jueves, 7 de mayo de 2015

VI. Aparición a María de Magdala

                                                                APARICIONES


                                                                       VI

                                               A María de Magdala



 Los discípulos después de visitar el sepulcro vacío por indicación de María Magdalena, vuelven a Jerusalén. María permanece junto al sepulcro llorando, como la otra María, hermana de Lázaro, llora su muerte (Jn 11,31.33). Las lágrimas responden a la ausencia de Jesús del sepulcro, y al comprobar la ausencia del cadáver se encuentra con dos ángeles vestidos de blanco que custodian la tumba, y «le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? Responde: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto» (Jn 20,11-13). Y es que el sepulcro no es el lugar de la muerte en el caso de Jesús; por eso la tristeza que expresan las lágrimas no es la actitud adecuada. Ya lo había advertido Jesús: «Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis mientras el mundo se divierte; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo» (Jn 16,20).

La primera aparición que cambia la tristeza de los discípulos se reserva a María en el lugar que es el símbolo de la muerte, como es el sepulcro. Por eso María deja de mirarlo, se vuelve y ve, aunque sin conocerlo, a Jesús de pie, signo de que vive. He aquí el relato: «Dicho esto, [María] dio media vuelta y ve a Jesús de pie; pero no reconoció que era Jesús. Le dice Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a recogerlo» (Jn 20,14-15). La pregunta de Jesús refuerza la búsqueda de María y el deseo de encontrarlo, como la esposa del Cantar y el hombre de la Sabiduría. Sólo cuando Jesús pronuncia su nombre, «¡María!», como el esposo a la esposa del Cantar (5,2), como Dios a Israel (Is 43,1), María reconoce a Jesús. Ya lo había predicho antes Jesús comparándose con el buen pastor que cuida de las ovejas: «... El que entra por la puerta es el pastor del rebaño. El portero le abre, las ovejas oyen su voz, él llama a las suyas por su nombre y las saca» (Jn 10,2-3).

Y María le responde «¡Maestro!» creyendo recuperar las relaciones que había mantenido en la historia. Entonces Jesús pronuncia estas palabras: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre» (20,17) en el sentido de que pertenece a una nueva dimensión que ella todavía ni ha comprendido ni está capacitada para compartir puesto que sólo podrá hacerlo cuando reciba el Espíritu una vez que Jesús esté en la gloria del Padre, o al menos haya cumplido la etapa de incorporarse a la gloria desde donde vino a encarnarse (Jn 1,14). En efecto, María captará su nueva identidad al acoger el Espíritu, una identidad que reviste una forma diversa a la que conoció en sus relaciones con él anteriores a la muerte. Por eso la resurrección lleva consigo un cambio radical en las relaciones de Jesús con sus discípulos, donde hay que tener en cuenta la rotura de la comunicación histórica por la muerte, la exaltación a la gloria del Padre y la búsqueda y encuentro en una nueva presencia que requiere la fe vivida en comunidad y celebrada en la eucaristía.

A continuación Jesús le da la misión a María: «Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. Llega María anunciando a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto» (Jn 20,17-18). El mensaje de Jesús a María y a los Once es el resumen de la presencia evangelizadora de Jesús. Él ha recreado a los hombres haciéndolos una fraternidad, y los hombres son fraternos en la medida en que son hijos del Padre. Dios se ha revelado en Jesús como Padre de una nueva humanidad que se concibe como hija de Él y hermana de todos. El mensaje de María a los discípulos ha cambiado radicalmente del primero que les dio, el que, sin contenido, avisa que «se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto» (Jn 20,2). Ahora Jesús vive como «hijo» de Dios Padre y se encuentra como «hermano» entre los «hombres». Es el que ha conseguido para toda la humanidad la relación filial con el Padre y, por ende, revelarnos esta nueva actitud y relación de Dios para con todas las criaturas. La nueva identidad de Jesús y de los hombres es la que deberán los discípulos extender por toda la tierra (Mc 16,15par).

lunes, 4 de mayo de 2015

VI Domigo de Pascua: Amaros unos a otros



VI DOMINGO DE PASCUA (B)

                                                            
            Lectura del santo Evangelio según San Juan 15,9-17

            En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
            Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
            No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.


