domingo, 12 de enero de 2014

Crónica. Seminario sobre Escoto

          Juan Duns Scoto: Los años críticos                                           (1303-1305)





                            por  Manuel Lázaro Pulido



El 17 de diciembre de 2013, en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía de Madrid se celebró un Acto Académico que tuvo como protagonista al Doctor Sutil. Bajo el epígrafe “Juan Duns Scoto: Los años críticos (1303-1305)”, se reunieron un grupo de profesores de diversas áreas de conocimiento y de diferentes instituciones para reflexionar en torno al maestro franciscano.
El nombre de Acto Académico siempre encierra un cierto halo de formalidad que oculta lo que debe ser: compartir pensamientos, inquietudes intelectuales en torno a un tema. Esto fue lo que se pretendió y realizó. Pensar entre todos, conversar sobre la figura y el pensamiento de Duns Escoto.
El acto se inició con una presentación del profesor de la Universidad Complutense de Madrid Francisco León Florido. Le siguió el visionado de la película “Duns Scoto” y continuó con un animado intercambio de preguntas, sugestiones, comentarios… sobre Duns Escoto y el mundo medieval.
Se trata de la tercera actividad del SIFEMC, el Seminario Permanente de Filosofía Medieval: El siglo de la Filosofía (1250-1350) en la Europa Medieval Cristiana. Un Seminario pionero organizado por el prof. Francisco León Florido (UCM) y coordinado por él mismo y por quien suscribe Manuel Lázaro Pulido (UCP/CRPorto – CEPP – I.T. Cáceres - GFM–IF/FLUP)
El Seminario organiza actividades y tiene un blog permanente al que está todo el mundo invitado a participar: http://seminfilmedieval.wordpress.com/ administrado por Isabel Beltrá Villaseñor.
El Seminario está acompañado por un buen Comité Asesor Científico compuesto por diferentes profesores destacados en el pensamiento medieval:
―Olivier Boulnois (Directeur d’Etudes, Ecole Pratique des Hautes Etudes, Paris – Francia)
―Richard Cross (John A. O’Brien Professor of Philosophy Chair, Dept. of Philosophy University of Notre Dame – EE. UU.)
―Alessandro Ghisalberti (Università Cattolica del Sacro Cuore, Milán – Italia)
―José Francisco Meirinhos (Instituto de Filosofía, Faculdade de Letras, Universidade do Porto – Portugal)
―Alessandro Musco (Presidente Officina di Studi Medievali, Palermo, Sicilia – Italia)
―Pasquale Porro (Université de Paris-IV Sorbonne – Francia)
―Rafael Ramón Guerrero (Dpto. Historia de la Filosofía, Facultad de Filosofía, Universidad Complutense de Madrid – España)
―Thomas Williams (Professor and Chair of Religious Studies, Professor of Philosophy, University of South Florida – EE.UU.)
            Y está acompañado de diversas instituciones que avalan su trabajo e impulsan su actividad:
- Instituto Teológico de Cáceres (Centro afiliado a la Fac. de Teología de la UPSA)

El Seminario Permanente está dedicado al estudio de todas las cuestiones (históricas, religiosas, jurídicas, políticas, culturales, teológicas, etc.) que pueden contribuir a comprender el sentido de la gran centuria medieval eminentemente filosófica en el occidente cristiano. Este periodo se inicia con los procesos de recepción de la literatura filosófica en las Universidades y se cierra con la desaparición de Guillermo de Ockham, que simboliza el final de una época de crítica y crisis. En él, el pensamiento franciscano es capital y o bien se pivota sobre él o bien se piensa en y desde él.

Os invito a dar un vistazo por el blog, acompañar la actividad del Seminario y a pensar sobre la importancia del pensamiento medieval en la construcción del mundo occidental.

viernes, 10 de enero de 2014

Teología. Bautismo 1

       El Bautismo -I-
               Hombres nuevos en Cristo

                               



Texto

«¿Es que no sabéis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados por él en la muerte para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva…..» (Rom 6,3-11)

