domingo, 26 de abril de 2015

Santos y Beatos: 27 abril al 3 de mayo

27 de abril
Jaime de Bitetto (1490)

            El beato Jaime Varínguez nace en la primera mitad del siglo XV en Zara (Dalmacia), hijo de Leonardo y Beatriz Varínguez. Ingresa en la Orden a los veinte años. En 1438 viaja a Italia y después de recorrer varias ciudades con su Provincial solicita la entrada en la Provincia de Bari. Vive en oración y en silencio durante doce años en diferentes comunidades de la Provincia. En el año 1456 es destinado a Bitetto (Bari. Italia) donde se le encomendó el oficio de limosnero. Ayuda de una manera heroica en la peste del año 1482. Hombre de oración y entrega desinteresada a los pobres, profesa una devoción acentuada a la Virgen María, que practica en una gruta cercana al convento llamada «La Bendita». De un carácter humilde y servicial, la Virgen María le conduce a la unión más íntima con Dios. Muy anciano, muere el 27 de abril del año 1490. El papa Clemente XI lo beatifica el 29 de diciembre de 1700.

                                               Común de Santos Varones

            Oración. Señor Dios, que infundiste en el corazón del beato Jaime de Bitetto un amor admirable a la Virgen María; concédenos, por su intercesión, vivir siempre impulsados por el espíritu de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                           28  de abril

                                   Luquesio de Poggibonsi  (1181-1260)


            El  beato Luquesio, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Gaggiano, caserío del Chianti (Siena. Italia). Por vocación militar, pertenece al partido de los Güelfos. Después de participar en innumerables batallas, medio arruinado, se instala en Poggibonsi (Siena) y se dedica al comercio. Se hace rico, y alcanza, con su mujer Buonadonna, una fama de avaro por toda la región. Seguramente conocido de Pedro Bernardone, aloja a San Francisco en su casa. Impresionado por su espíritu de sencillez y pobreza, le pide seguirle desde su estado de casado y con hijos. Es cuando se refuerza la idea de la Orden Franciscana Seglar en San Francisco, les diseña un vestido de penitentes y más tarde les envía las normas para los seglares franciscanos definida como «médula del santo evangelio». Muere el 26 de abril de 1260 e Inocencio XII en 1694 concede el oficio y misa en su honor. Es el primer santo de la Orden Franciscana Seglar.

                                                        Común de Santos Varones

            Oración. Dios, rico en misericordia, que has distinguido al beato Luquesio en obras de piedad y limosna, después de llamarle a la conversión; concédenos, por su intercesión y ejemplo, hacer penitencia para abundar en frutos de caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                              29 de abril       


Catalina de Siena (1347-1380)

            Santa Catalina nace en Siena (Toscana. Italia) el 25 de marzo de 1347. Defiende la paz entre los pueblos, la libertad de la Iglesia y del Papado de los poderes políticos. Renueva la vida religiosa de su tiempo, en especial de tradición dominicana. Es considerada una de las grandes místicas y escritoras de la Iglesia. Fallece en Roma el 29 de abril de 1380. Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia. Es Copatrona de Europa e Italia.

                                   Común de Vírgenes o Doctores de la Iglesia


            Oración. Señor Dios, que hiciste a Santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

  
                                                                                  30 de abril


                                                           Benito de Urbino (1560-1625)

            El beato Benito (Marcos Passionei), Franciscano Capuchino, nace en Urbino (Las Marcas. Italia) en 1560. Estudia Derecho civil y canónico en el Estudio Universitario de Perusa, donde se doctora el 28 de mayo de 1582. Un año después ingresa en los Capuchinos; profesa en el convento de Fano en 1584. Después de cursar los estudios eclesiásticos y ordenado sacerdote (1590), es enviado a Bohemia para predicar junto a San Lorenzo de Brindis a los husitas y luteranos(1600-1602). Poco después vuelve a Las Marcas. En la vida religiosa se identifica con el carisma franciscano: Seguimiento de Jesucristo pobre y crucificado en el marco de una vida de oración, de austeridad franciscana y de sensibilidad para con los pobres y los que sufren. Muere el 30 de abril del año 1625 en Fossombrone (Piceno). Es beatificado por el papa Pío IX el 10 de febrero de 1867.

                                   Común de Pastores o de Santos Varones
              
            Oración. Padre santo, que has hecho grande al beato Benito por su encendido amor a la cruz y al misterio de la Palabra, concédenos seguir sus ejemplos, viviendo en este mundo con piedad, justicia y sobriedad. Por nuestro Señor Jesucristo.

         
                                                                                30.1 de abril


                                                 José Benito de Cottolengo (1786-1842)

            San José Benito, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Bra (Piamonte. Italia) el 3 de mayo de 1786; es hijo de Agustín Cottolengo y Benita Chiarotti. Cursa los Estudios Eclesiásticos en la Parroquia de San Andrés de Bra y es ordenado sacerdote en 1811. En 1818 es nombrado canónigo del Corpus Domini en Turín. Destaca por su sensibilidad y servicio a los pobres y enfermos, que empieza cuando asiste a la muerte de María Gonnet el 2 de setiembre de 1827; rodeada de sus hijos, le niegan los auxilios básicos para sobrevivir por ser pobre. José Benito vende lo que tiene y comienza su primera obra de misericordia: el hospital de la «Volta Rossa» (1828), que debe cerrar por una epidemia de cólera sufrida en Turín en 1831. A continuación funda la «Pequeña Casa de la Divina Providencia» en los suburbios de Turín, en la zona de Valdocco. Enfermo, se retira Chieri en 1842 a casa de su hermano Luis, donde muere el 30 de abril. El papa Benedicto XV lo beatifica el 29 de abril de 1917 y el papa Pío XI lo canoniza el 19 de marzo de 1934.

                                   Común de Santos Varones

            Oración. Señor y Dios nuestro, derrama sobre nosotros tu Espíritu, para que nuestra mente comprenda y nuestro corazón sienta el amor a los enfermos que experimentó el  beato  José Benito. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                           30.2 de abril
 27 de abril

Jaime de Bitetto (1490)

            El beato Jaime Varínguez nace en la primera mitad del siglo XV en Zara (Dalmacia), hijo de Leonardo y Beatriz Varínguez. Ingresa en la Orden a los veinte años. En 1438 viaja a Italia y después de recorrer varias ciudades con su Provincial solicita la entrada en la Provincia de Bari. Vive en oración y en silencio durante doce años en diferentes comunidades de la Provincia. En el año 1456 es destinado a Bitetto (Bari. Italia) donde se le encomendó el oficio de limosnero. Ayuda de una manera heroica en la peste del año 1482. Hombre de oración y entrega desinteresada a los pobres, profesa una devoción acentuada a la Virgen María, que practica en una gruta cercana al convento llamada «La Bendita». De un carácter humilde y servicial, la Virgen María le conduce a la unión más íntima con Dios. Muy anciano, muere el 27 de abril del año 1490. El papa Clemente XI lo beatifica el 29 de diciembre de 1700.

                                               Común de Santos Varones

            Oración. Señor Dios, que infundiste en el corazón del beato Jaime de Bitetto un amor admirable a la Virgen María; concédenos, por su intercesión, vivir siempre impulsados por el espíritu de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                           28  de abril

                                   Luquesio de Poggibonsi  (1181-1260)


            El  beato Luquesio, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Gaggiano, caserío del Chianti (Siena. Italia). Por vocación militar, pertenece al partido de los Güelfos. Después de participar en innumerables batallas, medio arruinado, se instala en Poggibonsi (Siena) y se dedica al comercio. Se hace rico, y alcanza, con su mujer Buonadonna, una fama de avaro por toda la región. Seguramente conocido de Pedro Bernardone, aloja a San Francisco en su casa. Impresionado por su espíritu de sencillez y pobreza, le pide seguirle desde su estado de casado y con hijos. Es cuando se refuerza la idea de la Orden Franciscana Seglar en San Francisco, les diseña un vestido de penitentes y más tarde les envía las normas para los seglares franciscanos definida como «médula del santo evangelio». Muere el 26 de abril de 1260 e Inocencio XII en 1694 concede el oficio y misa en su honor. Es el primer santo de la Orden Franciscana Seglar.

                                                        Común de Santos Varones

            Oración. Dios, rico en misericordia, que has distinguido al beato Luquesio en obras de piedad y limosna, después de llamarle a la conversión; concédenos, por su intercesión y ejemplo, hacer penitencia para abundar en frutos de caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.
                                                            29 de abril       

Catalina de Siena (1347-1380)

            Santa Catalina nace en Siena (Toscana. Italia) el 25 de marzo de 1347. Defiende la paz entre los pueblos, la libertad de la Iglesia y del Papado de los poderes políticos. Renueva la vida religiosa de su tiempo, en especial de tradición dominicana. Es considerada una de las grandes místicas y escritoras de la Iglesia. Fallece en Roma el 29 de abril de 1380. Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia. Es Copatrona de Europa e Italia.

                                   Común de Vírgenes o Doctores de la Iglesia


            Oración. Señor Dios, que hiciste a Santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

                                                                       30 de abril

                                               Benito de Urbino (1560-1625)

            El beato Benito (Marcos Passionei), Franciscano Capuchino, nace en Urbino (Las Marcas. Italia) en 1560. Estudia Derecho civil y canónico en el Estudio Universitario de Perusa, donde se doctora el 28 de mayo de 1582. Un año después ingresa en los Capuchinos; profesa en el convento de Fano en 1584. Después de cursar los estudios eclesiásticos y ordenado sacerdote (1590), es enviado a Bohemia para predicar junto a San Lorenzo de Brindis a los husitas y luteranos(1600-1602). Poco después vuelve a Las Marcas. En la vida religiosa se identifica con el carisma franciscano: Seguimiento de Jesucristo pobre y crucificado en el marco de una vida de oración, de austeridad franciscana y de sensibilidad para con los pobres y los que sufren. Muere el 30 de abril del año 1625 en Fossombrone (Piceno). Es beatificado por el papa Pío IX el 10 de febrero de 1867.