1.- Dios.- El Reino revela a un Dios que nos ama como hijos suyos, y nos exige que le amemos. Para esto, Dios nos da la capacidad para amarle con el seguimiento de Jesús y según la forma con la que Jesús ama  (cf. Mt 11,27). La potencia del amor de Dios depositada en nuestra vida conduce a que confiemos plenamente en Él, por lo que vivimos cumpliendo sus mandatos y caminando por las vías que nos señala para serle fiel. Arranca el mandamiento que nos dice Jesús  de una experiencia irrenunciable para Israel: Dios, que es uno, absorbe todas nuestras  capacidades humanas para que le reconozcamos en nuestra vida por medio de la adoración. Dios desea una reciprocidad intensa y excluye las medianías y cálculos en nuestras respuestas a su entrega amorosa. Corazón, alma, mente y fuerzas resumen nuestra entrega total y sin condiciones (cf. Mt 6,24). Además el amor lleva consigo la iniciativa sin interés, el respeto al otro, que cuando es Dios se transforma en alabanza y adoración, y la dimensión cognoscitiva que completa a la afectiva.

2- La comunidad.- El mandamiento del amor mutuo al relacionarlo con el amor del Padre adquiere la dimensión de universalidad propia de Dios que hace salir el sol para todos, justos e injustos, y funda la relación fraterna: el pertenecer a una vocación y destino común filial. El amor al prójimo tenido como hermano, abarca el amor al enemigo (Lc 6,27; Mt 5,43-44), el amor al extranjero (Lc 10,25-37) y el amor al pecador (Lc 7,36-50), todos criaturas de Dios. Por consiguiente, el punto de partida es teológico y no antropológico. La Iglesia, o la familia, o las comunidades religiosas no son grupos de amigos, o conocidos, que se unen para realizar una tarea, o función caritativa, o prolongar el amor en la historia. Esto no lo dice Jesús. Como enseña en la parábola de buen Samaritano, la clave no está en quiénes son nuestros prójimos (que son todos), sino en nuestra actitud de amor  que hace que todos sean mis prójimos porque son mis hermanos. Sólo desde esta relación de amor podemos amar al margen de nuestros sentimientos, buenos o malos, que tengamos hacia los demás.
3.- El creyente.-  El amor de Dios, la ilimitada ternura o la libre cercanía del amor de Dios a todos nosotros, nos provoca una profunda alegría y gozo interior para los que descubrimos y aceptamos este nuevo movimiento divino y nos obliga a vivirlo con todos los hombres comprendidos como hermanos, personas que afectan a mi vida. Entonces el campo de nuestras relaciones humanas se queda sin fronteras al no levantar Dios muro alguno para establecer contacto con los vivientes. Por su paternidad universal fundamenta una dignidad común y un común reconocimiento entre todos. De esta manera se supera la obligación de no querer a los que no forman parte de nuestro pueblo o de nuestra familia, o son aborrecibles por su conducta, además de borrar la imagen de un Dios que impone justicia con imágenes violentas.  En el amor al prójimo debemos añadir la última antítesis de Mateo: «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo (Lev 19,18) y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos» (Mt 5,43-48). Esto es dar la vida por todos, amigos y enemigos, por todos son nuestros hemanos.

VI Domingo de Pascua: Amaros como yo os he amado



VI DOMINGO DE PASCUA (B)

           

            Lectura del santo Evangelio según San Juan 15,9-17

            En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
            Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
            No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.