Reflexión ― I

1.- El hombre, imagen divina en la creación, lo presenta la revelación como una relación entre feminidad y masculinidad (cf. Gén 1,27; 2,232-24); unido al cosmos y responsable de su cuidado (cf. Gén 1,27; 2,7), es la criatura con más dignidad de la creación; se percibe como un ser esencialmente comunitario (cf. Gén 2,7), cuya historia es también la historia de Dios en la creación. Su imagen divina le hace tender hacia Dios; su vida es un proyecto que se despliega poco a poco en el espacio y en el tiempo, e incluye la promesa divina de que alcanzará su plenitud al final de los días según Dios le ha configurado (cf. Gén 3,15). La triple relación con el cosmos, los demás humanos y con Dios diseñan su ser individual.
Además, el hombre es un cuerpo, con el que se ubica entre las demás criaturas (cf. Núm 8,7; 1Re 21,27), y es un cuerpo animado con una vitalidad propia, por el que entabla relaciones con otros hombres semejantes a él (cf. Lev 23,30; 1Sam 18,1), y, por último, goza de la capacidad de dialogar con Dios (cf. Is 11,2; 1Sam 10,10), porque el mismo Dios le habilita para ello al darle su espíritu (cf. Job 33,4; Sal 33,6). En este sentido, el hombre existe porque es llamado por Dios para vivir y establecer una alianza de amor, que constituye la razón última por la que ha sido creado (cf. Éx 19.24; Dt 29). Por eso la relación con Él se erige en el fundamento de su existencia (cf. Dt 6,4-9; 30,15-20). El hombre, pues, es un ser individual, que forma un todo unitario contemplado en sí mismo; y es un ser colectivo, porque sostiene con los demás una relación de igualdad en la dignidad y de solidaridad en la responsabilidad de su destino común. En ambas dimensiones, individuo que pertenece a una comunidad, o una comunidad que se fundamenta en personas con igual dignidad, se mantiene en la existencia gracias a su comunicación con Dios dentro de su estructura creada.

El mal es un alejamiento de Dios entendido como la fuente de la vida (cf. Gén 3,1-24), como un fratricidio (cf. Gén 4,1-16), como un acto de orgullo de emular y sustituir a Dios (cf. Gén 11,1-9), como la opresión de los débiles, que es la actitud del Faraón con Israel (cf. Éx 5,6-22). En definitiva, el mal forma parte de la creación y en ella se encierra con una dinámica que se aleja y se opone a las intenciones divinas sobre sus criaturas. El mal se comprende al ir contra Dios como pecado en la Historia de la salvación. Esto se expresa en la reflexión sobre los orígenes del mal con estas frases: «El Señor se arrepintió de haber creado al hombre [...] Vio Dios la tierra, y he aquí que estaba toda viciada» (Gén 6,6.12). Si la comprobación del pecado casi siempre comienza cuando se sufre en la propia carne, o se contempla como una realidad que afecta con evidencia a la destrucción de la vida de los demás, llega un momento en el que se toma conciencia de que son los hombres los que cometen estas acciones contra Dios (cf. Jer 17,9). Y si peca el hombre, obedece a que se siente esclavo de una dinámica que no puede dominar del todo. Es la historia de la humanidad la que transmite una vida dañada y degradada. 

Cultura. Buen Humor

                                                 BUEN HUMOR

     
                                   
