sábado, 20 de septiembre de 2014

Santos y Beatos: 22-28 setiembre

    22 de setiembre

                                                      
Ignacio de Santhià (1686-1770)

San Ignacio nace en Santhià (Vercelli. Italia) el 5 de junio de 1686; es hijo de Pedro Pablo Belvisotti y María Isabel Balocco. Ingresa en el Seminario de la Diócesis y terminados los estudios eclesiásticos es ordenado sacerdote. Nombrado párroco y canónigo de la Colegiata de Santhià, renuncia para ingresar en los Franciscanos Capuchinos. Profesa en el año 1717. Es nombrado maestro de novicios en el convento del Monte de Turín. En 1743 atiende a los soldados heridos de la guerra de Sucesión del Imperio o «Segundo Pacto de Familia». Atiende de una forma especial y fiel al sacramento de la penitencia, recibiendo multitud de feligreses para escucharlos en confesión. También se dedica a la catequesis de los niños. Imparte Ejercicios Espirituales a los religiosos. Escribe: «Meditaciones para un curso de ejercicios espirituales». Muere el 22 de setiembre de 1770 después de una vida muy fecunda dedicada al Señor y al pueblo cristiano, como a sus hermanos religiosos, para quienes es siempre un ejemplo del seguimiento de Cristo pobre y crucificado. El papa Pablo VI lo beatifica el 17 de abril de 1966 y Juan Pablo II lo canoniza el 18 de mayo de 2002.


Común de Santos Varones

Oración. Dios clemente y misericordioso, que has restaurado la naturaleza humana con la fuerza de tu divinidad, concédenos propicio que las oraciones y ejemplos de San Ignacio de Santhià nos dispongan a cumplir tu voluntad, ya que en ello está el principio de nuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

          22.1 de setiembre
   
          Bernardina Jablonska (1878-1940)

La beata Bernardina nace el 5 de agosto de 1878 en Pyzuny Lukawica (Polonia). Ingresa en la Congregación fundada por San Alberto Chmielowski para servir a los más desposeídos de bienes materiales y espirituales en 1896. Es cofundadora y primera superiora general de la congregación de las Religiosas de la Tercera Orden de San Francisco Siervas de los Pobres, llamadas Religiosas Albertinas, rama femenina de la congregación fundada por San Alberto Chmielowski. Juan Pablo II dice de ella en la homilía de beatificación, celebrada el 6 de junio de 1997: «Dar, eternamente dar. Con su mirada fija en Cristo, lo sigue fielmente, imitándolo en el amor. Escucha toda petición de su prójimo, enjuga toda lágrima y consuela, por lo menos con la palabra, a toda alma que sufría. Quiere ser siempre buena con todos, pero más aún con los más probados por el destino. Suele decir: “El dolor de mi prójimo es mi dolor”». Junto con San Alberto funda hospicios para los enfermos y para los que habían quedado sin hogar a causa de la guerra. A la par de su servicio a los demás, pasa muchas horas en oración, siendo su alimento para mantener su relación de amor a todos. Muere el 23 de septiembre de 1940 en Cracovia.


Común de Vírgenes

Oración. Padre, escucha nuestras súplicas, para que cuantos celebramos con devoción los méritos de la beata Bernardina, virgen, permanezcamos en tu amor y crezcamos en él hasta la muerte. Por nuestro Señor Jesucristo.

           23 de setiembre
Pío de Pietrelcina (1887-1968)

Francisco Forgione, Padre Pío, Capuchino, nace en Pietrelcina (Benevento. Italia) el 25 de mayo de 1887; es hijo de Grazio María Forgione y María Josefa de Nunzio. Emite sus votos religiosos el 22 de enero de 1904. Cursa sus estudios eclesiásticos en Sant’Elía. El 10 de agosto de 1910 es ordenado sacerdote en la catedral de Benevento. Permanece con su familia hasta 1916 por motivos de salud. En su pueblo natal dice haber recibido los estigmas. En septiembre de 1916 se traslada a la fraternidad de San Juan Rotondo (Foggia. Italia), donde vive hasta su muerte. Durante la Primera Guerra Mundial sirve en el cuerpo médico italiano (19171918). Sufre los estigmas de la Pasión de Jesús en manos, pies, costado y hombro, invisibles entre 1911 y 1918, y visibles desde este año hasta su muerte en 1968. Permanece aislado entre los años de 1923 a 1933 al no admitirse como sobrenaturales los estigmas. Funda los «Grupos de Oración del Padre Pío» y el hospital llamado «Casa Alivio del Sufrimiento» el 5 de mayo de 1956. Muere el 23 de septiembre de 1968.El papa Juan Pablo II lo beatifica el 2 de mayo de 1999 y lo canoniza el 16 de junio del 2002.

Común de Santos Varones

Oración. Dios de salvación que, con gracia singular, concediste a San Pío participar en la cruz de tu Hijo y por medio de su ministerio has renovado las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que unidos constantemente a la pasión de Cristo podamos llegar felizmente a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

         24 de setiembre


           Encuentro del cuerpo de Santa Clara

Santa Clara fallece el 11 de agosto de 1253 en el convento de San Damián, rodeada de la comunidad y de los discípulos de San Francisco: León, Ángel y Junípero. Su cuerpo se traslada a la iglesia de San Jorge, donde es enterrada; también fue la primera sepultura de San Francisco. Quien le escribe la Forma de vida para conducirse en la vida según el Evangelio, también le deja el lugar del descanso de su cuerpo inerte. El papa Pío IX autoriza las excavaciones para localizar sus restos. Fueron encontrados el 23 de setiembre de 1850.

                                               Misa del 11 de agosto

24.1 de setiembre

                                                     
Pacífico de San Severino (1653-1721)

San Pacífico nace en San Severino Marche (Macerata. Italia) el 1 de marzo de 1653, hijo de Antonio M. Divini y María de los Ángeles Bruni. Queda huérfano a los tres años. Ingresa en la Orden de los Reformados en Forano, en Ancona. Es ordenado el 4 de junio de 1678 y explica Filosofía desde 1680 a 1683. También se entrega a la predicación en los pueblos de su región. Padece diferentes enfermedades, que le llevan a la ceguera. Entonces se centra en la oración y en desarrollar la vida interior alcanzando las relaciones con el Señor por medio del camino de Jesús, como San Francisco lo vive. Lleva una vida de austeridad y penitencia seguir el Evangelio. También desempeña el cargo de guardián en la fraternidad de Santa María de las Gracias de San Severino. Muere el 24 de setiembre de 1721. El papa Pío VI lo beatifica el 4 de agosto de 1786, Gregorio XVI lo canoniza el 26 de mayo de 1839.