1.- Texto. El Evangelio de Juan mantiene la actitud de Jesús sobre el amor, que escriben los Sinópticos (cf. Mc 12,30par). Jesús reza la oración de la Shemá, que recita dos veces al día, oración que recuerda que Dios está por encima de todas las tareas que ocupan el día; y añade que hay que amar al prójimo como a sí mismo. Pero el amor de Jesús a Dios es una relación filial al Padre, no es la de una criatura a su Creador,  y el Padre es Padre de todos los hombres, lo que convierte la relación con sus discípulos y con todos los hombres en una relación fraterna, relación de hermanos.
2.- Mensaje.  La relación filial con el Padre y fraterna con todos la manda Jesús como la mayor prueba que puede exhibir la comunidad cristiana ante todo el mundo. Jesús ha dado eejemplo de ello al lavar los pies a los discípulos (Jn 13),  al vivir sirviendo a todos los que necesitaban amor para continuar esperando en Dios y en la vida humana, al morir amando y perdonando. Y esto es lo que les manda a los discípulos, y de una forma muy explícita. La regla del amor, como del perdón, es como él les ha amado; como él nos ha amado: hasta morir, es decir, hasta entregar lo más preciado que tiene un hombre o una mujer: su vida.
3.- Acción. El programa evangélico que Jesús establece y que se enraíza en Dios supone interiorizar por medio de la plegaria el amor a todos; en este aspecto se contesta al mal con el bien y se desacelera la potencia de la violencia, se abre sin límites el servicio del amor, no reduciéndolo al ámbito sectario de la raza, la amistad y la familia; por último, invita Jesús, si es necesario, a ofrecer la vida por los demás (Jn 15,13). Se pasa de amar al prójimo como a sí mismo al don de sí mismo a todos, en el que se contempla el sacrificio extremo que envuelve el amor: «Quien se aferre a la vida la perderá, quien la pierda por mí la encontrará» (Mc 8,35par). Es la única manera de adquirir el estatuto de ser hijos de Dios, porque, con esta actitud, se alcanza la dimensión divina que entraña el amor universal: «... y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los desagradecidos y los perversos» (Lc 6,35; cf. Mt 5,45).

domingo, 3 de mayo de 2015

Sasntos y Beatos: 4-10 de mayo



                                                         4 de mayo
                                              
                                         Vivaldo de San Geminiano (1250-1320)

El beato Vivaldo, de la Orden Franciscana Seglar, nace en San Geminiano (Siena. Italia); pertenece a la familia de los Stricchi, de hondas raíces cristianas. Le instruyó en la fe un sacerdote ejemplar: el beato Bartolo de San Geminiano, que al contagiarse de la lepra tiene que retirarse de sus labores pastorales en el año 1280. Se recluye en el lazareto de Cellole, vecino a su ciudad. Allí le acompaña y le sirve Vivaldo, que cuida también de los demás leprosos durante 20 años. Poco después de la muerte del beato Bartolo, toma el hábito franciscano y se oculta en el eremitorio de Boscotondo de Camporena. Y aquí estará aislado durante otros 20 años, llevando una vida de austeridad y penitencia extremas. Es sepultado en la iglesia de Montaione. El papa Pío X lo beatifica el 13 de febrero de 1908.

Común de Santos Varones

Oración. Señor y Dios nuestro, que llamaste a una vida de soledad y penitencia al beato Vivaldo de San Geminiano, concédenos por su intercesión que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                        4.1 de mayo
                                                       Julián del Valle de Istria (1349)

El beato Julián nace en el seno de la familia Cesarello perteneciente al Condado de Istria (Croacia). Ingresa en la Orden en el convento de San Miguel Arcángel. Adquiere una amplia formación en Filosofía y Teología y lucha por la paz entre güelfos y gibelinos. Alterna la vida contemplativa con la activa. En todas sus predicaciones transmite los centros de la piedad franciscana: el seguimiento de Jesucristo pobre y crucificado, la devoción a la Eucaristía y a la Madre de Dios. No descuida su amor y ayuda concreta a los pobres. Muere hacia el año 1349 en el mismo convento donde ingresó y vivió durante toda su vida. Cuando la Orden cierra el convento en el año 1418, los habitantes de Porec roban el cadáver y lo trasladan a la Colegiata del Valle de Istria, en la que se le venera como un santo. El papa San Pío X lo beatifica el 23 de febrero de 1910.

