domingo, 3 de mayo de 2015

Sasntos y Beatos: 4-10 de mayo



                                                         4 de mayo
                                              
                                         Vivaldo de San Geminiano (1250-1320)

El beato Vivaldo, de la Orden Franciscana Seglar, nace en San Geminiano (Siena. Italia); pertenece a la familia de los Stricchi, de hondas raíces cristianas. Le instruyó en la fe un sacerdote ejemplar: el beato Bartolo de San Geminiano, que al contagiarse de la lepra tiene que retirarse de sus labores pastorales en el año 1280. Se recluye en el lazareto de Cellole, vecino a su ciudad. Allí le acompaña y le sirve Vivaldo, que cuida también de los demás leprosos durante 20 años. Poco después de la muerte del beato Bartolo, toma el hábito franciscano y se oculta en el eremitorio de Boscotondo de Camporena. Y aquí estará aislado durante otros 20 años, llevando una vida de austeridad y penitencia extremas. Es sepultado en la iglesia de Montaione. El papa Pío X lo beatifica el 13 de febrero de 1908.

Común de Santos Varones

Oración. Señor y Dios nuestro, que llamaste a una vida de soledad y penitencia al beato Vivaldo de San Geminiano, concédenos por su intercesión que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                        4.1 de mayo
                                                       Julián del Valle de Istria (1349)

El beato Julián nace en el seno de la familia Cesarello perteneciente al Condado de Istria (Croacia). Ingresa en la Orden en el convento de San Miguel Arcángel. Adquiere una amplia formación en Filosofía y Teología y lucha por la paz entre güelfos y gibelinos. Alterna la vida contemplativa con la activa. En todas sus predicaciones transmite los centros de la piedad franciscana: el seguimiento de Jesucristo pobre y crucificado, la devoción a la Eucaristía y a la Madre de Dios. No descuida su amor y ayuda concreta a los pobres. Muere hacia el año 1349 en el mismo convento donde ingresó y vivió durante toda su vida. Cuando la Orden cierra el convento en el año 1418, los habitantes de Porec roban el cadáver y lo trasladan a la Colegiata del Valle de Istria, en la que se le venera como un santo. El papa San Pío X lo beatifica el 23 de febrero de 1910.

Común de Santos Varones

Oración. Dios de misericordia, que hiciste admirable al beato Julián por su temor y amor a ti, concédenos por su intercesión alejarnos de los males de este mundo y desear los bienes del cielo. Por Nuestro Señor Jesucristo.


                                                                    4.2 de mayo
                                                Eduardo José Rosaz ( 1830-1903)

Eduardo José Rosaz nace en Susa (Turín. Italia) el 15 de febrero de 1830. En 1847 ingresa en el seminario y en1853 en la Orden Franciscana Seglar. Es ordenado presbítero el 10 de junio de 1854. Después de una intensa vida pastoral dirige como Rector el seminario de Susa desde el 1874. Tres años más tarde es nombrado obispo de Susa, siendo consagrado el 24 de febrero de 1878. Como Pastor de la Diócesis se entrega sin límites a los cristianos, visita las parroquias, renueva y potencia la evangelización y, sobre todo, cuida de los más pobres y desfavorecidos. Por otro lado, atiende con esmero la vida y misión de los sacerdotes, comenzando por el seminario. Mantiene una relación entrañable con San Juan Bosco. Funda las «Terciarias de San Francisco de Susa» el 8 de diciembre de 1874, llamadas después «Franciscanas Misioneras de Susa». Muere el 3 de mayo de 1903 y el papa Juan Pablo II lo beatifica el 14 de julio de 1991 en Susa.

Común de Pastores

Oración. Dios y Señor nuestro, que por tu amor has querido que tu obispo beato Eduardo José Rosaz anunciara a su pueblo la riqueza insondable del Evangelio; concédenos, por su intercesión, crecer en el conocimiento de Cristo, dando fruto abundante de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                        4.3 de mayo


                                                          Mártires de Inglaterra (1679)

Enrique VIII se separa de la Iglesia Católica y se erige como jefe de la fe de los cristianos de Inglaterra. Con la separación inicia una persecución contra aquellos cristianos que permanecen fieles al Papa. Entendemos por mártires de Inglaterra a todos los católicos que mueren por su fidelidad a la Iglesia de Roma, no sólo en el tiempo de Enrique VIII, sino también en el tiempo que reinan y gobiernan Eduardo VI, Isabel Tudor, Juan I y Carlos II Estuardos. Entre los mártires hay franciscanos. El papa Juan Pablo II beatifica el 22 de noviembre del año 1987, entre otros muchos, a estos cinco religiosos franciscanos martirizados entre los años 1642 y 1679. Son: Tomás Bullaker (1604 —12 de octubre de 1642), Enrique Heath (1600 —17 de abril de 1643), Arturo Bell (1590 —11 de diciembre de 1643), Juan Woodcock (1603 —7 de agosto de 1646) y Carlos Meehan-Mahonei (1639 —12 de agosto 1679).

Común de Mártires

Oración. Dios eterno, que concediste a los mártires Tomás, Enrique, Arturo, Juan y Carlos la gracia de morir por Cristo, ayúdanos en nuestra debilidad para que, así como ellos no dudaron en morir por ti, así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                         4.4 de mayo
                                                Ceferino Giménez, “El Pelé” (1936)

El beato Ceferino Giménez Maya, de la Orden Francis-cana Seglar, llamado «el Pelé», nace en Fraga (Huesca. España) el 26 de agosto de 1861. Se gana la vida vendiendo cestos que hace él mismo. Se casa, al estilo gitano, con Teresa Giménez Castro, de Lérida, y se establece en Barbastro; en 1912 celebra el sacramento cristiano. Al no tener hijos, adopta a una sobrina de su mujer llamada Pepita. Practica los Jueves Eucarísticos, la Adoración Nocturna, pertenece a las Conferencias de San Vicente de Paúl y en el año 1926 ingresa en la Orden Franciscana Seglar en un grupo de 114 cristianos; es elegido consejero de la fraternidad. Es detenido por salir en defensa de un sacerdote que llevan a la cárcel en Barbastro y por encontrarle un rosario en el bolsillo; en la cárcel reza todos los días el rosario con muchos presos; le llegan a ofrecer la libertad a cambio de dejar de rezar el rosario, a lo que no accede por su fidelidad a Jesús y María. En la madrugada del 9 de agosto del año 1936 lo fusilan, muriendo con su rosario en la mano. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 4 de mayo de 1997.

Común de Santos Varones


Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad y el amor al Rosario del beato Ceferino, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                        5 de mayo


                                                     Bienvenido de Recanati (1289)

El beato Bienvenido nace en Recanati (Macerata. Italia) en torno al año 1200. Ingresa en la Orden de joven y se le destina a la cocina del convento de su pueblo natal. Refleja la forma de santidad que se traza en los primeros años de la Orden: penitencia extrema, oración constante, devoción a Jesús crucificado y a la Virgen María. Es famoso por sus frecuentes éxtasis que le mantienen durante horas ante el Santísimo Sacramento. No obstante la vida contemplativa que lleva, se muestra con suma caridad en sus relaciones fraternas y la atención constante a los pobres que se acercan al convento para pedir limosna y comida. Muere santamente en Recanati el 5 de mayo del año 1289. El papa Pío VI aprueba su culto el 17 de setiembre de 1796.

Común de Santos Varones

Oración. Señor, tú que otorgaste al beato Bienvenido la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por su intercesión, la gracia de vivir fielmente nuestra vocación, para que así tendamos a la perfección que tú nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.


                                                                        6 de mayo


                                                     María, Medianera de la Gracia

Desde tiempo inmemorial se celebra la devoción a María como Medianera de la gracia de la salvación. Pero es Benedicto XV quien instituye oficialmente esta fiesta en la Iglesia en el año 1921. El Concilio Vaticano II precisa el sentido de la mediación de María: su «influjo salvador nace, no de alguna necesidad objetiva, sino del beneplácito divino y deriva de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de él» (LG 60). La Sagrada Congregación para el Culto Divino aprueba la Misa con el título: La Virgen María, Madre y Medianera de la gracia.

Común de Santa María Virgen

Oración. Señor, Dios nuestro, que, por el misterioso designio de tu providencia, nos has dado a tu Hijo Jesucristo, único Mediador ante ti, por medio de la Virgen María, y la has asociado a la obra de la redención hu-mana, concédenos que ella nos alcance de tu Hijo la abundancia de la gracia y nos lleve al puerto de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                        6.1 de mayo


                                              Bartolomé Pucci de Montepulciano (1330)

El beato Bartolomé nace en Montepulciano (Siena. Italia), hijo de Puccio di Francesco. Se desposa con Milla, hija del capitán Tomás de Pécora, de la que tiene cuatro hijos. Ingresa en la Orden en 1290 cuando cumple los 45 años. Distribuye todos sus bienes a su mujer e hijos y se entrega por completo a la vida de oración y penitencia. Después de estudiar filosofía y teología es ordenado sacerdote. Se da a los pobres en su ministerio, además de fomentar la devoción a la Virgen María y a la Eucaristía. Muere el 6 de mayo de 1330. El papa León XIII aprueba su culto el 24 de junio de 1880.

Común de Santos Varones


Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad del beato Bartolomé, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                      6.2 de mayo
                                                  María Catalina Troiani (1813-1887)
                                  
La beata María Catalina Troiani, de nombre de pila Constanza, nace en Giuliano di Roma (Frosinone. Italia) en 1813. Huérfana a los 6 años, ingresa en el convento de Santa Clara de Ferentino en 1829. Su espiritualidad, inspirada en Santa Clara, se centra en Cristo crucificado y en su seguimiento con una vida de penitencia y austeridad. Se dedica a la formación de jóvenes que tienen inquietud misionera. A propuesta del Vicario apostólico de Egipto, Mons. Perpetuo Guasco OFM, viaja a Egipto para dedicarse a la educación de niñas pobres en 1859. Trabaja en la iglesia católica de Muski, de los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa. Funda las Franciscanas Misioneras, que se dedican, además, a rescatar a las niñas negras destinadas a la esclavitud y a recoger a los niños recién nacidos y abandonados. Muere en El Cairo el 6 de mayo de 1887. El papa Juan Pablo II la beatifica el 14 de abril de 1985.

Común de Vírgenes

Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de la beata María Catalina, virgen, vivir, por tu gracia, de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                       8 de mayo


                                                            Amato Ronconi (1238-1304)

El beato Amato de Ronconi nace en Saludecio (Rímini. Italia) en el seno de una familia acomodada. Huérfano y guiado por el hermano Santiago ingresa en la Orden Franciscana Seglar para dedicarse por entero a los pobres y marginados de su tiempo. Crea un hospicio sobre el Monte Orciale, base donde cuidaba a las personas más necesitadas. Desde aquí se extiende su fama de santidad y amor a los pobres por toda la región, ahondando e identificando el carisma de los seglares franciscanos en la Iglesia. Más tarde deja su servicio a los necesitados y se da a la contemplación y vida de penitencia, como era costumbre en este tiempo en la Or-den. Muere el 15 de mayo del año 1304. El papa Pío VI aprueba su culto el 17 de abril de 1776.

Común de Santos Varones

Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad del beato Amato, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.



                                                                         8.1 de mayo


                                                    Jeremías de Valaquia (1556-1625)

El beato Jeremías de Valaquia, Franciscano Capuchino, nace en Tzazo, Valaquia Menor, la actual Moldavia Inferior de Rumania, el 29 de junio de 1556; es hijo de Stoika Kostist y Margarita Barbato, agricultores; en el bautismo le ponen el nombre de Juan. Recibe una sólida formación cristiana en la que sobresale el amor a los pobres y hambrientos. Permanece en su país hasta los 18 años. Después viaja a Italia. En Nápoles ingresa en los Capuchinos, donde toma el hábito en mayo de 1578 en el convento de Sessa Aununca y profesa el 8 de mayo del año 1579. Después de residir en San Efrén Antiguo de Nápoles y en Pozzuoli, en 1585 es enviado a San Efrén Nuevo con el oficio de enfermero. Aquí reside hasta el día de su muerte, el 5 de marzo de 1625. Su vida se centra en la atención y cuidado de los hermanos enfermos, sin descuidar la atención a los pobres y necesitados, servicio que le viene de su familia y se acentúa en su formación y estilo de vida franciscano. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 30 de octubre de 1983.

Común de Santos Varones

Oración. Padre misericordioso, que has concedido al beato Jeremías imitar a tu Hijo en el servicio a los hermanos y en la total inmolación por ellos, concédenos recorrer el camino evangélico de la humildad y de la caridad para colaborar en tu designio universal de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                    8.2 de mayo


                                                     Carmen del Niño Jesús (1834-1899)
                       
La beata María del Carmen González Ramos nace en Antequera (Málaga. España), el día 30 de junio de 1834. Contrae matrimonio con Joaquín Muñoz del Caño en 1856. A los 47 años enviuda. Preocupada por la educación de los niños abandonados, forma un grupo de mujeres para realizar esta labor. Profesa en la Orden Franciscana Seglar, en la que ocupa la responsabilidad de Maestra de novicias. Vive el sentido de fraternidad universal, de pobreza y de amor a la humanidad de Cristo tan importante en San Francisco de Asís. El 8 de mayo de 1884 funda el instituto de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, intensificando la espiritualidad franciscana sobre el amor al Corazón de Cristo y al Corazón de María. Crea once fraternidades para servir, además de la educación de los niños, a los enfermos y a las jóvenes obreras. Muere en Antequera el 9 de noviembre del año 1899. El papa Benedicto XVI la beatifica el 6 de mayo de 2007.


Común de Santas Mujeres

Oración. Dios, Padre bueno, que has dado a tu sierva, la beata Carmen del Niño Jesús, grandeza de alma para contemplar e imitar a tu Hijo en los misterios de Belén, el Calvario y la Eucaristía, concédenos, por sus ruegos, espíritu de oración y caridad para que, fieles a tu voluntad, seamos en el mundo signos de la vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                         8.3 de mayo


                                                   Ulrica Nisch de Hoegne (1882-1913)

La beata Ulrica Nisch nace en Oberdorf-Mittelbiberach (Wurttenberg. Alemania) el 18 de septiembre de 1882, en una familia muy pobre. Su abuela le da una profunda formación religiosa y trabaja como empleada de hogar para ayudar a su familia. En 1903 es hospitalizada en Rorschach, donde conoce a las Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz de Ingebohl. Poco más tarde ingresa en la Congregación. Profesa en Hoegne el 24 de abril de 1907. Obedece los destinos en el hospital de Bühl en Mittelbaden y en la Casa de San Vicente, de Baden-Baden. Destaca por su vida de oración, humildad, penitencia y servicio a las hermanas. Enferma de tuberculosis en 1912. Ingresa en el hospital de Santa Isabel, en la Casa de Hoegne, donde a la edad de 31 años murió, el 8 de mayo de 1913. Es beatificada por el papa Juan Pablo II el 1 de noviembre de 1987.

Común de Vírgenes

Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de la beata Ulrica, virgen, vivir con ayuda de tu gracia los padecimientos de tu Hijo, para que merezcamos, como él, la gloria de la Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.



                                                                       9 de mayo


                                                          Catalina de Bolonia ( 1413-1463)

Santa Catalina nace en Bolonia (Emilia Romaña. Italia) en el año 1413. Es hija de una familia noble llamada Vigri. Llega a formar parte de la corte de Margarita, princesa de Ferrara. Recibe una educación exquisita, aprendiendo filosofía, latín y arte religioso. Cuando Margarita se casa con Roberto Malatesta, príncipe de Rímini, ingresa en una comunidad de damas perteneciente a la espiritualidad agustiniana y que, más tarde, por influencia de los franciscanos, se transforman en una comunidad de Clarisas. Catalina emite sus votos en1432. Es nombrada Maestra de novicias. Aquí escribe la obra Las siete armas y es adornada por toda clase de experiencias espirituales, siempre fiel al espíritu de penitencia y entrega de Santa Clara. En 1455, se autoriza a la Observancia constituir monasterios de Clarisas. Santa Catalina es elegida para fundar en su ciudad natal. El 22 de julio del año 1456 llega a Bolonia para implantar la espiritualidad clariana. Muere el 9 de marzo del año 1463. Su cuerpo recibe sepultura en la capilla del Corpus Domini del monasterio. Fue canonizada en 1712 por el Papa Clemente XI. Es la pa-trona de los artistas, y entre sus obras destacan: Cristo en la Cruz y Santa Úrsula y sus Hijas (Bolonia); Santa Úrsula y Mártires (Venecia).

Común de Vírgenes

Oración. Señor, Dios nuestro, que has colmado de gracias extraordinarias a tu virgen Santa Catalina de Bolonia, concédenos imitar sus virtudes para merecer con ella el gozo de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                     10 de mayo
                                                           Juan de Ávila (1499?-1569)

San Juan de Ávila nace en Almodóvar del Campo (Ciudad Real. España) en torno al año 1499. Cursados sus estudios eclesiásticos, se ordena sacerdote y se dedica a la predicación, en especial por Andalucía. Sus cartas y sus obras teológicas rebosan una unción especial del Padre de Jesucristo. Es un maestro de la espiritualidad de la Iglesia Católica. El papa Pío XII lo nombra patrono del Clero de España, y Benedicto XVI, Doctor de la Iglesia. Muere el 10 de mayo de 1569 en Montilla (Córdoba. España).

Común de Doctores de la Iglesia

Oración. Oh Dios, que hiciste de San Juan de Ávila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida, por su celo apostólico y por su doctrina, haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de sus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo.

Teresa de Jesús y Pedro de Alcántara




RETAZOS TERESIANOS



Esteban Calderón
Facultad de Letras
Universidad de Murcia

El Papa Francisco declaró año jubilar teresiano el centenario de Santa Teresa, con motivo del 400 aniversario de la beatificación de Santa Teresa de Jesús. Es momento, pues, de dedicar un tiempo –siempre lo es– a la santa de Ávila, a su vida y a su obra, tanto espiritual como literaria, aspectos ambos que convergen en otro santo de la época con el que tuvo estrecha y fecunda relación: San Pedro de Alcántara.
Este último fue el gran reformador de los franciscanos descalzos o conventuales reformados (en latín Ordo Fratrum Minorum Discalceatorum o Ordo Fratrum Minorum Strictioris Observantiae Discalceatorum), llamados también por este motivo «alcantarinos» (de donde las siglas O.F.M. Alc.), hasta que, al igual que el resto de ramas observantes, fueron suprimidos en 1897 por León XIII, pasando sus miembros y conventos a engrosar, con los franciscanos observantes, los recoletos y los reformados, la Orden de Hermanos Menores (Ordo Fratrum Minorum). El santo franciscano se encargó de la dirección espiritual de la abulense y de ese encuentro entre el asceta y la mística surgieron grandes frutos espirituales, pero también singulares ocasiones que Santa Teresa supo plasmar con un castellano vigoroso a la par que sublime, una de las mejores prosas de nuestra lengua. Pues bien, los dos grandes reformadores de la época, Pedro y Teresa, nos han dejado una de las páginas más bellas de la obra literaria teresiana. Dejemos que sea la doctora de la Iglesia la que describa al santo alcantarino (Vida 27, 16-20):
«Y ¡qué bueno nos le llevó Dios ahora en el bendito fray Pedro de Alcántara! No está ya el mundo para sufrir tanta perfección. Dicen que están las saludes más flacas y que no son los tiempos pasados. Este santo hombre de este tiempo era; estaba grueso el espíritu como en los otros tiempos, y ansí tenía el mundo debajo de los pies. Que, aunque no anden desnudos ni hagan tan áspera penitencia como él, muchas cosas hay –como otras veces he dicho– para repisar el mundo, y el Señor las enseña cuando ve ánimo. Y, ¡cuán grande le dio su Majestad a este santo que digo, para hacer cuarenta y siete años tan áspera penitencia, como todos saben!
Quiero decir algo de ella, que sé es toda verdad. Díjome a mí y a otra persona, de quien se guardaba poco, y a mí el amor que me tenía era la causa porque quiso el Señor le tuviese para volver por mí y animarme en tiempo de tanta necesidad, como he dicho y diré.
Paréceme fueron cuarenta años los que me dijo había dormido sola hora y media entre noche y día, y que éste era el mayor trabajo de penitencia que había tenido en los principios de vencer el sueño; y para esto estaba siempre o de rodillas o en pie. Lo que dormía era sentado y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda –como se sabe– no era más larga de cuatro pies y medio.
En todos estos años, jamás se puso la capilla, por grandes soles y aguas que hiciese, ni cosa en los pies, ni vestido, sino un hábito de sayal, sin ninguna otra cosa sobre sus carnes, y éste tan angosto como se podía sufrir, y un mantillo de lo mismo encima. Decíame que en los grandes fríos se le quitaba y dejaba la puerta y ventanilla abierta de la celda, para que, con ponerse después el manto y cerrar la puerta, contentase al cuerpo para que sosegase con más abrigo.
Comer a tercer día era muy ordinario, y díjome que de qué me espantaba, que muy posible era a quien se acostumbraba a ello. Un su compañero me dijo que le acaecía estar ocho días sin comer. Debía ser estando en oración, porque tenía grandes arrobamientos e ímpetus de amor Dios, de que una vez yo fui testigo.
Su pobreza era extrema y mortificación en la mocedad, que me dijo que le había acaecido estar tres años en una casa de su Orden y no conocer fraile si no era por la habla; porque no alzaba los ojos jamás; y ansí a las partes que de necesidad había de ir no sabía, si no íbase tras los frailes; esto le acaecía por los caminos. A mujeres jamás miraba, esto muchos años; decíame que ya no se le daba más ver que no ver. Mas era muy viejo cuando le vine a conocer, y tan extrema su flaqueza, que no parecía sino hecho de raíces de árboles.
Con toda esta santidad, era muy afable, aunque de pocas palabras, si no era con preguntarle; en éstas era muy sabroso, porque tenía muy lindo entendimiento. Otras cosas muchas quisiera decir, sino que he miedo me dirá vuestra merced que para qué me meto en esto, y con él lo he escrito, y ansí lo dejo con que fue su fin como la vida predicando y amonestando a sus frailes. Como vio ya se acababa, dijo el salmo de “Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi”, e, hincado de rodillas, murió.
Después ha sido el Señor servido yo tenga más en él que en la vida, aconsejándome en muchas cosas. He visto muchas veces con grandísima gloria. Díjome, primera que me apareció, que bienaventurada penitencia que tanto premio había merecido, y otras muchas cosas. Un año antes que muriese, me apareció estando ausente y supe se había de morir y se lo avisé, estando algunas leguas de aquí. Cuando expiró, me apareció y dijo cómo se iba a descansar. Yo no lo creí y díjelo a algunas personas y desde a ocho días vino la nueva cómo era muerto, o comenzado a vivir para siempre, por mejor decir.
Hela aquí acabada esta aspereza de vida con tan gran gloria; paréceme que mucho más me consuela que cuando acá estaba. Díjome una vez el Señor que no le pedirían cosa en su nombre que no la oyese. Muchas que le encomendado pida al Señor las he visto cumplidas. Sea bendito por siempre. Amén».
            La bella y realista descripción de San Pedro de Alcántara encuentra su plasmación escultórica en la talla que el imaginero murciano Roque López, continuador del taller de Francisco Salzillo, realizara en 1811 y que fuera su última obra. Dicha imagen fue realizada para el convento de San Diego de Murcia, tal y como consta en el inventario de obras salidas de la gubia de Roque López: «Un San Pedro de Alcántara, de cinco palmos (1,10 m. de altura), arrodillado con nubes y peana, de tres palmos, adorando la Cruz, en el lado izquierdo un ángel con el libro, sobre la calavera, y en el lado derecho sobre el brazo, otro ángel volando con la cédula: “¡Oh feliz penitencia!”. Para San Diego de Murcia en … 2.000 reales. Año 1811» (Conde de Roche, p. 46). Tras la desamortización, esta escultura pasó a la parroquia de San Bartolomé, también de Murcia, donde puede admirarse en la actualidad.
            La imagen del alcantarino, auténtica obra maestra del escultor, nos presenta al santo vistiendo el hábito franciscano, semiarrodillado entre nubes y en una actitud ascética y contemplativa. Siguiendo la lectura de la santa de Ávila, Roque López ha plasmado a la perfección la anatomía de San Pedro, cuando aquélla afirma que era «tan extrema su flaqueza, que no parecía sino hecho de raíces de árboles»: cuerpo agotado por la penitencia, faz enjuta y delgada, manos huesudas y arrugas en el rostro, mostrando la exoftalmia característica de las imágenes del escultor de Era Alta. Es posible que en la mente del imaginero también estuviese el San Pedro de Alcántara, realizado por el valenciano Francisco Vergara para la Basílica Vaticana, mas tampoco parece menos cierto que la descripción teresiana influyó en ambas obras.
            Pero es que, además, nuestro imaginero también talló una Santa Teresa de Jesús para el convento carmelita murciano y que hoy se puede admirar en el Carmelo que estas religiosas poseen en la subida a La Fuensanta. En este caso se trata de una imagen de vestir, tocada con el birrete de Doctora de la Iglesia, que presenta a la santa con mirada y actitud contemplativas, mientras sostiene en su mano izquierda un libro. Quedan así hermanados en la obra de Roque López ambos santos reformadores, franciscano él, carmelita ella, y sirva de homenaje para este Año Teresiano desde esta página franciscana.