Común de Santos Varones


Oración. Dios nuestro, que llamaste a San Pacífico para que buscara tu Reino en este mundo por la práctica de la caridad y oración perfecta, concédenos que, fortalecidos por su intercesión, avancemos por el camino del amor con espíritu gozoso. Por nuestro Señor Jesucristo.

                         24.2 de setiembre


                   Margarita Colonna (1254-1284)

La beata Margarita nace en 1254, en Palestrina (Roma. Italia); es hija de Odón Colonna y de Magdalena Orsini, que conoce a San Francisco en casa de su hermano Mateo. El 6 de marzo de 1273 funda una comunidad religiosa en la iglesia de Santa María de la Costa, en el Monte Prenestino (en la actualidad Castillo de San Pedro). Lleva el hábito de las damianitas. Viaja a Roma con su hermano Jaime, nombrado cardenal por el papa Nicolás III. Margarita solicita al General de la Orden, Jerónimo Masci, futuro papa Nicolás IV, entrar en el monasterio de Santa Clara de Asís, pero una enfermedad se lo impide. Se traslada de nuevo a Roma y en 1278, con ayuda de su hermano Jaime, regresa al monte Prenestino, donde funda un monasterio de espiritualidad clariana. Practica la oración de una forma permanente y sirve a los pobres con todas sus fuerzas y patrimonio. Muere el 30 de diciembre de 1284, a causa de una úlcera que soporta durante varios años y de unas fiebres altísimas. El papa Pío IX aprueba su culto el 17 de septiembre de 1847.

Común de Vírgenes


Oración. Señor y Dios nuestro, te pedimos que la beata Margarita, virgen, tu fiel esposa, encienda en nuestro corazón la llama de la caridad divina que ella suscitó en otras vírgenes, para gloria perpetua de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.

25 de setiembre


Ladislao de Gielnow (1440-1505)

El beato Ladislao nace en Gielnow (Polonia). Estudia Filosofía y Teología en Cracovia junto a San Juan Cancio y al beato Simón de Lípnica. Profesa en la Orden Franciscana el 1 de agosto de 1457. Ordenado sacerdote predica en casi todo el país. Es elegido Ministro provincial varias veces. Visita a pie las fraternidades de la Provincia; escribe las «Ordenaciones» para su Provincia, asiste al Capítulo General que se celebra en Urbino. Envía misioneros a Rusia y Lituania. Lleva una vida de pobreza y austeridad que inculca a sus religiosos. Devoto de María la Virgen, se le aparece varias veces, dándole en brazos al Niño Jesús, imitando la estampa tradicional de San Antonio de Padua, al que sigue como predicador. Muere el 4 de mayo del año 1505 y forma parte de los patronos de Polonia y Lituania. El papa Benedicto XIV aprueba su culto el 11 de febrero de 1750.

Común de Pastores o de Santos Varones

Oración. Dios nuestro, que llamaste al beato Ladislao para que buscara tu Reino en este mundo por la práctica de la caridad y oración perfecta, concédenos que, fortalecidos por su intercesión, avancemos por el camino del amor con espíritu gozoso. Por nuestro Señor Jesucristo.


                26 de setiembre

                                                       
        Lucía de Caltagirone (1360-1400)

La beata Lucía nace hacia el año 1360 en Caltagirone (Catania. Italia). Su familia, muy religiosa, le enseña los principios fundamentales del cristianismo y las claves de la vida espiritual, como son una vida de oración y el servicio a los más necesitados. El Señor y los pobres son las relaciones más relevantes del cristianismo. Ingresa en el monasterio de Santa María Magdalena, de la Tercera Orden Regular de San Francisco de Salerno. Vive el seguimiento radical de Cristo pobre y crucificado, en su advocación de las Cinco Llagas, como expresión del pecado de los hombres y de su inmenso amor. Ejerce el oficio de maestra de novicias y aconseja a muchos cristianos de Salerno. Sufre una enfermedad muy dolorosa, que la une más a Jesús crucificado. Muere en Salerno el 26 de septiembre de 1400. El papa León X confirma su culto el 4 de junio de 1504.

Común de una Virgen

Oración. Escúchanos, Dios salvador nuestro, y, así como nos alegramos en la fiesta de la beata Lucía, virgen, haz que aprendamos a servirte con amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


                         26.1 de setiembre/ 6 de noviembre

                        Aurelio de Vinalesa y Compañeros (†1936-1937)

                          Andrés de Palazuelo y Compañeros (†1936-1937).

El 11 de marzo del año 2001, el papa Juan Pablo II beatifica a 233 mártires de la persecución religiosa en España (1936-1939). Entre ellos está Aurelio de Vinalesa y 11 Capuchinos y 5 Clarisas-Capuchinas que sirven al Señor en la Iglesia de Valencia. Y el 13 de octubre del 2013 el papa Francisco beatifica a Andrés Palazuelo y 31 religiosos. Aurelio de Vinalesa (1896-1936) (†28 de agosto), Ambrosio de Benaguacil (1870-1936) (†24 de agosto), Berardo de Lugar Nuevo de Fenollet (1867-1936) (†4 de septiembre), Buenaventura de Puzol (1897-1936) (†26 de septiembre), Enrique de Almazora (1913-1936) (16 de agosto), Fidel de Puzol (1856-1936) (†27 de septiembre), Germán de Carcagente (1895-1936) (†10 de agosto), Joaquín de Albocácer (1879-1936) (†30 de agosto), Modesto de Albocácer (18801936) (†13 de agosto), Pacífico de Valencia (1874-1936) (†12 de octubre), Pedro de Benisa (1877-1936) (†27 de agosto), Santiago de Rafelbuñol (1909-1936) (†29 de septiembre).
Isabel Calduch Rovira (1882-1936) (†14 de abril), María Felicidad Masiá (1890-1936) (†25 de octubre), María Jesús Masiá (1882-1936) (†25 de octubre), María Verónica Masiá (1884-1936) (†25 de octubre), Milagros Ortells Gimeno (1882-1936) (†20 de noviembre).
Andrés de Palazuelo (†31 de agosto), Alejandro Casare (†6 de agosto), Alejo Pan López (†27 de diciembre), Andrés Francisco Simón (†7 de noviembre), Andrés Soto Carrera (†6 de agosto), Ángel de la Red (†14 de agosto), Aproniano de Felipe (†29 de setiembre), Basilio González (†14 de agosto), Bernardo Cembrano (†31 de agosto), Emilio Serrano (†26 de agosto), Eugenio Sanz-Orozco (†17 de agosto), Ezequiel Prieto (†14 de agosto), Facundo Escanciano (†17 de agosto), Felipe Llamas (†6 de setiembre), Fernando Olmedo (†2 de agosto), Francisco Barahona (1902-1936) (†21 de julio), Ignacio Caselles (†24 de diciembre), Jacinto Gutiérrez (†29 de diciembre), Jerónimo Limón (†3 de agosto), Joaquín Frade (†14 de agosto), José González Ramos (†6 de agosto), José María Recalde (†6 de agosto), José Pérez (†27 de noviembre), Juan Francisco Barahona (†15 de agosto), Juan Silverio Pérez Ruano (†6 de agosto), Lucinio Fontanill (1884-1937) (†19 de mayo), Lorenzo Ilarregui (1880-1936) (†23 de agosto), Norberto Cembranos (1891-1936) (†23 de setiembre), Pablo Merillas (1902-1936) (†14 de enero), Quirino Díez (18891936) (†27 de agosto), Rafael Severiano Rodríguez Navarro (†7 de agosto), Ramón Juan Costa (†30 de noviembre), Segundo Pérez Arias (†14 de agosto).


                      Común de varios Mártires
Oración. Oh Dios, que, con el derramamiento de su sangre, has concedido a los beatos Aurelio y compañeros dar el mayor testimonio de caridad, concédenos que, permaneciendo siempre fieles a Cristo, nunca nos separemos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


                       26.2 setiembre

                             Elzeario de Sabrán (1282-1323) y Delfina de Digne (1284-1360)

San Elzeario nace en Aussouis (Provenza. Francia) el año 1285; es conde de Ariano Hirpino (Benevento. Italia), perteneciente al Reino de Nápoles. Delfina nace en Puimichel (Provenza. Francia) en 1282. Los padres de Delfina fallecen muy pronto, y la ingresan en el convento de Santa Catalina de Soys. Le proponen matrimonio a los catorce años con Elzeario, más joven que ella. Se desposan dos años después. Hacen el voto de castidad e ingresan en la Orden Franciscana Seglar. Elzeario debe viajar con frecuencia a Ariano Hirpino. El rey Roberto I le encarga administrar justicia en el Abruzo en 1317 y después le nombra embajador extraordinario para negociar un matrimonio de príncipes en París. Delfina permanece en la corte del rey Roberto, en Aviñón. El matrimonio, además de sus responsabilidades sociales, se dedica a visitar los hospitales, atender a los leprosos, cuidarles con sus propias manos. Son unos abogados de los pobres. Elzeario muere en París, el 27 de septiembre de 1323. Delfina abandona la corte y regresa a su Provenza natal. Después deja la Provenza, marcha a Nápoles y se dedica a mendigar y ayudar a los marginados. Pero la viuda del rey Roberto la llama para hacerla su consejera en 1343. Delfina aconseja a la Reina que ingrese en las franciscanas de Santa Cruz de Nápoles, donde muere el año 1345. Delfina regresa a Apt (Francia); aquí muere el 26 de noviembre de 1360. El papa Inocencio XII aprueba su culto el 24 de julio de 1694. Elzeario es canonizado por el papa Urbano V el 1 de abril de 1369.


Común de Santos Varones

Oración. Manifiesta, Dios nuestro, la grandeza de tu amor hacia nosotros, que celebramos hoy la fiesta de los bienaventurados Elzeario y Delfina, unidos en santo matrimonio; y haz que disfrutemos también de la intimidad de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

                        27 de setiembre


                   Vicente de Paúl (1581-1660)

San Vicente nace en Aquitania (Francia). Cursados sus estudios eclesiásticos y ordenado sacerdote, es nombrado párroco en París. Funda la Congregación de la Misión, y con Santa Luisa de Marillac, la Congregación de las Hijas de la Caridad para servir a los pobres. Muere en París en 1660.

Común de Pastores: para un Presbítero

Oración. Señor, Dios nuestro, que dotaste de virtudes apostólicas a tu presbítero San Vicente de Paúl, para que entregara su vida al servicio de los pobres y a la formación del clero, concédenos, te rogamos, que, impulsados por su mismo espíritu, amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo.

           28 de setiembre

                                                           Feliz Meda de Milán (1378-1444)

La beata Feliz nace en Milán (Lombardía. Italia) en el año 1378; pertenece a la familia de los Meda. Queda huérfana muy joven; reparte el patrimonio entre los pobres e ingresa en el monasterio de las Clarisas de Santa Úrsula. San Bernardino de Siena le aconseja que marche como abadesa a Pésaro en 1439, con siete hermanas, para dirigir el nuevo monasterio del «Corpus Domini», fundado por la duquesa Battista de Montefeltro, mujer de Galeazzo Malatesta, y aprobado por el papa Eugenio IV en 1438. Le imprime la espiritualidad clariana de adoración al Santísimo, devoción a la Virgen María, conducirse con una pobreza extrema siguiendo a Jesús pobre y crucificado. Muere el 30 de setiembre de 1444. El papa Pío VII confirma su culto el 2 de mayo de 1807.


Común de una Virgen

Oración. Señor y Dios nuestro, te pedimos que la beata Feliz, virgen, tu fiel esposa, encienda en nuestro corazón la llama de la caridad divina que ella suscitó en otras vírgenes, para gloria perpetua de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.

