domingo, 14 de febrero de 2016

Santos y Beatos:16 al 22 febrero

            16 de febrero
   Felipa Mareri (1236)

La beata Felipa Mareri, de la Orden de Santa Clara, nace hacia finales del siglo XII en Borgo San Pietro (Rieti. Italia). San Francisco se hospeda en casa de su familia cuando visita el Valle de Rieti. Se retira a un eremitorio con su hermana y algunas amigas. En la actualidad se conoce el eremitorio como «Gruta de Santa Felipa». Poco más tarde, sus hermanos Tomás y Gentil le dan en el año 1228 el castillo de San Pietro de Molito. San Francisco manda a Rogelio de Todi para que las cuide espiritualmente. Cumple su misión hasta la muerte de la beata. Como sucede en el Monasterio de San Damián con Santa Clara, pronto se convierte San Pietro en una escuela de espiritualidad clariana dirigida por la beata Felipa, en la que se alterna la vida de trabajo, asistencia a los pobres con la elaboración de medicinas para los enfermos sin recursos, y una vida de pobreza, austeridad y penitencia fraterna unida a la contemplación, la devoción a María y a la Eucaristía. La comunidad influye en la renovación de la vida cristiana en todo el Valle de Rieti. Muere el 16 de febrero de 1236. Inocencio IV, en una bula de 1247, da a Felipa el título de «santa». Pío VII confirma su culto y aprueba la misa y oficio en su honor el 30 de abril de 1806.


Común de una Virgen

Oración. Infunde, Señor, en nuestros corazones el mismo espíritu con que enriqueciste a la beata Felipa Mareri, para que lleguemos a un conocimiento profundo del misterio incomparable del amor de Cristo y alcancemos nuestra plenitud según la plenitud total de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo.


           17 de febrero
Lucas Belludi (1286)

El beato Lucas Belludi nace en Padua (Véneto. Italia) hacia el año 1200. Con toda probabilidad estudia en la Universidad de Padua. En 1220 escucha a San Francisco que, a su regreso de Oriente, desembarca en Venecia, y después de cumplir el tiempo prescrito para evitar la propagación de las pestes, de camino a Asís, pasa por Padua. En Arcella, junto a Padua, funda un monasterio de clarisas, y en él admite a la beata Elena Enselmini. En la fraternidad que atiende a las hermanas, recibe Lucas el hábito de manos de San Francisco. Cuando San Antonio de Padua predica por los pueblos del norte de Italia y sur de Francia y es elegido Provincial en 1227, Lucas Belludi es su compañero y colaborador hasta su muerte en Padua. Es Ministro Provincial varias veces. Es editor de los «Sermones de San Antonio», promotor de la Basílica edificada en su honor; junto a ella, construye el convento de los franciscanos. Escribe una colección de «Sermones», que se conservan inéditos en la Biblioteca Antoniana de Padua. Muere en Arcella (Padua) el 17 de febrero de 1286. Es beatificado por Pío XI el 18 de mayo de 1927.
Común de Pastores o Santos Varones

Oración. Dios y Señor nuestro, que por tu amor hacia los hombres has querido que el beato Lucas Belludi anunciara a tu pueblo la riqueza insondable que es Cristo; concédenos, por su intercesión, crecer en el conocimiento de tu misterio y vivir siempre según el Evangelio, dando fruto abundante de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.

              19 de febrero
Conrado de Piacenza (1290?—1351)