                                   Común de Pastores o de Santos Varones

             
            Oración. Padre santo, que has hecho grande al beato Benito por su encendido amor a la cruz y al misterio de la Palabra, concédenos seguir sus ejemplos, viviendo en este mundo con piedad, justicia y sobriedad. Por nuestro Señor Jesucristo.

         
                                                           30.1 de abril

                                   José Benito de Cottolengo (1786-1842)

            San José Benito, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Bra (Piamonte. Italia) el 3 de mayo de 1786; es hijo de Agustín Cottolengo y Benita Chiarotti. Cursa los Estudios Eclesiásticos en la Parroquia de San Andrés de Bra y es ordenado sacerdote en 1811. En 1818 es nombrado canónigo del Corpus Domini en Turín. Destaca por su sensibilidad y servicio a los pobres y enfermos, que empieza cuando asiste a la muerte de María Gonnet el 2 de setiembre de 1827; rodeada de sus hijos, le niegan los auxilios básicos para sobrevivir por ser pobre. José Benito vende lo que tiene y comienza su primera obra de misericordia: el hospital de la «Volta Rossa» (1828), que debe cerrar por una epidemia de cólera sufrida en Turín en 1831. A continuación funda la «Pequeña Casa de la Divina Providencia» en los suburbios de Turín, en la zona de Valdocco. Enfermo, se retira Chieri en 1842 a casa de su hermano Luis, donde muere el 30 de abril. El papa Benedicto XV lo beatifica el 29 de abril de 1917 y el papa Pío XI lo canoniza el 19 de marzo de 1934.

                                   Común de Santos Varones

            Oración. Señor y Dios nuestro, derrama sobre nosotros tu Espíritu, para que nuestra mente comprenda y nuestro corazón sienta el amor a los enfermos que experimentó el  beato  José Benito. Por nuestro Señor Jesucristo.


                                                                           30.2 de abril


                                                                Juan Forest (1471-1538)

            El  beato Juan nace en 1471. A los 17 años viste el hábito franciscano en Greenwich (Inglaterra). Estudia en Oxford donde alcanza el doctorado en Teología. Es consejero de la reina Catalina de Aragón y se opone al divorcio que pretendía el rey Enrique VIII. Predica en Saint Paul’s Cross a favor del matrimonio de Catalina de Aragón y Enrique VIII; se enfrenta al canciller Cromwell. En 1532 comunica a sus hermanos que el Rey pretende suprimir la Orden en Inglaterra. Es encarcelado en Negate en 1533. Con la negación del Papa del divorcio del Rey, éste intensifica la persecución de los franciscanos y de nuestro  beato . Es trasladado a la cárcel de Londres en 1538. Aquí escribe un tratado contra Enrique VIII: De auctoritate Ecclesiae et Pontificis maximi y rechaza el juramento de fidelidad al Rey, manteniendo correspondencia con la reina Catalina recluida en el castillo  de Kimbolton. Es martirizado a fuego lento en Smithfield el 22 de mayo de 1538. El papa León XIII aprueba su culto el 9 de diciembre de 1886.

                                               Común de un Mártir

            Oración. Dios de todo poder y misericordia, que infundiste tu fuerza al  beato Juan para que pudiera soportar el dolor del martirio, concede a los que hoy celebramos su victoria vivir defendidos de los  engaños del enemigo bajo tu protección amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                              

                                           Guillermo Buccheri de Sicli  (1309-1404)
                                                 (Sábado segunda semana de Pascua)



            El  beato Guillermo, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Noto (Sicilia. Italia). Pertenece por un tiempo a la corte de Federico II de Aragón, rey de Sicilia. Después de un accidente, se retira a un lugar solitario cerca de Noto llamado «La celda del Castillo». Al principio le acompaña San Conrado Canfalonieri de Piacenza; cuando éste se recluye en Pizzoni, nuestro  beato  se va a Sicli en 1345 donde construye un eremitorio junto a una iglesia dedicada a la Señora de la Piedad. Aquí se centra en la oración, llevando una vida de penitencia extrema y mostrando una fortaleza de ánimo inigualable. No obstante viva retirado y aislado de la gente, le visitan muchos creyentes para consultarle los problemas de sus vidas y recibir sus favores. Habita en este lugar durante 57 años. Muere el 4 de abril del 1404. Todo el pueblo de Sicli lo traslada a la iglesia de San Mateo en la que es sepultado en olor de santidad. El papa Pablo III aprueba su culto el 27 de junio de 1539.