                       28.1 de setiembre


           Bernardino de Feltre (1439-1494)

El beato Bernardino nace en Feltre (Belluno. Italia) el año 1439; es hijo de Donato Tomitano y de Corona Rambaldoni. Estudia Derecho en la Universidad de Padua; escucha un sermón a San Jaime de la Marca y decide ingresar en la fraternidad franciscana de Padua en 1456. Cursados los estudios teológicos en Venecia, es ordenado sacerdote en 1463. Se dedica a la enseñanza hasta 1469, en que se le encomienda predicar por las ciudades del norte y del centro de Italia. Anuncia el Evangelio según el estilo propio de los Franciscanos: promueve la paz y la justicia, denuncia los abusos de los usureros y conduce a la gente a seguir a Jesucristo con austeridad de vida y según los valores evangélicos. No es extraño que extienda con fuerza los Montes de Piedad que prestan dinero a los pobres con intereses muy bajos. Funda y promueve las «Cuarenta horas en honor del Santísimo Sacramento». Su discurso lo avala con su vida humilde, mortificada, dulce, etc. Muere en Pavía el 28 de septiembre de 1494. El papa Inocencio X aprueba su culto el 13 de abril de 1654.

Común de Pastores o Santos Varones

Oración. Dios nuestro, que has puesto a los santos como ejemplo y ayuda para facilitar a los débiles el camino de la salvación, al celebrar la fiesta del beato Bernardino concédenos bondadosamente que, siguiendo sus pasos, caminemos hacia ti. Por nuestro Señor Jesucristo.

Conclusión. El Señor nos bendiga y nos guarde; nos muestre su faz y tenga misericordia de nosotros. Vuelva su rostro a nosotros y nos dé la paz. El Señor nos bendiga: [en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.] R. Amén.

                        28.2 de setiembre


              Inocencio de Berzo (1844-1890)

El beato Inocencio de Berzo —nombre de pila Juan Scalvinoni—, de los Franciscanos Capuchinos, nace en Val Camónica (Brescia. Italia), el 19 de marzo de 1844; hijo de Pedro Scalvinoni y Francisca Poli. Es ordenado sacerdote el 2 de junio de 1867 y destinado a la parroquia de Cevo, de la Diócesis de Brescia, como coadjutor. Ejerce un año como Vicerrector del Seminario. Después trabaja en la parroquia de Berzo. Ingresa en los Capuchinos en 1874, con el nombre de Inocencio. Después de una breve estancia en Albino, es nombrado vicemaestro de novicios en el convento de la Santísima Anunciata; en 1880 se incorpora a la redacción de los Anales Franciscanos en Milán. Reside en Crema un tiempo y regresa de nuevo a la Santísima Anunciata. Lleva una vida de penitencia y de ocultamiento; dedica mucho tiempo a la oración, da ejercicios espirituales a los Hermanos de su Provincia, pide limosna para mantener la Fraternidad, etc. Su vida espiritual la reflejan sus «Diarios»; son citas de los Santos Padres en los que se manifiesta su itinerario espiritual. Muere el 3 de marzo de 1890 en la enfermería del convento de Bérgamo. El papa Juan XXIII lo beatifica el 12 de noviembre de 1961.


Común de Pastores o Santos Varones

Oración. Oh Dios, que has dado al beato Inocencio de Berzo la gracia de seguir hasta el final a Cristo pobre y humilde, concédenos vivir fielmente nuestra vocación, para alcanzar la caridad perfecta que nos has propuesto en tu Hijo. Que vive y reina contigo.


  28.3 de setiembre

                                                       
      Carlos de Blois (1320-1364)

El beato Carlos de Blois (Loir y Cher. Francia) nace en 1320; es hijo de Guido de Chatillon y de Margarita de Valois, hermana de Felipe VI, rey de Francia. El 4 de junio de 1337 se desposa con Juana de Penthiève, sobrina del duque de Bretaña. Muerto Juan III en 1341, Carlos lucha contra Juan de Monfort, que quiere adueñarse del ducado. Es un capítulo de la guerra de los Cien Años, que asola a Bretaña. En el período de paz de 1341 a 1347 ayuda a los franciscanos de Guingamp y construye la capilla real dedicada al obispo San Luis de Anjou. En esta iglesia de los franciscanos ingresa en la Orden Franciscana Seglar. El 20 de junio de 1347 es apresado en la batalla de la Roche Derrien. Está en la cárcel de Londres de 1348 a 1356. Aquí escribe la biografía de San Ivo de Bretaña. En 1363 se reanuda la guerra y muere el 29 de septiembre de 1364 en la batalla de Auray. El papa Pío X aprueba su culto 14 de diciembre de 1904.

Común de Santos Varones

Oración. Dios nuestro, solo tú eres santo y nadie puede ser bueno fuera de ti; por la intercesión del beato Carlos de Blois, danos la gracia de vivir de tal manera que nunca nos veamos privados de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

           28.4 de setiembre

                                                                
Nicolás de Forca Palena (1349-1449)

El beato Nicolás nace en 1349 en Forca Palena dei Peligni (Chieti. Italia). Después de realizar los estudios eclesiásticos, regenta una parroquia en la diócesis de Sulmona. Viaja después a Roma donde se integra en un grupo de ermitaños que seguían el estilo de vida de la Orden Franciscana Seglar con la dirección espiritual de Fray Rinaldo del Piamonte. Su eremitorio está en las termas de Nerón, en una casita cerca de la iglesia de San Salvador. Por su vida de oración y penitencia, así como por su sabiduría, le eligen los demás ermitaños sucesor de Fray Rinaldo. Viaja con algunos hermanos a Nápoles. Funda un eremitorio entre la vieja iglesia de San Agnello y el actual hospital de los incurables. El papa Eugenio IV le encarga en 1434 la reforma de los monasterios de Florencia, entre ellos los de Ricorboli y de San Agustín en el Apenino. En Roma, y en el Monte Esquilino, funda el eremitorio y la iglesia de San Onofre. El beato Nicolás muere el 1 de octubre de 1449, a los 100 años de edad. El papa Clemente XIV confirma su culto el 27 de agosto de 1771.

Común de Santos Varones

Oración. Dios nuestro, solo tú eres santo y nadie puede ser bueno fuera de ti; por la intercesión del beato Nicolás, danos la gracia de vivir de tal manera que nunca nos veamos privados de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


viernes, 19 de septiembre de 2014

La reconciliación. II: Israel


            LA RECONCILIACIÓN

                                                                            II



                                                                             Israel de Dios

Para recuperar la relación primera y volver al punto de encuentro, Dios crea y escoge a Israel y pacta con él la Alianza del Sinaí (cf. Éx 19-24). Ésta contiene una fidelidad mutua, que muchas veces es simbolizada con la que se deben guardar los esposos en el matrimonio (cf. Jer 31,3; Dt 7,7-8). Sin embargo, esta fidelidad se rompe repetidas veces a causa de las infidelidades de Israel a Dios por el culto a otros dioses (cf. Os 4,11-14), por las divisiones internas que llevan al cisma entre Israel y Judá (cf. 1Re 12,27-33), por los intereses de los poderosos que esclavizan y empobrecen a la población (cf. Jer 5,27-28; Am 5,10) —que es igual en su dignidad al pertenecer todos al pueblo elegido— por el desequilibrio interno que experimenta el hombre, etc. Muchas veces aparece en la Escritura que Dios está harto de los pecados del pueblo (cf. Os 2,4-9). Pero puede más el amor de Dios a su criatura que el cansancio que lleva consigo el no ser correspondido. Oseas emplea también la imagen matrimonial para significar esto. El Señor llevará a Israel al desierto para que, a solas, como se enamoró cuando se conocieron, pueda de nuevo casarse con su pueblo «a precio de justicia y derecho, de afecto y cariño. Me casaré contigo a precio de fidelidad» (Os 2,21-22).

           
El amor de Dios moverá el corazón de su pueblo para que vuelva a Él y se reconcilien (cf. Os 5,15), como el mismo amor integrará las fuerzas que distorsionan la interioridad humana y recuperará el hombre el equilibrio que tenía cuando fue creado: «... vuélveme y me volveré, que tú eres mi Señor, mi Dios» (Jer 31,18). Ciertamente el hombre busca a Dios (cf. Cant 3,1-3), pero para ello necesita un corazón nuevo (cf. Ez 11,19-20) que el Señor le regalará, aunque lo hallará en la medida en que el Señor mismo se deje descubrir: «Me invocaréis, vendréis a rezarme y yo os escucharé; me buscaréis y me encontraréis, si me buscáis de todo corazón; me dejaré encontrar y cambiaré vuestra suerte» (Jer 29,13-14).
           
La reconciliación entre Dios y el hombre encierra la reconciliación de los hombres entre sí, pues quebrada la relación primordial con Dios, la humanidad se divide, se enfrenta y mata. Reconciliación también significa, en esta situación, volver al punto de partida. El relato de Caín y Abel (cf. Gén 4,1-16) es una narración colocada en los orígenes de la humanidad para justificar los hechos que se experimentan día a día como rotura de la fraternidad humana, igual que sucede con el primer pecado cometido por Adán y Eva. Caín es descendiente de Adán y Eva y mantiene la especie; Abel, al ser su hermano, la abre en una dirección horizontal y funda la fraternidad; con esto muestra la necesidad de que el hombre, para ser hombre, deba tener un hermano. Caín mata a Abel y fractura la fraternidad. Comienza la violencia fratricida al no aceptar al otro como distinto, cuando la diversidad pertenece a la estructura del ser humano, según se ha descrito en la creación del hombre y la mujer. Alejar al otro de sí, eliminándolo, para encerrarse en la soledad a la que invita la envidia y el odio, es la consecuencia del rechazo y desobediencia al Creador. Por eso Dios le juzga y maldice dejando que alguien innominado ejecute la sentencia: «Vagabundo y errante serás en la tierra...»; a lo que responde Caín: «... convertido en vagabundo errante por la tierra, cualquiera que me encuentre me matará» (4,12b-14). En el principio de la creación se da una ruptura de las relaciones en la pareja humana, en la armonía fraterna, en la vida de los pueblos (cf. Gén 11,1-9). Se simboliza en el Génesis lo que sucede en la cotidianidad: la lucha del hombre contra Dios; la lucha del hombre contra su hermano; la lucha mutua del hombre y la tierra (cf. Gén 4-8). La violencia se alza en la ley de la convivencia humana, y convierte a ésta en un imposible infectando la vida. Y al revés: La violencia instituida en la creación excita el corazón humano, lo revuelve contra su hermano y destruye la obra de Dios.
           
La rotura de la fraternidad humana también se manifiesta en la historia de Israel. Natán hace ver a David la injusticia cometida por medio del adulterio y asesinato inducido de Urías (cf. 2Sam 12,1-7), lo mismo que Elías descubre la injusticia y asesinato de Ajab y Jezabel contra Nabot (cf. 1Re 21). Se dan más asesinatos, venganzas, violaciones que se intentan corregir (cf. Gén 34,1-5; Dt 24,16; 2Sam 13): «No odies en tu corazón a tu hermano [...] Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lev 19,17-18). Se fractura Israel por la arrogancia y autosuficiencia del poder político, que se vende a los poderosos a costa de lo que sea (cf. Os 8,9; cf. Is 2,10.12-17); por el menosprecio a los huérfanos y a las viudas, comprendidos como los más pobres de los pobres (cf. Is 1,23; 10,1-2) y símbolo de las permanentes injusticias de las clases dominantes.

             Laudes y Vísperas de la Familia Franciscana



La edición de los Laudes y Vísperas Franciscanas comprende las seis partes de la Liturgia de las Horas: Propio del Tiempo, el Salterio, Ordinario, Propio de los Santos de la Iglesia y de la Familia Franciscana y los Oficios Comunes

Se recogen los himnos de la Liturgia de las Horas, los propios editados por la Familia Franciscana; hemos añadido otros himnos pertenecientes a poetas franciscanos. En las Preces hemos introducido las peticiones vocacionales editadas por la Fraternidad de Acogida Vocacional (FAV). De esta forma evitamos añadir hojas al Breviario. Todos los salmos tienen una sucinta introducción que explica su sentido; cada dos salmos se añaden párrafos de los escritos de San Francisco acordes con el significación del salmo.
           
Especial importancia le hemos dado a los Santos y Beatos de la Familia Franciscana. Hasta este año 2014 suman 619. Todos tienen una sucinta biografía al comienzo; lo propio editado por la Liturgia de las Horas de la Familia Franciscana y la oración con la bendición al final. Cuando un santo o beato se celebre como fiesta en una ciudad o región, se puede usar lo propio que viene en los Oficios Comunes.


 Hemos presentado todas las fiestas del Señor y de la Virgen perteneciente al Año litúrgico con introducciones propias, además de los Santos de memoria obligatoria del Calendario Litúrgico de la Iglesia, si bien hemos reducido lo propio a los himnos, cuando los tuvieran, la oración y antífonas de Laudes y Vísperas. Los textos restantes se pueden tomar de los Oficios Comunes.
           