San Conrado Confalonieri, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Piacenza (Milán. Italia). Contrae matrimonio con Eufrosina de Lodi. En una cacería quema un matorral para obligar a salir a las piezas. Esto provoca un incendio que destruye casas y cosechas. Ante el temor de un enfrentamiento entre güelfos y gibelinos, se acusa a un hombre, pero, cuando éste iba a ser ejecutado, Conrado se declara culpable, y con sus bienes y los de su esposa paga a los damnificados. Arruinados deciden consagrarse al Señor. Eufrosina ingresa en el monasterio de Clarisas de Piacenza y Conrado prefiere vivir como ermitaño dedicado a la penitencia y oración. En 1315 recibe el hábito de la OFS en Calendasco. Viaja a Roma, Malta, Sicilia, etc. En Noto Antica, al sur de Siracusa, cuida de los enfermos del Hospital de San Martín. Más tarde se retira a la Gruta de los Pizzoni, sita a unos 5 km. de Noto, donde conoce al beato Guillermo Buccheri de Scicli, también ermitaño franciscano seglar. Y aquí permanece consagrado a la oración y a la asistencia a los enfermos y pobres hasta su muerte, acaecida el 19 de febrero de 1351. Fue enterrado en la iglesia de San Nicolás de Noto. Aprueban su culto los papas León X, Pablo III y Urbano VIII. Este último lo canoniza el 12 de septiembre de 1625 y concede a la Orden Franciscana celebrar su misa y oficio.

Común de Santos Varones

Oración. Oh Señor, justo y bueno, que llamaste a San Conrado a una vida de penitencia y servicio a los pobres, te pedimos, por su intercesión, trabajar por la justicia en el mundo y servir a los demás con entrega generosa. Por nuestro Señor Jesucristo.

           20 de febrero
 Pedro de Treia (1225-1304)

El beato Pedro de Treia, que es el nombre actual del antiguo Monticello (Las Marcas. Italia), pertenece a una generación de franciscanos que, siguiendo el carisma de nuestro Padre, alternan la vida contemplativa con la evangelización. Pedro de Treia pasa grandes temporadas en el monte Alvernia. Continúa la experiencia mística de San Francisco, llevando una existencia de penitencia. Pertenece a la corriente de los espirituales franciscanos que defienden la forma de vida del Poverello según el rigor fraterno primitivo. Junto a la vida contemplativa, evangeliza toda la región de las Marcas según la tradicional predicación penitencial franciscana. Mantiene una especial relación con Conrado de Offida, según las Florecillas (c.42). Muere el 19 de febrero de 1304 en el convento de Sirolo. Aprueba su culto el papa Pío VI el 11 de setiembre de 1793.

Común de Santos Varones


Oración. Señor, tú que llamaste al seguimiento de San Francisco al beato Pedro de Treia, para que te sirviera con una vida de oración y penitencia, concédenos por su intercesión que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.

            22 de febrero
 Cátedra del Apóstol San Pedro

La fiesta de la Cátedra de San Pedro viene del siglo IV. Se celebraba en Roma, y el objetivo es dar gracias a Dios por la misión encomendada a San Pedro y a sus sucesores. Cátedra es la sede fija del obispo, símbolo de la autoridad de su magisterio, de la enseñanza evangélica y de que es sucesor de los Apóstoles. Las sedes de Pedro son Jerusalén, Antioquía y Roma.

Común de Apóstoles

Oración. Señor Dios, no permitas que seamos perturbados por ningún peligro, tú que nos has afianzado sobre la roca de la fe apostólica. Por nuestro Señor Jesucristo.


Misericordia. Carta a un Ministro: II-1

            MISERICORDIA
            CARTA A UN MINISTRO DE SAN FRANCISCO


                                                   II-1

           
2.- «Y ama a aquellos que te hacen esto. Y no quieras otra cosa de ellos, sino lo que el Señor te diere. Y ámalos en esto; y no quieras que sean mejores cristianos. Y ten esto por más que un eremitorio».