                                    Común de santos Varones

Oración. Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, celebrando la memoria del  beato Guillermo Buccheri de Sicli y te pedimos que la Familia Franciscana permanezca fiel a su misión y firme en sus compromisos evangélicos. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                    


                                                                            MAYO


                                                     María, Madre de la Misericordia

                                                    (Sábado de la II Semana de Pascua)

            La primera referencia que se tiene sobre el título de María como Madre de misericordia es la de San Odón (942), abad de Cluny. Escribe que María, Madre de Misericordia, da a luz al Salvador del mundo que por medio de ella se manifiesta al mundo (Vita Odonis, PL 133,47). También San Lorenzo de Brindis escribe en un sermón de su obra «Marial» sobre la misericordia de María. Existe en la Familia Franciscana la Congregación de las Franciscanas Hijas de la Misericordia, que nace en Pina (Mallorca. España) en 1856, y desarrolla su misión en los campos de la Educación, la Acción Social, la Sanidad y la colaboración con las parroquias donde está inserta. Actualmente está presente en España, Italia, Bolivia, Perú, México y Texas (USA). En el presente, las Franciscanas Hijas de la Misericordia, al cumplirse el 150 Aniversario de la Congregación, disciernen sobre nuevos campos de misión acordes con las exigencias de la Iglesia y de las culturas donde están insertas.

                                   Común de Santa María Virgen

            Oración. Oh Dios, cuya misericordia no tiene límites, concédenos, por intercesión de la Virgen María, Madre de misericordia, conocer tu bondad en la tierra, para alcanzar tu gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.




                                                Divina Pastora, Madre del Buen Pastor

                                                 (Sábado después del III Domingo de Pascua)

            En el año 1703 se le aparece la Virgen al padre Isidoro de Sevilla, Franciscano Capuchino, vestida de pastora. Al poco la da a pintar a Alonso Miguel de Tovar con los siguientes rasgos: sombrero pastoril, un manto azul terciado al hombro, un bastón en su mano izquierda y a su alrededor varias ovejas pastando. Y el 8 de setiembre, fiesta de la Natividad de María, del mismo año saca la imagen en procesión en un estandarte. Se concreta así una devoción que al menos está en San Pedro de Alcántara y San Juan de Ávila. Francisco Ruiz Gijón hace una escultura y se hace una procesión con ella el año 1705. El beato Diego José de Cádiz extiende la devoción por toda España, y su imagen preside todas sus misiones populares. El papa Pío VI instituye la fiesta de la Madre del Divino Pastor el 1 de agosto de 1795.

                                               Común de Santa María Virgen

            Oración. Señor Jesucristo, Pastor bueno, que entregaste la vida por tus ovejas, y, elevado en la cruz, nos diste a la Virgen por Madre; concédenos, por su intercesión poderosa, seguirte ahora como Pastor nuestro en la tierra, y llegar después a la Pascua eterna en el cielo. Tú que vives y reinas.

                                                                           1 de mayo

                                                                    San José, obrero

            Esta fiesta es instituida por Pío XII el 1 de mayo de 1955. Los Evangelios afirman que Jesús es un técnico de la madera, de la piedra y del hierro (cf. Mc 6,3), oficio que aprende de su padre (cf. Mt 13,55). Trabajar la madera o el hierro en una región agrícola como Galilea, se concreta en hacer las puertas y ventanas de las casas, las yugos de los bueyes, los carros, el arado romano, etc. Un trabajo que le hace vivir con dignidad y no de la limosna de los demás. Con todo, los oficios y los comercios no dan para vivir y pagar los impuestos cuando viene una mala cosecha. Entonces toda la población padece la pobreza.- El trabajo es un don y una capacidad que Dios ha dado al hombre para administrar los bienes de la tierra a fin de que tenga lo necesario para vivir. José participa del sentido que tiene el trabajo para su pueblo, que no anda lejos de lo que dice la Escritura: «Todos [artesanos, tejedores, herreros, alfareros, etc.] se fían de su destreza [...]; sin su trabajo la ciudad no tiene casa ni habitantes ni transeúntes [...] mantienen la vieja creación ocupados en su trabajo artesano» (Eclo 38,31-34).

            Oración. Dios nuestro, creador del universo, que has establecido que el hombre coopere con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra, haz que, guiados por el ejemplo de San José y ayudados por sus plegarias, realicemos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


                                                                       1.1 de mayo

                                                Petronila de Troyes (1300-1355)

            La beata Petronila, de la Orden de Santa Clara, pertenece a la familia de los Condes de Troyes (Champaña-Ardenas.Francia). De joven ingresa en el monasterio de Santa Catalina de Provins (Seine et Marne. Champaña). Felipe el Hermoso, rey de Francia, funda un convento dedicado a San Juan Bautista en la ciudad de Moncel en la diócesis de Beauvais. Comienza su construcción en 1309, pero hasta 1336 no se termina. Es elegida como abadesa la beata Petronila ante los reyes Felipe de Valois y Juana de Borgoña. Dirige el nuevo monasterio ocho años, los suficientes para iniciar una escuela de oración, de penitencia y de fraternidad, características de las hermanas contemplativas franciscanas. La beata Petronila acentúa su amor a Cristo en la Eucaristía y su devoción especial a la Virgen María. Muere el 1 de mayo de 1355 y el papa Pío IX aprueba su culto el 11 de mayo de 1854.