Común de Santos Varones

Oración. Dios de misericordia, que hiciste admirable al beato Julián por su temor y amor a ti, concédenos por su intercesión alejarnos de los males de este mundo y desear los bienes del cielo. Por Nuestro Señor Jesucristo.


                                                                    4.2 de mayo
                                                Eduardo José Rosaz ( 1830-1903)

Eduardo José Rosaz nace en Susa (Turín. Italia) el 15 de febrero de 1830. En 1847 ingresa en el seminario y en1853 en la Orden Franciscana Seglar. Es ordenado presbítero el 10 de junio de 1854. Después de una intensa vida pastoral dirige como Rector el seminario de Susa desde el 1874. Tres años más tarde es nombrado obispo de Susa, siendo consagrado el 24 de febrero de 1878. Como Pastor de la Diócesis se entrega sin límites a los cristianos, visita las parroquias, renueva y potencia la evangelización y, sobre todo, cuida de los más pobres y desfavorecidos. Por otro lado, atiende con esmero la vida y misión de los sacerdotes, comenzando por el seminario. Mantiene una relación entrañable con San Juan Bosco. Funda las «Terciarias de San Francisco de Susa» el 8 de diciembre de 1874, llamadas después «Franciscanas Misioneras de Susa». Muere el 3 de mayo de 1903 y el papa Juan Pablo II lo beatifica el 14 de julio de 1991 en Susa.

Común de Pastores

Oración. Dios y Señor nuestro, que por tu amor has querido que tu obispo beato Eduardo José Rosaz anunciara a su pueblo la riqueza insondable del Evangelio; concédenos, por su intercesión, crecer en el conocimiento de Cristo, dando fruto abundante de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                        4.3 de mayo


                                                          Mártires de Inglaterra (1679)

Enrique VIII se separa de la Iglesia Católica y se erige como jefe de la fe de los cristianos de Inglaterra. Con la separación inicia una persecución contra aquellos cristianos que permanecen fieles al Papa. Entendemos por mártires de Inglaterra a todos los católicos que mueren por su fidelidad a la Iglesia de Roma, no sólo en el tiempo de Enrique VIII, sino también en el tiempo que reinan y gobiernan Eduardo VI, Isabel Tudor, Juan I y Carlos II Estuardos. Entre los mártires hay franciscanos. El papa Juan Pablo II beatifica el 22 de noviembre del año 1987, entre otros muchos, a estos cinco religiosos franciscanos martirizados entre los años 1642 y 1679. Son: Tomás Bullaker (1604 —12 de octubre de 1642), Enrique Heath (1600 —17 de abril de 1643), Arturo Bell (1590 —11 de diciembre de 1643), Juan Woodcock (1603 —7 de agosto de 1646) y Carlos Meehan-Mahonei (1639 —12 de agosto 1679).

Común de Mártires

Oración. Dios eterno, que concediste a los mártires Tomás, Enrique, Arturo, Juan y Carlos la gracia de morir por Cristo, ayúdanos en nuestra debilidad para que, así como ellos no dudaron en morir por ti, así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                         4.4 de mayo
                                                Ceferino Giménez, “El Pelé” (1936)

El beato Ceferino Giménez Maya, de la Orden Francis-cana Seglar, llamado «el Pelé», nace en Fraga (Huesca. España) el 26 de agosto de 1861. Se gana la vida vendiendo cestos que hace él mismo. Se casa, al estilo gitano, con Teresa Giménez Castro, de Lérida, y se establece en Barbastro; en 1912 celebra el sacramento cristiano. Al no tener hijos, adopta a una sobrina de su mujer llamada Pepita. Practica los Jueves Eucarísticos, la Adoración Nocturna, pertenece a las Conferencias de San Vicente de Paúl y en el año 1926 ingresa en la Orden Franciscana Seglar en un grupo de 114 cristianos; es elegido consejero de la fraternidad. Es detenido por salir en defensa de un sacerdote que llevan a la cárcel en Barbastro y por encontrarle un rosario en el bolsillo; en la cárcel reza todos los días el rosario con muchos presos; le llegan a ofrecer la libertad a cambio de dejar de rezar el rosario, a lo que no accede por su fidelidad a Jesús y María. En la madrugada del 9 de agosto del año 1936 lo fusilan, muriendo con su rosario en la mano. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 4 de mayo de 1997.