Este «Diurnal» de la Familia Franciscana va dirigido fundamentalmente a la Orden Franciscana Seglar y a los fieles que rezan Laudes y Vísperas con nuestras Comunidades Franciscanas.

Peticiones a: Editorial Espigas. Dr. Fleming,1. 30003 Murcia. Tlf: 968 23 99 93. Correo-e: editorialespigas@telefónica.es.






lunes, 15 de septiembre de 2014

«Quiero darle a este último igual que a ti»

              DOMINGO XXV (A)


                                                 
                                 «Quiero darle a este último igual que a ti»

            Lectura del santo Evangelio según San Mateo                               20,1-16

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.  Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
            Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

1.- El Señor. La bondad que manifiesta el propietario de la viña con los últimos que fueron a trabajar, simboliza una corriente de experiencia de Dios que hay en Israel, y que los cristianos, viendo y reflexionando la vida de Jesús, son capaces de concentrar en estas líneas que transmite la Carta de Juan: «Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.  En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados (1Jn 4,7-10). Y remacha el Evangelio de Juan: «Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él» (Jn 3,16-17). Es Jesús, sus actitudes, sus palabras, sus hechos, los que nos hacen comprender expresiones tan hermosas como las del profeta Jeremías: «Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia para contigo» (Jer 31,3). Este es el Señor al que debemos adorar, bendecir, tener conciencia y relacionarnos. No hay otro distinto a Él.


2.- La Iglesia. Con el bautismo nos incorporamos a la comunidad cristiana. Y la comunidad es una viña a la que nos invita el Señor a trabajar, cada uno según sus valores (cf. 1Cor 12,28). A las cualidades hay que añadir también los defectos, porque la Iglesia no está compuesta de ángeles, sino de personas con sus amores y egoísmos: «No entiendo mi comportamiento, pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco […] Ahora bien, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí. […] Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo» (Rom 8,14-16). Y todos estamos invitados a trabajar gratuitamente, porque el esfuerzo del trabajo y su sentido es fruto del amor que hemos recibido del Señor: el hacer el bien y desear hacerlo proviene del Señor: «Porque es Dios quien activa en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor» (Flp 2,13).


3.- El creyente.  No hay manera de vivir sin compararnos; no nos movemos sin mirar qué hace y qué tiene mi vecino/a, o mi compañero/a de profesión, mis amigos/as. Nos comparamos para ver quién es mejor o peor en las razas, en las culturas, en los países, en las familias, en los trabajos, en las cosas, como en los coches, las casas, las lavadoras, las secadoras, los vestidos, las comidas, los viajes, etc., incluso nos comparamos en nuestros dioses y religiones. Y el cotejo nos lleva a formalizar una escala de los más buenos, los buenos, los regulares, los malos y los muy malos. Y siempre habrá gente, que apoyada no en sus cualidades sino en su cultura o país, o familia, o profesión, se creerá la mejor del mundo, o la más desgraciada. Y según los criterios que formalicemos para dividir la vida así, nos sentiremos más frustrados o más felices.―
Pero cada uno es cada uno. Y cada uno tiene sus principios de vida, que, con sus cualidades desarrolladas por la educación familiar y social y potenciadas por el Señor, puede cumplimentar un proyecto de vida sin compararse. Entonces, sin mirar al vecino, sino atendiendo a sus posibilidades reales, tanto personales, como sociales, puede vivir feliz desde sí mismo. Leamos  la parábola de los talentos que nos da el Señor (Mt 25,15-30). Lo importante es que, desde el amor, pongamos al servicio de los demás lo poco o mucho que hemos recibido y nos hemos hecho a base de esfuerzo.

«¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»

                 DOMINGO XXV (A)


                      «¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»

            Lectura del santo Evangelio según San Mateo                               20,1-16

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.  Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:  “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
            Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

1.- Texto. Todo parte de la experiencia que Jesús tiene de Dios. Él lo vive con una inmensa bondad con ausencia de límites cuando se relaciona con su creación. Por eso prefiere nombrarlo como Padre más que como Rey, o como Reino y Reinado de Dios. «Nadie es bueno fuera de Dios» (Mc 10,18par), bondad que hunde sus raíces en una paternidad que trata por igual a sus hijos, sea cual fuere su condición: «Amad a vuestros enemigos, tratad bien a los que os odian, [...] así [...] seréis hijos del Altísimo, que es generoso con ingratos y malvados» (Lc 27-28.35; Mt 5,43-44); por eso es comprensible la afirmación: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo» (Lc 6,36; Mt 5,48), enlazando con la actitud antropológica de la ternura y la misericordia, rasgos propios de los padres con relación a sus hijos. Esto se formula en la parábola de los obreros de la viña, donde la dinámica bondadosa de Dios, que se justifica por sí misma y en sí misma, coloca en radical igualdad a todos los hombres. Y se hace por una contraposición entre el amo y los trabajadores y entre los mismos trabajadores. Estamos en la apertura universal de la salvación.

2.- Mensaje. Si pensamos según la justicia es lógico que nos pongamos de parte de los obreros que han trabajado desde el comienzo de la jornada: ellos «pensaron que cobrarían más» (Mt 20,10), porque los otros apenas habían faenado una hora (Mt20,12). Se cumple así la correlación en la justicia de los fariseos por la que Dios da la ley para que se cumpla; al cumplirla se adquieren méritos; y los méritos los recompensa Dios. Por consiguiente, su protesta es del todo justificada cuando el dueño de una manera injusta paga a todos por igual. Esta situación también se puede comparar con otros ejemplos traídos por la tradición judía: cuando un obrero trabaja en dos horas lo que los otros han realizado en todo el día, pagar el mismo salario es justificable por parte del amo, porque ha producido igual que sus compañeros.― Pero Jesús ve las cosas desde un ángulo distinto y responde a una dimensión nueva en la historia. En este caso, la justicia está sometida a la bondad. Jesús parte de un Dios que es bondad y transmite una bondad ilimitada e incomprensible a la justicia humana. Es la bondad que tiene capacidad de asumir como algo propio a los últimos, a los que no han tenido oportunidad de trabajar, dejando de lado si han sido culpables o no de su situación de marginación. De ahí la contestación, que es la clave de toda la parábola: «... yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿O has de ser tú tacaño por ser yo generoso?» (Mt 20,15). Existe una transformación de los valores que rigen la libertad y la justicia, que ni siquiera logran comprender los que piensan y obran por una justicia básica. Dios eleva la salvación a un rango que abarca a todos, porque la salvación depende de Él y no de los méritos de cada uno exclusivamente.