                                               Común del Vírgenes

            Oración. Escúchanos, Dios, Salvador nuestro, para que en la alegría de la fiesta de tu virgen Petronila te alabemos y demos gracias en la Eucaristía y aprendamos a servirte con amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                          2 de mayo


                                                                Atanasio (296-373)

            San Atanasio nace en Alejandría hacia el año 296. Su-cede en la sede episcopal a Alejandro, que asiste al Concilio de Nicea. Asume y comprende el Concilio de la consustancialidad divina de Cristo y la defiende contra Arrio. Padece muchas incomprensiones y destierros. Muere en el año 373.


                                   Común de Doctores de la Iglesia

Oración. Señor Dios, que hiciste de tu obispo San Atanasio un preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos, en tu bondad, que, fortalecidos con su doctrina y protección, te conozcamos y te amemos cada vez más plenamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                                         3 de mayo
                                                          Felipe y Santiago, Apóstoles

            Felipe, originario de Betsaida, es discípulo de Juan Bautista y después de Jesús. Santiago, hijo de Alfeo, es pariente del Señor. Por un tiempo dirige la comunidad judeo cristiana de Jerusalén. Entiende que para ser cristiano antes hay que confesar la fe yavista. Es martirizado en el año 62.

                                                                 Común de Apóstoles

          Oración. Señor, Dios nuestro, que nos alegras todos los años con la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago, concédenos, por su intercesión, participar en la muerte y resurrección de tu Hijo, para que merezcamos llegar a contemplar en el cielo el esplendor de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
                                                

sábado, 25 de abril de 2015

Apariciones: Discípulos de Emaús

                                                               APARICIONES


                                                                       V

                                               A los creyentes

         El camino de la fe en la resurrección que Jesús propone a Tomás lo diseña Lucas con una narración muy clara y bella. Dos discípulos viajan de Jerusalén al pueblo de Emaús (Lc 24,13-35). Su conversación trata sobre lo sucedido a Jesús en los últimos días de su vida, una conversación que va en la misma dirección que ellos llevan: la de la decepción. Pues se alejan de la ciudad santa donde Jesús ha llegado desde Galilea para entregarse por entero a la causa del Reino. A esto unen su actitud personal: la desconfianza en la misión de Jesús como lo ha demostrado su fracaso y muerte: Y nosotros que esperábamos que iba a ser él el liberador de Israel!" (Lc 24,21). 
           
De pronto se les acerca el Resucitado y les sitúa los acontecimientos pascuales en la Historia de la salvación: Qué necios y torpes sois para creer cuanto dijeron los profetas! ¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria? Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura se refería a él" (Lc 24,25-27). La voluntad divina es la clave para leer la pasión y muerte, como la comunidad cristiana no se cansa de repetir en los primeros pasos por Palestina, y Lucas los refiere de Pedro y Pablo en los Hechos. Pero no le reconocen, porque, como Tomás, necesitan aún verlo como era en vida, lo que no es suficiente para creerlo resucitado. Y, por otra parte, el mesianismo de la pasión y muerte en el que hacen hincapié las primeras confesiones de fe, les impide considerarlo en su perspectiva mesiánica gloriosa y triunfal, y que anida en el corazón de todos los discípulos: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar la soberanía de Israel?" (Hech 1,6; cf. Lc 24,21).
          
Los discípulos se acercaban a la aldea adonde se dirigían, y él fingió seguir adelante. Pero ellos insistían: "Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída" (Lc 24,28-29). La invitación acostumbrada en la cultura oriental, es un eco de los relatos de Zaqueo (19,1-10) y de Marta y María (10,38-42). Jesús accede a la invitación, como en los anteriores. Mas en este tiempo de resurrección, que no es el de la proclamación del Reino en Palestina, no basta con la escucha del Maestro, con el diálogo personal que lleva a la conversión y al cambio de vida, sino que su presencia se ofrece y se celebra ahora en la eucaristía: "Entró para quedarse con ellos; y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista" (Lc 24,30-31). Primero Jesús les explica las Escrituras sobre su mesianismo, y les "abre" el texto (Lc 24,32); después celebra con ellos la fracción del pan, y les abre los "ojos". Sólo escuchando la Palabra y compartiendo el pan pueden reconocerlo en su nueva dimensión de resucitado. Aunque hay que observar un detalle de máxima importancia: previamente a la escucha de la Palabra le acogen como compañero de viaje, y, antes de compartir el pan, le ofrecen la mesa y la cama de la hospitalidad.
         
Después de percibir al resucitado en la vida nueva donada por Dios, vuelven a Jerusalén con otro ánimo. Ya no es la decepción que les hizo salir de la ciudad, donde han enterrado su confianza en Jesús en su tumba, sino el gozo de haber descubierto al Resucitado el que les hace volver e integrarse en la proclamación de la comunidad: "Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón" (Lc 24,34; cf. 1Cor 15,5). La experiencia que han tenido simplemente apoya la experiencia fundacional apostólica, que es la de los Once, y que la comunidad admite como el testimonio básico de la creencia en el Resucitado. Sólo después de afirmar esto, "ellos, por su parte, contaron lo acaecido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan" (Lc 24,35).