            2.1.-  Actitud de amor

           
Situado el Ministro en la perspectiva de la relación de amor de Dios, entonces su relación con los hermanos, sean cuales fueren, es la del amor. Pero Francisco afirma no sólo el hecho de amar, sino la actitud, que también debe reflejar la actitud de Dios. Esto va a ser el paso previo a la misericordia.
            El amor al prójimo, el amor a todos los hombres, que impulsa el amor recibido del Señor, tiene una doble dimensión y un horizonte inabarcable. La doble dimensión ―el bien objetivo y la actitud subjetiva― la ofrece la parábola del Buen Samaritano[1]. La estudiaremos con más amplitud después[2]. Basta ahora acentuar que la enseñanza de Jesús sobre el amor al prójimo está en el hecho objetivo de ayudar y en la actitud interna por la que el samaritano se aproxima al herido que está abandonado en el camino. Y que es el servicio al Señor en el templo lo que impide que el sacerdote y el levita tengan compasión del judío malherido.
En este sentido Jesús avanza abriendo el horizonte del amor. Es la última antítesis de Mateo: «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. Si amáis solo a los que os aman, ¿qué premio merecéis? También lo hacen los recaudadores. Si amáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? También lo hacen los paganos. Sed, pues, perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto»[3].
Jesús cita el texto reseñado del Levítico en el que se manda el amor y la defensa de aquellos que pertenecen al pueblo de Israel. Es, pues, un amor práctico, que no teórico. Esta exigencia tiene en cuenta otro pilar de la religiosidad del pueblo elegido, y que Mateo refiere al final del párrafo: «El Señor habló a Moisés: Di a toda la comunidad de los israelitas: Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo»[4]. El punto de partida es el amor de Dios a su criatura, la ilimitada ternura o la libre cercanía del amor de Dios a toda persona. Esto provoca la profunda alegría y el gozo interior de los que descubren y aceptan este nuevo movimiento divino[5] que les obliga a vivir el amor con todos los hombres en el contexto de la presencia del Reino. Entonces, el campo de las relaciones humanas se queda sin fronteras, al no levantar Dios muro alguno para establecer contacto con los vivientes. Por su paternidad universal fundamenta una dignidad común y un común reconocimiento entre todos.          Ahora podemos entender la frase de Francisco: «No pretendas que sean mejores cristianos», para recibir el Ministro el amor por el amor ofrecido en forma de compasión. Afirma exactamente lo del amor a los enemigos cuando Jesús radicaliza, de manera absoluta, el amor como obras y acciones concretas que determinan la conducta permanente de cualquier seguidor suyo ante el que le descalifica y le hace un daño real. Presupone la afirmación de Lucas: los que os odian, los que os maldicen, los que os injurian;  lo que lleva consigo ser bien vistos por Dios: «Bienaventurados los perseguidos...». Y son del agrado divino porque reproducen el amor paterno de Dios a todas sus criaturas[6].



[1] Lc 10,29-37; cf. Jn 4,48; Lc 9,53.
[2] Cf. infra, III. 2.1.3. 2º.b.
[3] Mt 5,43-48; Lc 6,27-28.35; cf. Lv 19,18.
[4] Lv 19,2.
[5] Jesús recomienda la oración por los enemigos, cf. Mc 10,9-10; Mt 10,17-18. La razón no es la participación de una misma naturaleza, o defender la armonía del cosmos como espejo de la bondad de Dios al estilo griego, o el texto del Salmo (145,9): «El Señor es bueno con todos». Cf. Mt 20,1-16; Lc 6,35; Mt 5,45.
[6]  Textos citados: Lc 6,17; Mt 5,9-11

Encíclica: Alabado seas Señor

LAUDATO SI SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN.
LOS PUNTOS CLAVE DE UNA VALIENTE ENCICLICA MEDIOAMBIENTAL



Francisco López Bermúdez
Facultad de Letras
Universidad de Murcia


Alabado seas, mi Señor, cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre amorosa  que nos acoge entre sus brazos  y clama  por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable.
La Encíclica contiene una prolongada reflexión, gozosa y dramática a la vez, y abre un valiente y  lúcido  debate sobre los peligros del cambio climático global,  la crisis ecológica  y otras importantes cuestiones sobre el medio ambiente. El Papa hace una enérgica llamada  a los líderes mundiales y a los negociadores en la  Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP21, Paris 30 noviembre-11 Diciembre) para que lleguen a un acuerdo sobre el clima que sea justo, legalmente  vinculante, sobre todo a los grandes países contaminantes que bloquean medidas y frenan los acuerdos necesarios para salvar nuestro planeta. Acuerdo que sea motor de un verdadero cambio económico y social mediante decisiones políticas  a favor del medioambiente, y bajo principios éticos de lucha contra la creciente degradación de la Tierra, nuestro hogar común. Este llamamiento nace de la clara conciencia  y  necesidad de que se adopten políticas mundiales efectivas y a largo plazo que lleven  a un cambio de mentalidad bajo  el imperativo de actuar ahora, con el fin  de  evitar una catástrofe ecológica  por el impacto del calentamiento global y  cambio climático.
El Papa Francisco en esta Carta Encíclica traza robustas líneas de orientación y acción, y postula un alianza entre la humanidad y el medio ambiente. Con este documento  el Papa trata de sacudir las conciencias de todos  dando  un gran paso,  porque vincula la ecología con lo social ya que el calentamiento global y el deterioro de nuetro planeta está  afectando a los desposeídos, a los hambrientos, a los más débiles  y pobres del mundo, ahondando la desigualdad, las migraciones y la pobreza. Con esta Encíclica el Papa toma una inequívoca y valiente  posición ante el tema del daño que una importante  parte de los gobiernos del mundo y de los humanos provocan  a causa del uso depredador, abusivo e irresponsable de los recursos naturales  y bienes  que el Creador  ha puesto en la Tierra. El Papa Francisco traza un camino para alcanzar la conversión ecológica y el cuidado de la casa común: la madre Tierra.
A modo de síntesis, los principales  aspectos  que el Papa Francisco expone  en su encíclica medioambiental son:
1- El Papa pide "cambios profundos" en los estilos de vida, los modelos de producción y consumo y las estructuras de poder;
2. Critica "el rechazo de los poderosos" y "la falta de interés de los demás" por el medio ambiente;
3. Afirma que la Tierra “parece convertirse cada vez más en un inmenso estercolero”; .
4. El Papa llama a "limitar al máximo el uso de recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar".
5. Se refiere a "una general indiferencia" ante el "trágico" aumento de migrantes "huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental";
6. Critica la privatización del agua, un derecho "humano básico, fundamental y universal" que "determina la supervivencia de las personas";
7. Asegura que "los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre" y habla de "una verdadera deuda ecológica" entre el Norte y el Sur";
8. Se refiere al "fracaso" de las cumbres mundiales sobre medio ambiente, en las que "el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común";
9. Apunta al "poder conectado con las finanzas" como el responsable de no prevenir y resolver las causas que originan nuevos conflictos;
10. El Papa cree necesario "recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano";
11. "Cuando no se reconoce (...) el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza;.
12. Para el Papa, "es una prioridad el acceso al trabajo por parte de todos";
13. Entiende que "a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero";
14. Pide que las comunidades aborígenes se conviertan "en los principales interlocutores" del diálogo sobre medio ambiente;
15. Critica la "lentitud" de la política y las empresas, que sitúa "lejos de estar a la altura de los desafíos mundiales";
16. El Papa cree que la "salvación de los bancos a toda costa (...) solo podrá generar nuevas crisis";
17. Critica que la crisis financiera de 2007-2008 no haya creado una nueva regulación que "llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo el mundo";
18. Asegura que las empresas "se desesperan por el rédito económico" y los políticos "por conservar o acrecentar el poder" y no por preservar el medio ambiente y cuidar a los más débiles:
19. Cree que la solución requiere "educación en la responsabilidad ambiental, en la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis";
20. Los responsables del cambio climático tienen la obligación de ayudar a los más vulnerables en la adaptación y la gestión de las pérdidas y daños y de compartir la tecnología y los conocimientos necesarios;
21. El diálogo, método y camino para la conversión ecológica, al que se confía el compromiso de buscar medios, fondos financieros y caminos comunes para liberar a la familia humana de la angustia imperiosa que nace de la pobreza, el hambre, la degradación ambiental;
22. Finalmente, el Papa anima a los cristianos a "ser protectores de la obra de Dios" porque "es parte esencial de una existencia virtuosa".













viernes, 12 de febrero de 2016

I Domingo Cuaresma (C)

                                                              DOMINGO I DE CUARESMA (C)


                    Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4,1-13.
         En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: ―Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: ―Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: ―Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le contestó: ―Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: ―Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras». Jesús le contestó: ―Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios». Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

1.-  El Señor le ha dado la misión a Jesús en el bautismo, como a nosotros cuando nuestros  padres nos llevaron a la iglesia para incorporarnos a la comunidad cristiana. Nuestra vocación y misión es servir a los demás con una vida entregada, orillando todo lo que sea vanidad, imponernos sobre los otros y tratar de vivir sin responsabilidades familiares, sociales y religiosas. El Señor nos pone en guardia para que podamos defendernos de los ataques diabólicos que pululan en la atmósfera que respiramos cada momento en la sociedad. Pero Él no nos deja: está continuamente amándonos para que podamos frenar las tentaciones.
2.- Se le ofrece a Jesús ser señor de multitud de reinos, con tal de adorar al diablo. Sería reconocer como señor a alguien distinto a Dios, su Padre. La tentación como oferta de poder, como al principio del tiempo Adán y Eva experimentaron el poder de decidir el bien y el mal (Gén 3,5), no sólo expresa la invitación que se le hace tantas veces en su vida a manifestar su condición de superioridad sobre los humanos por su identidad filial, sino a la misma comprensión de sus discípulos sobre su misión. Sin  embargo, una y otra vez Jesús nos recuerda la vocación servicial del bautismo: «Sabéis que entre los paganos los que son tenidos por jefes tienen sometidos a los súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre vosotros; antes bien, quien quiera entre vosotros ser grande que se haga vuestro servidor; y quien quiera ser el primero que se haga esclavo de todos. Pues este Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por todos» (Mc 10,42-45).
3.-  El Señor nos revela nuestra vocación; la vida nos ofrece tres alternativas para suplir la vocación cristiana de dar la vida de una forma sencilla y humilde, adecuada a nuestras posibilidades y valores. La ventaja que tenemos los cristianos es que la relación con Dios la vivimos en comunidad: la familia, la Iglesia, las comunidades y grupos eclesiales y humanos que nos ayudan a objetivar nuestra vida, a superar tantas dificultades, a apoyarnos para poder llevar nuestras cruces con un poco de alivio. Las tentaciones se debilitan mucho cuando la afrontamos en común: con un hermano o hermana, con un amigo o amiga, con creyentes con los que compartimos la fe, el culto, la Palabra del Señor. No perdamos nunca de vista a las personas que nos quieren para vivir la fe que actúa en la caridad.




No tentarás alçSeñor tu Dios


                                               DOMINGO I CUARESMA (C)


         Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4,1-13.
         En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: ―Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: ―Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: ―Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le contestó: ―Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: ―Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras». Jesús le contestó: ―Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios». Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

1.-  El Espíritu de la vida y fuerza de Dios derramado sobre Jesús en el Bautismo le conduce al desierto, el lugar para Israel del encuentro con Dios y con el diablo. En esta dimensión figurativa y teológica de las tentaciones, la estancia de Jesús se fija en cuarenta días, que es un número simbólico que refiere una situación estable de paz, o también, si se cifra en años, es igual a una generación, es decir, el tiempo en que una persona o un pueblo se hace, en este caso los años que camina Israel hasta alcanzar la tierra prometida. Aplicado a Jesús, estos días indican la duración de su inmediata actividad pública hasta su resurrección, en la que se revela progresivamente su verdadera identidad de Hijo de Dios. Satanás, el adversario del hombre, un acusador, un fiscal, o el espíritu del mal desafía a Jesús. Y lo desafía para que abandone la misión que Dios le ha encomendado como Hijo de iniciar el Reino en forma de hombre, de siervo, sin poderes excepcionales para defenderse o imponerse a los demás.


2.- La primera tentación recuerda cuando Jesús alimenta a la multitud en la multiplicación de los panes en su condición poderosa de hijo de Dios (Mc 6,30-44par) como signo de su preocupación por la vida de los demás. Por consiguiente, su poder filial puede utilizarlo en beneficio propio cuando tenga hambre, o cuando se vea en peligro, pero esto le desviaría de su forma servicial de vida. La segunda tentación le ofrece a Jesús ser señor de multitud de reinos, con tal de adorar al diablo. Pero Jesús no ha venido a mandar, sino a servir y a dar su vida como rescate por todos» (Mc 10,42-45). La tercera tentación propone usar sus poderes filiales tirándose desde el lugar más público de Israel para hacer una exhibición de cara a la galería, con lo que seduciría a las masas. Se le invita a realizar un signo con que demuestre su filiación gloriosa y poderosa. Esta escena evoca el momento cuando Jesús está muriendo en la cruz y resuenan estas palabras en sus oídos: «Se ha fiado de Dios: que lo libre si es que lo ama. Pues ha dicho que es hijo de Dios» (Mt 27,43). Sin embargo, la salvación viene con un estilo de amor, cuyo sacramento es el servicio y el sacrificio. Pero este estilo, al que Jesús es fiel, no lo conocen sus adversarios ni sus discípulos.
                                                       
3.- Jesús no cae en la tentación, porque es fiel al Señor por medio de la oración. Nosotros también percibimos a lo largo de nuestra vida las tentaciones de evadirnos de nuestras resposabilidades familiares, sociales y religiosas. También nos sentimos tentados de ser el centro de todos los corros y de imponernos a la fuerza a los demás. Y Jesús nos enseña que el único camino para alcanzar nuestra dignidad humana y la única posibilidad de hacer el bien a todos, es servir como expresión máxima del amor. Y al amor a Dios y a sus hijos es lo que hace a Jesús superar las tentaciones. Es el ejemplo a seguir. El evangelista Marcos, trae una frase diferente a la tradición de las tentaciones de Mateo y Lucas «Vivía con las fieras y los ángeles le servían» (1,13). Los animales no son ahora enemigos en busca de su presa, sino los que acompañan al hombre en el camino de la vida. Y los ángeles que le sirven recuerdan la apertura de los cielos por la permanente relación de fidelidad de Dios hacia Jesús, al que mantiene unido a lo largo de todo su ministerio público. Y también los que colaboran con el Hijo del hombre para reunir a sus elegidos; son aquellos que han estado junto a él y le han ayudado a su misión.


                                                          


lunes, 1 de febrero de 2016

"Por tu palabra echaré las redes"

                                                                           V DOMINGO (C)



            Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5,1-11.
            En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Rema mar adentro y echad las redes para pescar. Simón contestó: -Maestro nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zedebeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: -No temas: desde ahora serás pescador de hombres. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 1. Marcos y Mateo dan a entender que Jesús usa una vivienda en Cafarnaún como lugar de acogida y centro de sus desplazamientos, en los que las barcas de sus primeros seguidores son el medio de transporte para encontrarse con la gente y reunir a los que ha llamado. Jesús anuncia el Reino de Dios directamente a Israel, pero no realiza dicho anuncio por medio de una acción individual. Podemos distinguir dos maneras de incorporarse al discipulado. En la primera, es Jesús quien toma la iniciativa y llama para seguirlo. Es lo que hemos escuchado en el Evangelio. Según Marcos, Jesús elige dos parejas de hermanos, con los que crea una pequeña comunidad; les comunica el sentido de su misión: imponerse a los dominados por el diablo, sanar a los enfermos, perdonar los pecados, enseñar con autoridad. Es hacerlos «pescadores de hombres». Dios, por medio de Jesús, nos llama en cualquier momento o situación vital; nos llama cuando hacemos nuestra la fe de la comunidad cristiana y la de nuestra familia: la fe que nos han trasmitido.

2.- El grupo que acompaña a Jesús no se crea a partir de los lazos de la amistad o la sangre; al menos no se transmite así en las tradiciones evangélicas. El grupo surge por su llamada para ponerse al servicio de la manifestación del Reino. Todos se someten a un valor que supera las funciones sociales que suelen aglutinar a las personas en cualquier cultura; de manera que la familia, el trabajo y los deberes sagrados se reconducen hacia el nuevo camino que Jesús les traza. Los discípulos son aquellos que abandonan los deberes que fundan la familia y la sociedad, pero también se dan discípulos que asumen las exigencias del Reino sin verse en la necesidad de integrarse en la itinerancia que marca su estilo de vida. Todos los discípulos, los que siguen a Jesús y los que se mantienen en las tradicionales responsabilidades familiares y sociales, provienen de un ambiente creado por la proclamación del Reino y se formaliza en su contexto social y religioso. Es decir, las multitud que escucha el mensaje del Nazareno como algo nuevo es el humus que da lugar a la constitución del discipulado propiamente dicho, a nuestra Iglesia. Y en esa multitud, a la que pertenecemos casi todos, es donde están los cimientos de la comunidad cristiana.


3.- El estilo de vida se enmarca en la itinerancia. La urgencia de la predicación del Reino, porque Dios se otea ya en el horizonte, obliga a Jesús y a sus discípulos a recorrer Palestina lo antes posible. Y el contenido del Reino hace que las personas que lo proclaman se constituyan en el eje fundamental de su presencia, lo que les lleva a caminar de un lado para otro como testigos de la Buena Nueva. Para nosotros, la itinerancia es interior y exterior. Santa Teresa, San Juan de la Cruz, los Místicos Franciscanos Españoles nos enseñan varios caminos de relación con Señor, haciendo nuestra interioridad un eco de su presencia en nuestra vida. Y está el camino que nos traza la familia que formamos, el trabajo que realizamos, la cultura que profesamos. Y con nuestra vida contribuímos para que sea buena la historia de nuestro pueblo.

"Serás pescador de hombres"

                                                                          V DOMINGO (C)



            Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5,1-11.
            En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Rema mar adentro y echad las redes para pescar. Simón contestó: -Maestro nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zedebeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: -No temas: desde ahora serás pescador de hombres. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

    
      
1.- Texto. Jesús dirige la Palabra al pueblo en la Sinagoga, o a orillas del lago de Genesaret, y también a Pedro cuando está faenando. No era hora de pescar, pero en nombre de Jesús lo intenta. Y la pesca es muy abundante. El hecho recuerda el milagro de las bodas de Caná: los discípulos quedan admirados por Jesús cuya acción remite a una identidad superior ―ser Mesías―;  o, mirando a Pedro, evoca la alabanza que Isabel dice de María: « ¡Dichosa tú que has creído!». Dichoso tú, Pedro, que te has fiado de Jesús y has echado las redes en su nombre. Porque de la experiencia como pescador has pasado a creer en alguien que, una vez que le has escuchado y obedecido, te va a hacer pescador de hombres; es decir, un discípulo que, integrado en «su comunidad», va a predicar y vivir la Palabra que proclama la presencia del Señor en la vida humana: el Reino de Dios.

2.- Mensaje.  «Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron». Seguir a Jesús significa hacerle compañía, hacer el camino con él. Jesús no revela el Reino solo, sino con un grupo de adictos que se implican en las exigencias que dimanan de la proclamación de la nueva presencia de Dios. Además, seguir a Jesús lleva consigo ir detrás de; es un seguir locativo que simboliza adhesión a Jesús y exige anunciar el Reino de Dios, su misión esencial, y adquirir una conducta determinada, un género de vida específico. Los discípulos aceptan un cambio drástico en sus costumbres y la radicalidad y urgencia del Reino, que es para la salvación o condena del hombre, según acepte o rechace el mensaje que le introduce en el nuevo ámbito que él inaugura en la historia.



3.- Acción. El estilo de vida del grupo que forma Jesús hace presente la actuación salvadora de Dios en nuestra vida. No es cuestión solo de predicar, sino de vivir. Para los discípulos de Jesús significó abandonar la familia y el trabajo, las dos columnas que sostienen la vida cotidiana de cualquier persona. No es extraño que poco después le diga Pedro a Jesús: «Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mc 10,28par). La urgencia de la predicación del Reino, que está al llegar según la creencia de entonces, les lleva a abandonarlo «todo». Después, y hasta nosotros, será el Bautismo el que nos introduce en dicha comunidad; la Confirmación quien nos hace testigos de la vida de Jesús, el Matrimonio, el Sacerdocio, la Vida Consagrada consagran el estado de vida,  y la asistencia constante del Espíritu que va tranformando nuestra vida en una vida transida por el amor en la familia, en el trabajo, en la sociedad, en la Iglesia.  Todo ello cuidado y fortalecido por nuestros padres y abuelos, por nuestras comunidades religiosas. Es lo que significa hoy abandonarlo «todo».