                          Francisco Henares Díaz

Un solidario está obligado a  tener buen humor. Por dos razones: una, porque yo no me imagino a una persona buena con un humor de perros; otra, porque el humor es fruto de la inteligencia. Un tonto no sabe reírse, y más si hay que reírse de uno mismo, que es la máxima expresión picarona de los listos. Todo esto se me estaba ocurriendo mientras leía uno de esos e-mail que nos envían los amigos, y que unas veces te aturden, pero otras, te levantan el ánimo pesimista que nos invade. Y quizás todavía el humor es más avispado, cuando habla de religión, de política, o de sexo, porque son los tres temas prohibidos en una tertulia en familia. Así somos de estrechos. Pues yo hoy, traigo ese mail que toca a la religión, pero es cariñoso, y encima te ríes. Me recuerda a los evangelios apócrifos, que son esos evangelios que no entraron en el Canon de la Iglesia por distintas razones y que ahora son muy leídos, porque presentan aspectos que no leemos en los otros. Lo que más me gusta de todos ellos es su capacidad de hacer humanas a las personas que son más  divinas. El pueblo llano quiere dioses que se tocan con la mano, con perdón de los iconoclastas que siempre la liaron, porque les parecía horrendo hacer imágenes de Jesús, o de María, o de los santos. // Bueno, pues ya está bien de presentación. Ahí va el buen humor sagrado. El del Boletín de las Notas que sacaba Jesús cuando iba a la escuela. Y el caso es que el autor (que no lo conozco) extrae ese el humor de los evangelios más canónicos. No es un lector pacato, y sobre todo no se ríe con risa gorda, facilona, sino risa de escondite, de segunda intención que es la más irónica.         
Empezamos. El Boletín de notas de Jesús deja mucho que desear… Jesús, que va a la escuela de Nazaret, vuelve a casa con el boletín de notas. Francamente, no es muy presentable. Su madre al verlo, no dice nada, meditando todas estas cosas en su corazón. Pero ahora queda lo peor: enseñárselo a José. Remitente: Escuela Simeón, de Nazaret. Destinatarios: José y María. Asunto: Boletín de notas de Jesús. Matemáticas: No sabe hace casi nada, excepto multiplicar panes y peces (Mt. 14, 13-21). Dominio de la suma: Nulo, afirma que su padre y él son uno (Jn. 10, 25-30). Escritura: Nunca trae ni cuadernos ni lápices. Por eso, tiene que escribir en la arena (Jn. 8, 2-11). Geografía: No tiene sentido de la orientación. Afirma que no hay más que un camino y que éste conduce al Padre (Jn. 14, 6-14). Química: No hace los ejercicios que se le ponen; tan pronto el profe se da la vuelta, transforma el agua en vino para divertirse con los compañeros (Jn. 2, 1-12). Educación física: En vez de aprender a nadar como todo el mundo, anda sobre el agua (Mc. 6, 47-52). 
Expresión oral: Gran dificultad para hablar con claridad; se expresa en parábolas (Mt 13, 2-3). Orden: Lo pierde todo en la escuela y declara, sin rubor, que ni siquiera tiene una piedra donde reclinar la cabeza (Mt. 8, 18-22). Conducta: Lamentable tendencia a tratar con los extranjeros, los pobres, los sarnosos, las prostitutas y otras gentes del mal vivir (Lc. 17, 11-19).                            
San José piensa que realmente esto no puede continuar así, que hay que ponerle pronto una cruz por los suspensos que lleva.                                             
Y hasta aquí el buen humor, pero que no decaiga la marcha, porque ¿qué sería el mundo y la familia y la Iglesia sin una pizca de humor? Estoy seguro que al Papa Francisco le haría gracia la capacidad de invención y soltura que tiene la gente creyente. Porque ahí está el detalle: quien lo ha escrito lleva muy dentro las lecturas de la Biblia (lex orandi). Si no ¿cómo va poniendo las citas de los evangelios tan a punto, buscándole las cosquillas, que eso es fuente de ingenio?

Solidario, tú también llevas dentro el humor y la humorada. Mantenla siempre. 

Libros. Evangelio de Judas

                         EL EVANGELIO DE JUDAS. 
                     TEXTO BILINGÜE Y COMENTARIO

                                      De Fernando Bermejo Rubio
                          Ed. Sígueme, Salamanca 2012.

                                      Comentario de Miguel  Álvarez Barredo

 Tal como se afirma en una nota de la publicidad del libro, “la presente edición ofrece, por primera vez en el ámbito hispánico, una edición bilingüe del Evangelio de Judas”.  El autor es una especialista en cuestiones de cristianismo antiguo, maniqueísmo y gnosticismo. Ha sido profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la actualidad se dedica a la investigación en el Departamento de Filología griega de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado múltiples obras sobre el gnosticismo, amén de colaboraciones en revistas especializadas de Europa y Estados Unidos.
La obra se articula de esta manera: Después de una presentación, el lector puede leer el texto del Evangelio de Judas en español, a continuación sigue una introducción a cuestiones pertinentes a este evangelio de Judas: Notas sobre el “códice de Al-Minya” o  “códice Tchacos”, lengua del códice, datación, género literario, el evangelio de Judas y NT, uso en la patrística, contenido, ideología, estructura, interpretaciones de este evangelio, y relevancia para el cristianismo. La sección final de la obra se ocupa de la traducción del texto copto, y la versión al español, colocada paralelamente, añadiendo en el fondo de las páginas notas aclaratorias del texto, muy útiles para una comprensión del mismo. Concluye con la bibliografía citada en el curso del estudio, y a fe que confiere a éste un poso científico encomiable. El códice estudiado  corresponde al “Al-Minya”, descubierto en Egipto durante los años setenta del s. XX, en el Egipto Medio, dentro de un sarcófago junto a otros textos. Fue un descubrimiento importante para la coptología, papirología, literatura apócrifa y corrientes reinantes en el cristianismo. El códice fue enseguida objeto de serie de vicisitudes y procesos judiciales a causa de ventas, traslados de lugar, etc, entre los marchantes. El códice en cuestión está escrito en copto sahídico, lengua del valle del Nilo, desde El Cairo hasta Asuán, posee variantes mesokémicas, entre otras. Probablemente corresponde a una  traducción de un original griego, pues contiene numerosas voces griegas. Este códice copto fue compuesto en torno al 280 d.C, y el original, del cual depende, entre el 130 al 160 d. C, versión griega que fue conocida por S. Ireneo de Lyon. La traducción copta no fue realizada antes del s. III, época en la cual el copto surge como lengua literaria. Así pues, entre el original griego y la traducción copta conservada hay un periodo de siglo y medio.
Como género literario concuerda con un diálogo de revelación, que narra las conversiones entre Jesús y un discípulo preferido después de la resurrección del Señor. Quien habla es el Jesús terreno, y termina precisamente cuando es entregado. No se alude a la pasión y crucifixión, o apariciones. El autor tuvo en cuenta, además de los evangelios, otros escritos del NT (Hechos, etc.), pues Judas se convertirá en el discípulo “decimotercero”, lo cual supone la historia de la elección de Matías.
Este escrito es cristiano, y polemiza con determinadas praxis cultuales cristianas, y la legitimidad  de los doce, grupo al cual Jesús confío su enseñanza, y anida, pues, en él una invectiva contra quienes postulaban la sucesión apostólica, como fuente de la autoridad de sus oficios eclesiásticos. Posee una antropología, cosmología, etc, de tendencia dualista. Cuestiona también la validez del culto sacrificial de la “gran iglesia”, para el autor prolongación del culto judío, y en este enfoque asocia también la celebración de la Eucaristía y el Bautismo. Otro blanco de las críticas del autor estriba en la interpretación sacrificial de la muerte de Cristo y su valor sotereológico. Dada la confluencia de ideas, y la crítica acerba contra los dirigentes de las iglesias, se piensa que el autor pertenece a un círculo gnóstico, y concretamente a la corriente denominada “setiana” (Set), pues presenta paralelismos con determinados textos de Nag Hamadi, atribuidos a esta corriente. El escrito pretende una rehabilitación de Judas, el discípulo traidor y maldito, paradigma del verdadero gnóstico según el autor.
F. Bermejo Rubio reseña también las variadas interpretaciones que los estudiosos actuales han subrayado en el texto copto hallado. Compartimos el enfoque del autor de esta obra, es decir, sería una refutación de las pretensiones del clero naciente de las iglesias y únicos mediadores de la salvación, capacitados para celebrar la Eucaristía y presidir asambleas, y las interpretaciones del aspecto sacrificial de la muerte de Jesús. Pero reconoce que desde la publicación del códice (hace seis años) continúa la discusión entre los investigadores, y no se ha dicho la última palabra al respecto. Nos hemos permitido esta disertación sintética para orientar al lector potencial.
Quisiéramos concluir elogiando esta obra en español, pues alarga así el conocimiento de esta clase de escritos, que nos lleva al conocimiento del cristianismo primitivo, sus tensiones, el abanico de interpretaciones y mezclas de la tradición cristiana con otras tendencias, específicamente en el área de Egipto, pues el códice original se piensa que surgió en Egipto, concretamente en Alejandría. Este escrito, pues, nos lleva al mundo gnóstico con sus dualismos, y categorías afines, enriqueciendo así la franja de esta época cristiana, e ilustrando simultáneamente las tensiones ideológicas en el seno del cristianismo.
                                 


miércoles, 8 de enero de 2014

Franciscanismo. Obediencia (III)

                             La obediencia en San Francisco

                                     
                  
                           [El Crucificado del Coro. La Merced. Murcia]                         


                                                       III

            El Evangelio es la ley que deben obedecer todos los religiosos, ministros y súbditos. La autoridad, entonces, no tiene valor por sí misma, sino que existe en la medida en que se refiere al Evangelio, y el Evangelio es la Regla que ha escrito. Desobedecer la Regla es darle la espalda al Evangelio: «Y el ministro general y todos los otros ministros y custodios estén obligados por obediencia a no añadir o quitar en estas palabras. Y siempre tengan este escrito consigo junto a la Regla. Y en todos los capítulos que hacen, cuando leen la Regla lean también estas palabras. Y a todos mis frailes, clérigos y legos, mando firmemente por obediencia que no introduzcan glosas en la Regla ni en estas palabras diciendo: “Así deben entenderse”. Sino que, así como el Señor me dio decir y escribir sencilla y puramente la Regla y estas palabras, así sencillamente y sin glosa las entendáis y con santas obras las guardéis hasta el fin»[1].
            Es cierto que hay que obedecer al Ministro General, a Francisco y a sus sucesores, en aquellas cosas que uno ha prometido al Señor[2], pero salvando la común obediencia al Evangelio para excluir todo poder o dominio de unos sobre otros, realidad que rompería esencialmente la fraternidad. Porque como se ejerza la autoridad con poder, la fraternidad se transforma en una sociedad en la que hay señores y siervos, institución que Jesús excluye tajantemente en el episodio narrado antes de Juan y Santiago. Los ministros deben servir a los hermanos según el Espíritu del Señor y caminar en la vida según su influencia, como los súbditos deben obedecer según el Espíritu del Señor, manteniendo el diálogo entre sí. Hay que anotar ciertos deberes de los ministros para con los súbditos: visitarlos con frecuencia, no mandar nada contra el alma o la Regla, tratarles con misericordia y ayudarles en sus situaciones difíciles; y los súbditos, para con los ministros, no deben olvidar que renunciaron a su voluntad por el Evangelio, obedecer a los ministros en lo que prometieron según la Regla y poder recurrir al ministro cuando se vean incapacitados para cumplir los preceptos de la Regla.
            En definitiva, escribe San Francisco: «. Mas los ministros recíbanlos caritativa y benignamente y tengan tanta familiaridad para con ellos, que [los frailes] puedan hablarles y obrar como los señores a sus siervos; pues así debe ser, que los ministros sean siervos de todos los frailes. Pero amonesto y exhorto en el Señor Jesucristo que se guarden los frailes de toda soberbia, vanagloria, envidia, avaricia, cuidado y solicitud de este siglo, detracción y murmuración; y no cuiden los que no saben letras de aprender letras»[3]. San Francisco, en fin, somete la obediencia al amor, como ocurre con Jesús y con los otros dos consejos evangélicos. Por eso el Espíritu, que es la relación de amor de Dios con nosotros, es el verdadero Ministro General de la Orden: «Quería que la religión fuera lo mismo para pobres e iletrados que para ricos y sabios. Solía decir: en Dios no hay acepción de personas, y el ministro general de la religión, que es el Espíritu Santo, se posa igual sobre el pobre y sobre el rico»[4].






[1] Testamento 35-39; cf. Regla no Bulada 2,1-2.8; Regla Bulada 2,1-2.12.
[2] Cf. Regla Bulada 1,4-5; 10,3-4; 8,2; Testamento 33-34; 2Carta a los fieles 40; etc. obedecer a los guardianes: Testamento 36.
[3] Regla Bulada 10,5-7.10; Regla no Bulada 5,7; cf. Lc 12,15; Mt 13,22
[4] Cf. 2Celano 193.

Evangelio. El Bautismo de Jesús

          EL BAUTISMO DE JESÚS



Del Evangelio de Mateo 3,13-17

Fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: - Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿y tú vienes a mí? Jesús le contestó: ―Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: - Este es mi hijo, el amado, mi predilecto.

1.- Para Mateo Jesús es el Mesías esperado y así ordena todo el Evangelio de la Infancia: Pertenece a la casa de David, procede del amor divino ―del Espíritu Santo―,  es luz de las naciones, etc. Antes de presentarle como predicador del reino, el Evangelista relata el Bautismo de Jesús. El hecho significa que Jesús acepta el sentido que Juan le está dando al bautismo, es decir, de integrarse en el grupo de israelitas que esperan la salvación y que supone un arrepentimiento de los pecados. Esta práctica es una alternativa a los ritos propuestos por la religión oficial, que implica aceptar la situación social tal y como es defendida por los sumos sacerdotes y escribas. El templo es la pieza clave de la estabilidad social de Israel.

2.- La aceptación de Jesús del contenido de la predicación de Juan ―proclamar la paz, la salvación divina, y la amistad con la previa destrucción de este mundo― la cambia con el tiempo. De hecho, los discípulos de Jesús colocan en el bautismo la experiencia que Jesús tiene de Dios que le envía a los pueblecitos de Galilea, que no al desierto, para que la gente sencilla perciba la presencia de un Padre lleno de bondad que va a dar el pan y la libertad a todos. A continuación se narra la experiencia de Jesús, donde percibe su filiación divina: es el Hijo predilecto. Jesús ve al instante que los cielos se abren. En esta experiencia personal comprende que Dios se le comunica bajando de su propia gloria, como él mismo acaba de salir del río Jordán, o subir del agua, provocándose el encuentro mutuo en la historia. Dios ha encontrado a alguien disponible a quien entregarse plena y personalmente, y preparado para que le obedezca.  Y lo experimenta Jesús de una forma plástica: viene del cielo tan rápido como desciende una paloma hacia su nido o hacia su cebadero. A continuación pasa Jesús del ver al oír: La voz le señala como Hijo único, el amado, el predilecto.

3.- La experiencia de Jesús, como la de los discípulos después de Pentecostés, le precede la oración. La apertura del corazón a Dios da la oportunidad  que relación de amor de Dios ―el Espíritu Santo― descienda sobre nosotros. Experimentamos el amor de Dios al participar de la comunidad cristiana fundamental, que es la familia ayudada por la Iglesia, y después, conforme pasa el tiempo, asumimos la responsabilidad de la  fe de una forma personal y paulatina en la comunión, en la confirmación, en el matrimonio, en la vocación sacerdotal y religiosa. Es decir, de niños, de jóvenes, de personas capaces de asumir una tarea familiar y social. Y, como Jesús, nacemos de nuevo desde la experiencia de amor de Dios, que es el origen verdadero de nuestras relaciones familiares, sociales y religiosas.


Para meditar. El Bautismo

               Bautismo de Jesús


Del Evangelio de Mateo 3,13-17

Fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: - Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿y tú vienes a mí? Jesús le contestó: ―Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: - Este es mi hijo, el amado, mi predilecto.

1.- La alegría de Dios de haber encontrado a Jesús que le responde a su amor, se fundamenta en que va a instaurar la justicia y el derecho en todo el mundo, y con el testimonio de una mansedumbre que es capaz de ofrecer su vida por todos. La declaración de Dios: «Este es mi hijo, mi amado, mi predilecto» puede entenderse como una llamada que hace Dios a Jesús. Y es una llamada para que cumpla su voluntad con un estilo muy diverso de aquel que pregona la gloria y el poder para su enviado, según señalan las tradiciones. Es lo que más tarde concreta Marcos para los seguidores de Jesús: «Quien quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Quien se empeñe en salvar su vida, la perderá: quien la pierda por mí y por la buena noticia, la salvará» (Mc 8,34-35). Todo justo debe una obediencia humana al orden establecido por Dios. La obediencia de Jesús a Dios, no sólo es la del justo, sino también la que expresa su entrega hasta el límite de sus fuerzas exigida por el Padre a su condición filial histórica. Es nuestro camino de fe.

2.- No se sabe con certeza cuándo surge en Jesús la experiencia de su peculiar filiación divina y la posesión del Espíritu con el que desarrolla la proclamación del Reino. La tradición cristiana coloca esta conciencia de Jesús en el bautismo por Juan, donde Dios le revela su identidad y misión. Esto significa el preámbulo de su actividad pública y, por consiguiente, un cambio trascendental de su vida, que su familia no ha presentido a lo largo de su convivencia doméstica. Y se observa cuando Jesús vuelve a su pueblo después de un primer contacto con la muchedumbre, a la que anuncia el Reino con unos hechos sorprendentes, y «fue predicando y expulsando demonios en sus sinagogas por toda la Galilea» (Mc 1,39). También nosotros hemos experimentado al Señor; su amor y elección nos ha hecho comprender la vida de otra manera, manera que va tomando forma cuando le seguimos en las actitudes vitales y en la forma de vida con la que nos ofreció el Reino.


            3.- En nuestro bautismo se nos infunde una triple relación de amor; una amor que crea, que hermana y que se expande en todas nuestras relaciones: es el Padre, el Hijo y el Espíritu. Y en el bautismo también se nos dan unos apellidos que expresan nuestra nueva identidad filial: somos bondadosos, sabemos discernir el bien del mal y nuestro corazón es capaz de captar y vivir al Señor: somos reyes, profetas y sacerdotes. Esto es un camino que vamos haciendo a lo largo de toda nuestra vida. Poco a poco, paulatinamente, en la convivencia con los demás, expresamos nuestra bondad, bondad que está enraizada en la experiencia de Dios,  con el que ahondamos nuestro ser fraterno con los demás y nuestra dimensión filial con Él.