dejando admiradas a las poblaciones que sirven. En 1841 se inician las profesiones religiosas, siendo Santa Vicenta la primera que profesa en el Instituto de las Hermanas de la Caridad de María Niña. Es la Hermana Mayor, y redacta las Constituciones del Instituto. Siente un amor especial a Jesús crucificado, al que acompaña con sus virtudes de trabajo, serenidad y paciencia. Muere el 20 de junio de 1847. El papa Gregorio XVI aprueba el Instituto de Lovere en 1840 y Pío XII la canoniza el 18 de mayo de 1950.

                                               Común de Vírgenes

            Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de Santa Vicenta, virgen, vivir, por tu gracia, de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                              21 de junio


                                                              Luis Gonzaga (1568-1591)

            San Luis Gonzaga nace el 9 de marzo de 1568 en el castillo de Castiglione delle Stivieri (Lombardía. Italia). Hijo mayor de Ferrante, marqués de Chatillon de Stiviéres, y Marta Tana Santena. El día de la Asunción de 1583, en la iglesia de los Jesuitas de Madrid, siente la llamada del Señor. Inicia el noviciado el 25 de noviembre de 1585 en la casa de San Andrés. Se traslada al Colegio Romano para cursar la Filosofía y la Teología. Debido a su debilidad corporal, por la vida de penitencia que se impone desde mucho tiempo atrás, debe dejar los Jesuitas e ingresa en la Orden Francis-cana Seglar de mano de su tío Francisco Gonzaga (15491626), General de los Franciscanos Observantes. En 1590 aparece en Roma una fuerte epidemia que dura hasta el año siguiente. El joven Luis se entrega por entero a los enfermos. Mueren miles de personas, entre ellas los papas Sixto V, Urbano VII y Gregorio XIV. Atiende a los enfermos en San Jaime de los Incurables, en San Juan de Letrán y en Santa María de la Consolación. Contrae la enfermedad y fallece el 21 de junio de 1591. El papa Pablo V lo beatifica el 19 de octubre de 1605 y lo canoniza Benedicto XIII el 13 de diciembre de 1726, y lo nombra protector de los estudiantes jóvenes, y Pío XI, patrón de la juventud.

                                               Común de santos Varones

            Oración. Señor Dios, dispensador de los dones celestiales, que has querido juntar en San Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida y un austero espíritu de penitencia, concédenos, por su intercesión, que, si no hemos sabido imitarle en su vida inocente, sigamos fielmente sus ejemplos en la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo.