EL
DÍA DE LA TIERRA
Francisco López Bermúdez
Facultad de Letras
Universidad de Murcia
Respetar la
Creación, la Tierra, mediante el cuidado
de todos sus elementos. Aprovechar los bienes de la naturaleza de manera
razonable y durable, y con la responsabilidad de heredarlos a las futuras
generaciones (Doctrina de la Iglesia)
La Tierra es un planeta, una pequeña parte del gran Sistema Solar y
una ínfima parte del inmenso Universo.
Pero la Tierra es el hogar de todos los seres vivientes y suministra todos los
recursos que sostienen la vida. Ésta
depende del funcionamiento de los grandes sistemas naturales (tierra,
atmósfera, hidrosfera y biosfera) y, en concreto de unos recursos
imprescindibles que son fuente de energía y alimento como el aire, el agua, el
suelo fértil, la vegetación y los animales. La Tierra y sus ecosistemas son el
hogar de la humanidad.

Reconociendo que la Tierra refleja la
interdependencia que existe entre los sistemas naturales, los seres humanos y
las demás especies vivas, en 1992, la Organización de las Naciones Unidas declaró el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra.
Fecha para reflexionar sobre el efecto que nuestros hábitos y, en general,
nuestra vida cotidiana (sobre todo la de los países y gentes poderosas) tiene
en el medio ambiente que nos acoge. Esta
proclamación es el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos
proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia. También
supone reconocer la responsabilidad que nos corresponde de promover la armonía
con la naturaleza y la Tierra, con el fin
de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas,
sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras.
¿Por qué se necesita un Día de la
Tierra?
Los problemas del medio ambiente a los
que se enfrenta, actualmente, la población
mundial son muchos y bastante serios. El
llamado “desarrollo y “progreso”, ha llevado a la humanidad, a traspasar
fronteras a costa de los ecosistemas de
la Tierra imprescindibles para la vida. El
Día Internacional de la Tierra nos brinda la oportunidad de reafirmar
nuestra responsabilidad colectiva de promover la armonía con la naturaleza en
un momento en el que nuestro planeta se encuentra amenazado por el cambio
climático, por la pérdida de biodiversidad, por la contaminación del aire, agua
y suelo, por la explotación insostenible de muchos de los recursos naturales y
otros problemas creados por la actividad humana.

El Día de la Tierra también pretende mejorar la coordinación
internacional para lograr un desarrollo durable, incentivar una economía verde,
no depredadora, y sacar a la gente de la
pobreza. Hoy sabemos que la mayoría de
los cambios que el hombre provoca en la naturaleza tienen consecuencias
adversas para el medio ambiente y para la población y, cuando se crean amenazas para nuestro planeta, no solo se
pone en peligro el único hogar que tenemos para vivir, sino incluso nuestra
futura supervivencia. A pesar del gran desarrollo tecnológico alcanzado, la
Tierra y sus recursos vitales aire, agua, suelo, vegetación y fauna siguen
siendo y serán siempre, la fuente de nuestra
subsistencia. La población
mundial depende del planeta y sus recursos, la Tierra no nos pertenece,
nosotros pertenecemos a ella aunque no nos percatemos de ello. Por esto, el Día Mundial puede servir para reflexionar sobre el
desbordante y derrochador consumismo de
los que pueden, sobre si saberes y tecnologías sirven para un
mundo mejor y solidario y, si nuestro modo de vida tiene algún impacto
negativo en el entorno ambiental en que vivimos. En definitiva si respetamos a
la Madre Tierra.