Común de Santos Varones


Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad y el amor al Rosario del beato Ceferino, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                        5 de mayo


                                                     Bienvenido de Recanati (1289)

El beato Bienvenido nace en Recanati (Macerata. Italia) en torno al año 1200. Ingresa en la Orden de joven y se le destina a la cocina del convento de su pueblo natal. Refleja la forma de santidad que se traza en los primeros años de la Orden: penitencia extrema, oración constante, devoción a Jesús crucificado y a la Virgen María. Es famoso por sus frecuentes éxtasis que le mantienen durante horas ante el Santísimo Sacramento. No obstante la vida contemplativa que lleva, se muestra con suma caridad en sus relaciones fraternas y la atención constante a los pobres que se acercan al convento para pedir limosna y comida. Muere santamente en Recanati el 5 de mayo del año 1289. El papa Pío VI aprueba su culto el 17 de setiembre de 1796.

Común de Santos Varones

Oración. Señor, tú que otorgaste al beato Bienvenido la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por su intercesión, la gracia de vivir fielmente nuestra vocación, para que así tendamos a la perfección que tú nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.


                                                                        6 de mayo


                                                     María, Medianera de la Gracia

Desde tiempo inmemorial se celebra la devoción a María como Medianera de la gracia de la salvación. Pero es Benedicto XV quien instituye oficialmente esta fiesta en la Iglesia en el año 1921. El Concilio Vaticano II precisa el sentido de la mediación de María: su «influjo salvador nace, no de alguna necesidad objetiva, sino del beneplácito divino y deriva de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de él» (LG 60). La Sagrada Congregación para el Culto Divino aprueba la Misa con el título: La Virgen María, Madre y Medianera de la gracia.

Común de Santa María Virgen

Oración. Señor, Dios nuestro, que, por el misterioso designio de tu providencia, nos has dado a tu Hijo Jesucristo, único Mediador ante ti, por medio de la Virgen María, y la has asociado a la obra de la redención hu-mana, concédenos que ella nos alcance de tu Hijo la abundancia de la gracia y nos lleve al puerto de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                        6.1 de mayo


                                              Bartolomé Pucci de Montepulciano (1330)

El beato Bartolomé nace en Montepulciano (Siena. Italia), hijo de Puccio di Francesco. Se desposa con Milla, hija del capitán Tomás de Pécora, de la que tiene cuatro hijos. Ingresa en la Orden en 1290 cuando cumple los 45 años. Distribuye todos sus bienes a su mujer e hijos y se entrega por completo a la vida de oración y penitencia. Después de estudiar filosofía y teología es ordenado sacerdote. Se da a los pobres en su ministerio, además de fomentar la devoción a la Virgen María y a la Eucaristía. Muere el 6 de mayo de 1330. El papa León XIII aprueba su culto el 24 de junio de 1880.

Común de Santos Varones


Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad del beato Bartolomé, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                      6.2 de mayo
                                                  María Catalina Troiani (1813-1887)
                                  
La beata María Catalina Troiani, de nombre de pila Constanza, nace en Giuliano di Roma (Frosinone. Italia) en 1813. Huérfana a los 6 años, ingresa en el convento de Santa Clara de Ferentino en 1829. Su espiritualidad, inspirada en Santa Clara, se centra en Cristo crucificado y en su seguimiento con una vida de penitencia y austeridad. Se dedica a la formación de jóvenes que tienen inquietud misionera. A propuesta del Vicario apostólico de Egipto, Mons. Perpetuo Guasco OFM, viaja a Egipto para dedicarse a la educación de niñas pobres en 1859. Trabaja en la iglesia católica de Muski, de los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa. Funda las Franciscanas Misioneras, que se dedican, además, a rescatar a las niñas negras destinadas a la esclavitud y a recoger a los niños recién nacidos y abandonados. Muere en El Cairo el 6 de mayo de 1887. El papa Juan Pablo II la beatifica el 14 de abril de 1985.

Común de Vírgenes

Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de la beata María Catalina, virgen, vivir, por tu gracia, de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                       8 de mayo


                                                            Amato Ronconi (1238-1304)

El beato Amato de Ronconi nace en Saludecio (Rímini. Italia) en el seno de una familia acomodada. Huérfano y guiado por el hermano Santiago ingresa en la Orden Franciscana Seglar para dedicarse por entero a los pobres y marginados de su tiempo. Crea un hospicio sobre el Monte Orciale, base donde cuidaba a las personas más necesitadas. Desde aquí se extiende su fama de santidad y amor a los pobres por toda la región, ahondando e identificando el carisma de los seglares franciscanos en la Iglesia. Más tarde deja su servicio a los necesitados y se da a la contemplación y vida de penitencia, como era costumbre en este tiempo en la Or-den. Muere el 15 de mayo del año 1304. El papa Pío VI aprueba su culto el 17 de abril de 1776.

Común de Santos Varones

Oración. Señor Dios, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad del beato Amato, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.



                                                                         8.1 de mayo


                                                    Jeremías de Valaquia (1556-1625)

El beato Jeremías de Valaquia, Franciscano Capuchino, nace en Tzazo, Valaquia Menor, la actual Moldavia Inferior de Rumania, el 29 de junio de 1556; es hijo de Stoika Kostist y Margarita Barbato, agricultores; en el bautismo le ponen el nombre de Juan. Recibe una sólida formación cristiana en la que sobresale el amor a los pobres y hambrientos. Permanece en su país hasta los 18 años. Después viaja a Italia. En Nápoles ingresa en los Capuchinos, donde toma el hábito en mayo de 1578 en el convento de Sessa Aununca y profesa el 8 de mayo del año 1579. Después de residir en San Efrén Antiguo de Nápoles y en Pozzuoli, en 1585 es enviado a San Efrén Nuevo con el oficio de enfermero. Aquí reside hasta el día de su muerte, el 5 de marzo de 1625. Su vida se centra en la atención y cuidado de los hermanos enfermos, sin descuidar la atención a los pobres y necesitados, servicio que le viene de su familia y se acentúa en su formación y estilo de vida franciscano. El papa Juan Pablo II lo beatifica el 30 de octubre de 1983.

Común de Santos Varones

Oración. Padre misericordioso, que has concedido al beato Jeremías imitar a tu Hijo en el servicio a los hermanos y en la total inmolación por ellos, concédenos recorrer el camino evangélico de la humildad y de la caridad para colaborar en tu designio universal de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                    8.2 de mayo


                                                     Carmen del Niño Jesús (1834-1899)
                       
La beata María del Carmen González Ramos nace en Antequera (Málaga. España), el día 30 de junio de 1834. Contrae matrimonio con Joaquín Muñoz del Caño en 1856. A los 47 años enviuda. Preocupada por la educación de los niños abandonados, forma un grupo de mujeres para realizar esta labor. Profesa en la Orden Franciscana Seglar, en la que ocupa la responsabilidad de Maestra de novicias. Vive el sentido de fraternidad universal, de pobreza y de amor a la humanidad de Cristo tan importante en San Francisco de Asís. El 8 de mayo de 1884 funda el instituto de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, intensificando la espiritualidad franciscana sobre el amor al Corazón de Cristo y al Corazón de María. Crea once fraternidades para servir, además de la educación de los niños, a los enfermos y a las jóvenes obreras. Muere en Antequera el 9 de noviembre del año 1899. El papa Benedicto XVI la beatifica el 6 de mayo de 2007.