Libros: De los pobres

                                                      Escoger al pobre como Señor.
                                            La Buena Noticia anunciada a los pobres.


                                                                 DOMINIQUE BARTHÉLEMY




Bernardo Pérez Andreo
Instituto Teológico de Murcia OFM
Pontificia Universidad Antonianum

El gran biblista, Dominique Barthélemy, nos ha legado una obra póstuma con un marcado carácter narratológico, sin perder la seriedad de la exégesis y sus métodos. Durante quince años impartió a las Hermanitas de Jesús una serie de charlas que duraban unos doce días en las que abordaba alguno de los temas más interesantes de la Biblia, pero con un marcado carácter práctico, aplicando a las circunstancias de su auditorio. Las conferencias no tenían soporte escrito, sino que el autor era capaz de verbalizar las ideas clave sin recurrir a un texto previo y citando de memoria cuantos pasajes de la Escritura fuera necesario. Su intención era, como en los antiguos oradores, dejar que el momento dictara el curso de la argumentación, por eso no dejó escritos los materiales. Sin embargo, las hermanas gravaron las conferencias y le pidieron permiso para editarlas por escrito, a lo que accedió en vida, pero no pudo llegar a repasar él mismo el texto escrito, labor que ha quedado para el editor final de la obra.
En las páginas de esta obra rezuma una gran experiencia de la fe y un enorme saber bíblico, saber que ha sido acrisolado en la experiencia concreta del hombre de fe que sabe que la fe no es nada sin el juicio de la experiencia. El título lo explica suficientemente, Elegir al pobre como Señor es el núcleo esencial del texto bíblico que subyace tanto en el Antiguo Testamento, así lo atestigua
Emmanuel Lévinas, como en el Nuevo Testamento. La pobreza tiene dos dimensiones claras. Una es la pobreza forzosa y la otra la elegida. La pobreza forzosa es una pobreza pasiva, mientras que la elegida es una pobreza activa, esta es la que verdaderamente salva. Los pobres de las bienaventuranzas son pobres que lo han elegido: “dichos vosotros, los pobres” o “dichosos los pobres en el Espíritu” tienen ambos este significado de pobreza activa, elegida. Dios ha elegido al pobre, no por misericordia, sino por justicia. La justicia de Dios y la justicia humana se encuentran en el juicio de los pobres y los débiles. La justicia de los hombres tiende a favorecer a los que pueden hacerse temer. Sin embargo, Dios es objetivo y dedica una atención especial a aquellos a los que la justicia humana omite.
La obra consta de las quince series de sesiones durante los quince años que las impartió Barthélemy. Por organización se han dividido en temas. Las dos primeras están bajo el epígrafe de La elección del Altísimo, y resumen la idea que da título al libro entero. Las cuatro siguientes se agrupan con el título Caminos humanos, se trata de los caminos al encuentro de Dios pobre y la elección del pobre como Señor. Así, las tres siguientes se aglutinan bajo el título La obra de la Creación, donde se aborda la temática de la Creación desde tres perspectivas consecutivas: evolución y Biblia, la Creación por desarraigo, la marginalidad y la exodalidad, y la Creación por misericordia. Llagamos así al tema central: la Creación por el pobre. Dios ha elegido ser pobre y ha elegido la pobreza como la esencia de su ser en el mundo. Dios crea mediante la segunda creación, por desarraigo, la Iglesia, engendrada a su vez por el Hijo y por el Espíritu. Somos engendrados por el Hijo, que por nosotros es Dios hecho hombre, que nos espera en el pobre, en el crucificado. Ahí, el Espíritu espera dentro de nosotros para consolar al Hijo escondido en el pobre, ese pobre a quien debo escoger como Señor. Es así como aceptamos ser recreados y creadores a la vez.
El último grupo de capítulos lleva por título Las circunstancias del encuentro, y recoge las cinco últimas intervenciones. Las palabras, El Tiempo, El lugar, Nacimientos y La Jerusalén celestial baja a la Tierra, son los nombres que expresan las circunstancias del encuentro con el pobre como Señor. Los cristianos, todos los hombres, estamos llamados a un nacimiento pleno y definitivo, la muerte. Si tras nacer hemos de renacer, tras vivir hay que resucitar. Esa vida última, plena y definitiva es la que determina realmente nuestra existencia, pero para ello hemos de elegir correctamente qué queremos ser y cómo queremos vivir. Si queremos ser creyentes o no. Imaginemos que a un feto se le pudiera pedir opinión sobre su futuro nacimiento, que estimara las probabilidades de vivir después de salir del útero. Es muy probable que estimaría en un 80% o menos esa probabilidad y que preferiría quedarse donde está. Es así que para estos embriones, lo normal, sería no creer en esa vida que se les plantea en el futuro, pues su experiencia les “demostraría” que fuera no puede haber algo mejor. Sin embargo, tras el nacimiento, es evidente que sí lo había. Por eso, la mejor manera de entender la muerte es hacerlo según la experiencia del nacimiento. Es legítimo que la totalidad de los humanos sea no creyente ante la eventualidad de un más allá de la muerte, de la misma manera que los embriones lo eran respecto a su futuro nacimiento. La fe es la verdadera vida de quien ha elegido a Jesús por Señor, al pobre y marginado.
Si elegimos la pobreza y en ella a Jesucristo como el pobre por excelencia, entonces estaremos construyendo la Jerusalén celestial que no baja sino que sube desde los hombres que han hecho la elección de la pobreza. Así, construiremos la ciudadanía de Dios, con la acción puesta en la vida del crucificado y eligiendo esa pobreza que agrada a Dios. Si la muerte es nacimiento, es obvio que nuestro destino es provisional, que habrá un después. Con certeza, la continuidad entre mi ‘yo’ de hoy y el ‘yo’ de después es inimaginable en la actualidad Pero no limitemos nuestra imaginación a un mundo de tres dimensiones. La muerte tiene un sentido distinto al de un árbol con sus raíces en un mundo tridimensional. La fe es el salto hacia la otra vida plena en Dios.

            PPC, Madrid 2013, 303 pp, 12 x 19 cm.


lunes, 20 de abril de 2015

Ya entrego mi vida. IV de Pascua

IV DOMINGO DE PASCUA (B)



            Lectura del santo Evangelio según San Juan 10,11-18.

            En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: -Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
            Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño un solo Pastor.
            Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido del Padre.

              
1.- Dios. Los cristianos no somos creyentes que podamos dirigirnos a Dios directamente. No podemos puentear a Jesús, que es «el camino, la verdad, la vida» (Jn 14,6). De Jesús nos viene la verdadera y definitiva imagen del Señor, como Padre y Madre,  pleno de amor misericordioso. Es la bondad que le inclina de una manera natural hacia nuestra vida. Por eso el Señor es como un Pastor que sale a buscar la oveja extraviada, y hasta que no la encuentra recorre todos los lugares del mundo (Lc 15,3-7). Y esto es así, porque toda la creación formamos parte de sus entrañas, de su corazón, y somos objeto de su amor. Dios no es un Ser que sea indiferente a los devaneos y tensiones como traiciones que sufrimos o hacemos a los demás. Dios sufre y padece con nosotros, con lo que nos sucede a nosotros, y nos lleva por caminos seguros cuando nos perdemos ante la multitud de voces que escuchamos cada día por todos los medios. Él es el centro de la vida cristiana, de cada cristiano y de la comunidad. A él le reconocemos como único Señor cuando nos habla. Porque nos conoce personalmente y nos ama uno a uno, tal y como somos; y por eso le seguimos.  El va delante del de todos, hace que conozcamos su voz y le sigamos por las sendas llanas y los pedregales de la vida. No está en el despacho para que vayamos a él. Él está en la familia, en la oficina con nuestros compañeros, en el coche cuando viajamos, en el parque cuando paseamos, en el pobre cuando nos lo cruzamos.
              
2.- La fraternidad. Nosotros podemos acercarnos a Jesús, y por medio de Jesús a Dios, si pertenecemos a su rebaño. Y sabemos que pertenecemos a su rebaño si formamos una familia, si entramos a la comunidad eclesial, si estamos vinculados a una comunidad cristiana para servir a los necesitados, si estamos integrados en una Organización para ayudar a los pobres . Y es en la comunidad donde estamos seguros que el Señor se nos da y nos da el alimento necesario para saber cuál es nuestro sentido de vida y la fuerza para llevarlo a cabo. Las comunidades eclesiales, la familia y la fraternidad religiosa tienen pastores que canalizan la bondad del rebaño y ponen en común todos los valores que posee cada oveja para el bien de todos. Los humanos y los creyentes necesitamos de los pastores para que dirijan nuestras vidas por el camino de bien, un camino que por fuerza debe terminar en una plaza donde entren en comunicación todas las virtudes que lleva cada persona en su corazón y está desarrollando en su vida. Un pastor que no busque la relación y la unión de las ovejas son los que sólo piensan en sí mismos y cómo aprovechan los bienes ajenos para sus intereses. Debemos fijarnos en Jesús: es el que hace posible que podamos reconocernos como hermanos y dirigirnos a Dios como Padre.
              
3.- El hombre. El cristianismo no es una cuestión de obediencia a la ley, por buena que sea, para sentirnos dentro de ella y, por consiguiente, participantes de la salvación divina que transmite. Jesús no es la ley. Es una vida, con un sentido que hace presente el reino de amor misericordioso del Señor. A Jesús hay que seguirlo en su estilo de vida e identificarse con ella. Nos lo enseña San Pablo con mucha claridad: «Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Jesús es el buen Pastor que entrega su vida por nosotros para que tengamos vida abundante. Y nosotros debemos orientar dicha entrega de Jesús al servicio de los hermanos. No podemos robarles la vida que él nos da constantemente y esconder su sentido en nuestras actitudes en la relación con los demás. El Señor es el buen Pastor que va en busca de la oveja perdida; Jesús es el buen Pastor que da la vida por sus ovejas para que puedan vivir; cada uno de nosotros somos pastores que testimoniamos que el Señor y Jesús son así.
              


IV de Pascua: Yo soy el buen Pastor.

IV DOMINGO DE PASCUA (B)




           
            Lectura del santo Evangelio según San Juan 10,11-18.

            En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: -Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
            Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño un solo Pastor.
            Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido del Padre.

1.- Texto.  Entre setiembre y octubre se celebra la fiesta de los Tabernáculos. Los hebreos recuerdan durante siete días cuando vivían en tiendas de campaña antes de conquistar la tierra prometida. En este tiempo tenían en el Tabernáculo el candelabro de los siete brazos, los panes de la proposición, y en un sitio más recogido el Arca de la Alianza, que contenía las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y el maná (cf. Heb 9,4). Durante esta fiesta, Jesús se ofrece como el agua viva, la luz del mundo, el Hijo y Enviado del Padre, y después de enseñar cuál es el itinerario de la fe al ciego de nacimiento, se propone como el buen Pastor. En los capítulos del ciego y de Lázaro (Jn 9.11), Juan presenta las tensiones que hay entre los responsables de la fe hebrea y Jesús. Tal es así, que desvela dos mundos irreconciliables: expulsan al ciego de la Sinagoga, y cuando se queda solo: sin familia, sin conciudadanos, sin Dios, es cuando «ve» a Jesús como Mesías: cree en él. La tensión entre judíos y Jesús se prolonga cuando acuerdan la muerte de Jesús al devolverle la vida a Lázaro, tensión que continúa en el párrafo que acabamos de leer. Jesús es el buen Pastor, como el Señor es para Israel desde que los sacó de Egipto y los condujo a la Tierra prometida. Y será su Pastor cuando los conduzca de nuevo desde el destierro a Sión (cf. Jer 31,10; Is 40,10). También será un buen Pastor un descendiente de la casa de David, como personaje único, como único será el rebaño. Y este pastor se diferenciará claramente de los que no cuidan al rebaño, porque son asalariados, y porque él entra por la puerta del aprisco al conocer y ser conocido por las ovejas.
2.- Sentido. Conocimiento y amor hacia el rebaño es lo que diferencia los buenos de los malos pastores. Es una alusión a los que cuidan la religión de Israel y que Jesús, el nuevo tabernáculo, sustituye definitivamente cuando el Señor lo resucita de entre los muertos. Él es el nuevo templo del Señor (cf. Jn 2,19-22), porque ha establecido la auténtica relación de amor fraterna, que es la que revela la religación de amor con el Señor. Pero la vida de Jesús, en la que en el tiempo de Juan ya se contempla con la pasión y muerte, va más allá de la imagen que entraña el Señor como Pastor en la historia de Israel. Jesús, buen Pastor, da la vida, entrega su vida, no duda en llevar su entrega por sus hermanos hasta la muerte. Es la imagen cabal del Pastor opuesta a los asalariados que abandonan el rebaño ante cualquier peligro; y peor: los que usan el rebaño para beneficio propio; lo contrario al amor. Pero Jesús también es pastor de los que aún no pertenecen a su rebaño. El mandato que da a sus discípulos antes de introducirse en la gloria del Padre es muy explícito: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). La comunidad cristiana no puede olvidar que Jesús es de todos, y dicha conciencia la debe hacer explícita por la proclamación de la Palabra y por hechos de amor.
3.  Acción. Jesús es el único pastor de su Iglesia, además de su cabeza. Los demás  que ha constituido pastores no lo sustituyen, sino son signos de su presencia. Jesús, aunque esté sentado a la derecha del Padre, no abandona a su rebaño, porque le ha dado su Espíritu. Pero a los que él ha hecho pastores, representantes suyos, deben vivir la experiencia de amor divino, que les lleva a dar la vida por el rebaño, si es necesario. Es la única manera que hay para que el «rebaño tenga vida, y la tenga en abundancia». Por eso no se puede concebir un pastor egoísta en la Iglesia, que huya ante las adversidades, sobre todo en este tiempo que están martirizando y asesinando a muchos cristianos en Oriente Medio y en África. - Por otra parte, vivimos en un mundo donde se dan toda clase de ideologías, sentidos de vidas, propuestas de felicidad humana fundadas en creencias muy diferentes. Y lo que es peor: es que tales ofertas de felicidad o de fe son expresiones de nuestra mente, de nuestra imaginación, de nuestra inteligencia, de nuestra buena voluntad. Y hay que entrar por la puerta del corral, es decir, por Jesús que es el único Mediador y Centro de las relaciones con Dios y con los hermanos, porque es «el camino, la verdad, la vida» (Jn 14,6). Él nos da la seguridad que andamos en el camino correcto y su revelación del Señor es la que en verdad es y existe: Dios es amor y nos lo ha dado para nuestra salvación (cf. Juan 3,16; 1Jn 4,8.16).