3.- Acción. El cristianismo no debe olvidar las dos perspectivas de la vida que aparecen en la parábola. Debemos luchar por defender la justicia, y la justicia para aquellos que son responsables en nuestra sociedad, porque su productividad y su capacidad de originar riquezas, por lo general, la aprovecha toda la sociedad. No se puede explotar para beneficio propio los valores y el tiempo de las personas.― Pero también hay que tener en cuenta la perspectiva de la gratuidad. La vida no es producir; las personas no son cosas que se venden y se comercia con su tiempo y cualidades. Sería una pena que cada uno de nosotros pusiéramos precio a nuestra vida. Hay personas que no son competitivas; hay personas débiles; hay personas enfermas y enfermas mentales, etc. No estamos hablando de los irresponsables que viven a costa del esfuerzo ajeno. Los débiles sólo pueden salir adelante si hay amor en su alrededor. Es la gratuidad del que ama, del que sirve, del que su vida tiene sentido en la medida en que se entrega. Y tal sentido de vida es la otra forma de relacionarse, que se debe dar, sobre todo, en las familias y en las comunidades cristianas para abrirse al mundo de los desfavorecidos.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Santos y Beatos: 14-21 de setiembre

15 de setiembre

Nuestra Señora de los Dolores

San Francisco: «Te damos gracias porque, así como nos creaste por medio de tu Hijo, así también, por el santo amor tuyo con que nos amaste, hiciste nacer a ese mismo verdadero Dios y verdadero hombre de la gloriosa siempre Virgen la beatísima santa María y, mediante la cruz, la sangre y la muerte de él, quisiste rescatarnos de nuestra cautividad», RegNB 23,3.

                                               Común de Santa María Virgen

Oración. Señor, tú que has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

16 setiembre


Cornelio y Cipriano (s. III)

San Cornelio, obispo de Roma el año 251. Soluciona el cisma de los Novacianos – niegan que se pueda perdonar a los que han negado la fe cristiana en las persecuciones y a los que cometieron un pecado mortal. El emperador Galo lo destierra junto a Civitavecchia. Muere en el año 253. San Cipriano nace en Cartago (África) hacia el año 210. Ordenado obispo en el año 249. Es martirizado en tiempos del emperador Valeriano el 14 de setiembre del año 258.

Común de Mártires

Oración. Oh Dios, que has puesto al frente de tu pueblo, como abnegados pastores y mártires intrépidos, a los santos Cipriano y Cornelio, concédenos, por su intercesión, fortaleza de ánimo y de fe para trabajar con empeño por la unidad de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.

17 de setiembre

Impresión de las llagas de San Francisco (1224)

Francisco viaja con algunos hermanos a La Verna, donde hay una fraternidad dedicada a la vida contemplativa. Pasa la noche en el eremitorio de Montecasale. Un campesino de la ciudad de Tiso le deja su asno en el que sube a La Verna. Francisco prolonga su estancia allí entre las fiestas de la Asunción de la Virgen (15 de agosto) y del Arcángel San Miguel (29 de septiembre). Le preparan una celda aislada de la fraternidad. La meditación de la pasión y muerte de Jesús es muy viva a lo largo de su vida, y en especial en estos días de retiro. La madrugada del 14 de septiembre, fiesta de la Santa Cruz, ve un serafín con seis alas. Tiene figura de hombre crucificado. Y mientras se pregunta la razón de aquel misterio, se le forman en las manos y pies los signos de los clavos, tal como los ve en el crucificado. En realidad no son llagas o estigmas, sino clavos, formados por la carne hinchada por ambos lados y ennegrecida. En el costado, en cambio, se abre una llaga sangrante, que le mancha la túnica y los calzones. Benedicto XI concede a la Orden celebrar cada año el recuerdo de los estigmas de San Francisco (cfr. 1Cel 94-95; 2Cel 135-138; LM 13; TC 69-70).

                                   Misa Propia

Oración. Dios de amor y misericordia, que marcaste con las señales de la pasión de tu Hijo al bienaventurado padre Francisco para encender en nuestros corazones el fuego de tu amor, concédenos, por su intercesión, configurarnos con la muerte de Cristo para vivir eternamente con él. Que vive y reina contigo.



18 de setiembre

José de Copertino (1603-1663)

San José Desa nace en Copertino (Lecce. Italia) el 17 de junio de 1603. No es admitido en los Franciscanos Conventuales y Capuchinos por no estar capacitado para estudiar. Más tarde ingresa en los Conventuales, donde se le acepta como religioso en 1625. Cursados sus estudios eclesiásticos, es ordenado sacerdote en Poggiardo (Lecce) en 1628. Entregado a la vida de oración y a la predicación, atrae a muchos cristianos deseosos de escuchar su palabra y observar su vida de penitencia como seguidor de Cristo pobre y crucificado. Tiene el don de la levitación y de éxtasis muy frecuentes. De ellos son testigos el General de la Orden y el papa Urbano VIII, el príncipe Federico de Brunswick y mucho fieles devotos. Muere el 18 de setiembre de 1663 en Osimo (Ancona). El papa Benedicto XIV lo beatifica el 24 de febrero de 1753 y Clemente XIII lo canoniza el 16 de julio de 1767. Es patrono de los cosmonautas por el don de la levitación.

Común de Pastores o Santos Varones

Oración. Dios de bondad, que con admirable sabiduría has querido que tu Hijo, al ser levantado de la tierra, atrajera todas las cosas hacia sí, concédenos, por intercesión de San José de Copertino, tender a la perfección que nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

19 de setiembre

Francisco María de Camporosso (1804-1866)

San Francisco María nace el año 1804 en Camporosso (Liguria. Italia); es hijo de Anselmo Croese y María Antonia Gazzo. Se dedica al cuidado del ganado. Después de ser pastor ingresa en los Franciscanos Capuchinos, que conoce en la humilde y austera fraternidad de Sestri. Es el año 1825. Hace el noviciado en la fraternidad de San Bernabé, en Righi (Génova). Profesa en 1826. Es destinado al convento de la Concepción, de Génova, como colector de limosnas que recoge por el valle del Bisagno. Visita los santuarios marianos de la región y se dedica por entero a recabar ayuda para la Fraternidad de Génova. Comparte la vida de oración y penitencia con la ayuda a los pobres, a los que hace partícipes de los bienes que recibe de limosna. Y así durante más de 30 años, siendo muy conocido y venerado en la ciudad. Durante la epidemia del cólera que golpea Génova, ofrece su vida para que cese la epidemia en la ciudad, mientras atiende y consuela a los apestados. Dos días después contrae la enfermedad, que le conduce a la muerte el 17 de septiembre de 1866, fiesta de las Llagas de San Francisco. Y paulatinamente, a partir de ese momento, la enfermedad remite en Génova. El papa Juan XXIII lo canoniza el 9 de diciembre de 1962.


Común de Santos Varones
Oración. Dios de bondad, que en tu humilde siervo Francisco María nos has dado un ejemplo de amor a los pobres; por su intercesión y ayuda, haz que también nosotros nos dediquemos al servicio del prójimo con generosidad y humildad. Por nuestro Señor Jesucristo.


21 de setiembre

Mateo, Evangelista

San Mateo es originario de Cafarnaún. Desempeña el oficio de cobrador de impuestos. Es el autor del Evangelio que aparece el primero en la lista. Escribe a una comunidad judeo cristiana. Defiende la observancia de la ley del amor.

Común de Apóstoles, p. 1804


Oración. Oh Dios, que en tu infinita misericordia te dignaste elegir a San Mateo para convertirlo de publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo y su intercesión, podamos seguirte siempre y permanecer unidos a ti con fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

sábado, 13 de septiembre de 2014

La reconciliación. I.

         LA RECONCILIACIÓN

                       I

 
   EL PECADO

            Es una constante en la historia de la salvación judeocristiana la reconciliación de los hombres con Dios y de los hombres entre sí. Ambas reconciliaciones reclaman, de por sí, haber formado una relación previa que sirva de punto de partida. La relación de Dios con los hombres arranca de la creación, en la que se crea una sintonía del Creador y la criatura para realizar el proyecto de culminarla. La descripción del estado idílico de los orígenes de la humanidad soñado por Israel, se quiebra con la decisión humana de separarse y rebelarse contra Dios. Sin embargo, Él mismo se pone en marcha para cambiar la situación creada por el hombre (cf. Gén 3,5). ¿En qué consiste el pecado que aleja al hombre de Dios?, ¿por qué el hombre necesita reconciliarse con Él? y  ¿cuál es el camino que se debe recorrer para acercarse a Dios?

La Revelación cristiana admite una situación de enemistad de la creación y de la humanidad con Dios que ha provocado, a la vez, un distanciamiento de Él, un aislamiento de las personas y un enfrentamiento entre ellas. Las culturas se encargan de transmitir el mal que envuelve a la creación. Este mal, que se hace uno con el hombre, se ha pensado y defendido que proviene de un principio que infecta a toda la realidad y es antagónico a otro principio llamado bien, o simplemente es una apariencia ante la potencia infinita de la bondad divina. El cristianismo se distancia de estas interpretaciones del mal. La fe cristiana mantiene la tradición judía de que el mal no puede venir de Dios o de un principio divino con sentido negativo, pues Dios es amor y por su amor ha creado todo lo que existe. Entonces el mal, que tampoco es pura apariencia, o un simple defecto, o un fallo pasajero del hombre ante la potencia omnímoda del bien, procede de la dimensión finita de la criatura, cuya actuación en la historia impulsada por su voluntad y libertad ha degradado la realidad. La contingencia de lo creado, unida a la capacidad de decisión humana, es la que hace posible que la creación, al menos una buena parte de ella, vaya por unos derroteros muy diferentes a los trazados por Dios desde el principio, según su revelación al hombre.
           
Como trataremos después, la degradación de la realidad se cobija en las instituciones sociales, en las que las personas desarrollan y formalizan su vida, y que las culturas fijan y objetivan. Estos intereses humanos que crean una mentalidad colectiva, opuesta a la divina, contagian las mediaciones fundamentales que necesita la persona para construirse a sí misma, como son la familia, la enseñanza, la industria, la política, la economía, etc. Todo ello produce una red que atrapa y esclaviza al hombre y causa una atmósfera, que es la que respira el hombre desde que nace, y que la interioriza de una manera acrítica como elemento fundante de su vida. El pecado establecido en las instituciones sociales funciona con una cierta autonomía, pues los mecanismos que hacen moverse a las sociedades están viciados. El ser social estructura el ser personal y, a su vez, éste se convierte en vehículo inconsciente del mal. A la vez, los pecados personales y los cometidos por grupos humanos alimentan la estructura de pecado de las sociedades favoreciendo sus intereses, que van contra la persona y sus relaciones de amor. En lenguaje de Juan es el «pecado del mundo» (cf. Jn 1,29; 17,9), que se erige como el enemigo de Dios e interfiere sus planes de conducir al hombre a su plenitud (cf. 1Cor 2,8.12). Dios intenta rescatar y salvar a los hombres de este enemigo (cf. 2Cor 5,19; 1Jn 5,4-5).
           
Al pecado estructural, situado en la historia humana, se une «la fuerza oculta de la iniquidad» de la que habla Pablo (cf. 2Tes 2,7) y que desvía al hombre de su meta final. Es el llamado pecado original o de Adán (cf. Gén 3), que también escribe el Apóstol (cf. Rom 5,12-21). Se da un desacuerdo entre las potencias que configuran el ser humano, que desajusta y desequilibra las relaciones con Dios, conduce al desprecio y odio hacia los demás haciendo imposible la comunidad humana, y terminan por corromper a la persona. Y este desacuerdo interior obedece a una idolatría del yo que se instala al inicio de la historia humana en el pedestal de la divinidad y se transmite por la cultura de los pueblos. Este pecado de origen desencadena multitud de actos que degradan a las personas e impiden el desarrollo normal del individuo, de la familia y de la sociedad, y da lugar al pecado estructural, social y personal. Se da, pues, en la historia una situación que alcanza a todos los hombres por el simple hecho de haber nacido y participar de ella, sin mediar la libertad personal, que tuvo un origen en una decisión humana. Es el pecado que ha desencadenado todos los males y corroe a todos los hombres, si bien no se puede achacar a la estructura misma de la creación.