Común de Santas Mujeres

Oración. Dios, Padre bueno, que has dado a tu sierva, la beata Carmen del Niño Jesús, grandeza de alma para contemplar e imitar a tu Hijo en los misterios de Belén, el Calvario y la Eucaristía, concédenos, por sus ruegos, espíritu de oración y caridad para que, fieles a tu voluntad, seamos en el mundo signos de la vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                         8.3 de mayo


                                                   Ulrica Nisch de Hoegne (1882-1913)

La beata Ulrica Nisch nace en Oberdorf-Mittelbiberach (Wurttenberg. Alemania) el 18 de septiembre de 1882, en una familia muy pobre. Su abuela le da una profunda formación religiosa y trabaja como empleada de hogar para ayudar a su familia. En 1903 es hospitalizada en Rorschach, donde conoce a las Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz de Ingebohl. Poco más tarde ingresa en la Congregación. Profesa en Hoegne el 24 de abril de 1907. Obedece los destinos en el hospital de Bühl en Mittelbaden y en la Casa de San Vicente, de Baden-Baden. Destaca por su vida de oración, humildad, penitencia y servicio a las hermanas. Enferma de tuberculosis en 1912. Ingresa en el hospital de Santa Isabel, en la Casa de Hoegne, donde a la edad de 31 años murió, el 8 de mayo de 1913. Es beatificada por el papa Juan Pablo II el 1 de noviembre de 1987.

Común de Vírgenes

Oración. Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de la beata Ulrica, virgen, vivir con ayuda de tu gracia los padecimientos de tu Hijo, para que merezcamos, como él, la gloria de la Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.



                                                                       9 de mayo


                                                          Catalina de Bolonia ( 1413-1463)

Santa Catalina nace en Bolonia (Emilia Romaña. Italia) en el año 1413. Es hija de una familia noble llamada Vigri. Llega a formar parte de la corte de Margarita, princesa de Ferrara. Recibe una educación exquisita, aprendiendo filosofía, latín y arte religioso. Cuando Margarita se casa con Roberto Malatesta, príncipe de Rímini, ingresa en una comunidad de damas perteneciente a la espiritualidad agustiniana y que, más tarde, por influencia de los franciscanos, se transforman en una comunidad de Clarisas. Catalina emite sus votos en1432. Es nombrada Maestra de novicias. Aquí escribe la obra Las siete armas y es adornada por toda clase de experiencias espirituales, siempre fiel al espíritu de penitencia y entrega de Santa Clara. En 1455, se autoriza a la Observancia constituir monasterios de Clarisas. Santa Catalina es elegida para fundar en su ciudad natal. El 22 de julio del año 1456 llega a Bolonia para implantar la espiritualidad clariana. Muere el 9 de marzo del año 1463. Su cuerpo recibe sepultura en la capilla del Corpus Domini del monasterio. Fue canonizada en 1712 por el Papa Clemente XI. Es la pa-trona de los artistas, y entre sus obras destacan: Cristo en la Cruz y Santa Úrsula y sus Hijas (Bolonia); Santa Úrsula y Mártires (Venecia).

Común de Vírgenes

Oración. Señor, Dios nuestro, que has colmado de gracias extraordinarias a tu virgen Santa Catalina de Bolonia, concédenos imitar sus virtudes para merecer con ella el gozo de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                     10 de mayo
                                                           Juan de Ávila (1499?-1569)

San Juan de Ávila nace en Almodóvar del Campo (Ciudad Real. España) en torno al año 1499. Cursados sus estudios eclesiásticos, se ordena sacerdote y se dedica a la predicación, en especial por Andalucía. Sus cartas y sus obras teológicas rebosan una unción especial del Padre de Jesucristo. Es un maestro de la espiritualidad de la Iglesia Católica. El papa Pío XII lo nombra patrono del Clero de España, y Benedicto XVI, Doctor de la Iglesia. Muere el 10 de mayo de 1569 en Montilla (Córdoba. España).

Común de Doctores de la Iglesia

Oración. Oh Dios, que hiciste de San Juan de Ávila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida, por su celo apostólico y por su doctrina, haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de sus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo.