domingo, 30 de marzo de 2014

Misal Franciscano. 1-6 abril

                       1 de abril 



       Anacleto González Flores  (1888-1927)

            El beato Anacleto González Flores, de la Orden Franciscana Seglar, nace en Tepatitlán (Jalisco. México), el 13 de julio de 1888, hijo de Valentín González Sánchez y María Flores Navarro. Ingresa en el Seminario de San Juan de los Lagos. Comprueba que no tiene vocación y estudia en la Escuela Libre de Derecho. En 1920 se afilia a la sociedad secreta "Unión de Católicos Mexicanos" de la que sería su director en Jalisco. Es disuelta por Pío XI en 1929. Contrae matrimonio con María Concepción Guerrero en octubre de 1922, con la que tiene dos hijos. Apoya la Liga Nacional en defensa de la libertad religiosa contra los ataques laicistas del Estado. Crea la Unión Popular a principios de 1925 con un órgano de difusión llamado «Semanario Gladium», que alcanza una tirada de cien mil ejemplares. Apoya a la Iglesia con libros, artículos, conferencias, etc. Como abogado protege continuamente a los pobres y marginados que no tienen medios para defenderse. La madrugada del 1 de abril de 1927 lo apresan y, trasladado al cuartel Colorado, es torturado y asesinado. El papa Benedicto XVI lo beatifica el 20 de noviembre del año 2005.

                                                        Común de Mártires

               OraciónSeñor, Dios nuestro, que concediste al mártir Anacleto González Flores pelear el combate de la fe hasta derramar su sangre, te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor la adversidad, y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

Lecturas

                        «No renunciéis a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa»

            La perseverancia y la fidelidad a Jesús y al Evangelio es una experiencia que no se libra sin grandes dificultades, bien con las tendencias internas hacia el mal, bien participando de las incomprensiones provenientes de la sociedad. La vida cristiana, pues, entraña casi siempre un combate (cf. 2Cor 4,8-12; 6,4-10; 2Tim 3,10-12; 1Tes 3,4-5). Pero es un combate que se libra en el horizonte de la seguridad de la victoria final, de la Resurrección de Jesús participada por todos en el bautismo (cf. Ef 5,14).

            Lectura de la carta a los Hebreos                       10,32-36

              Salmo responsorial                                   Sal 30, 5.20.22.24

              El justo se refugia en el Señor. Él es una coraza que defiende de todos los ataques de los enemigos, o una muralla que no pueden salvar. Pero la coraza y la muralla están hechas de amor y de misericordia.  Es la esperanza que anida en el justo cuando se siente perseguido e incomprendido.

             V. El Señor está junto a quién se refugia en él.
             R. El Señor está junto a quién se refugia en él.

             Aleluya

            Aleluya. Aleluya.
             Te alabamos y te bendecimos, Señor;
             El coro de los mártires da testimonio de ti.
             Aleluya

            Evangelio

«Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía»

            Jesús crea hermanos y amigos en su ministerio por Galilea. Y les comunica sus planes del Reino, sus inquietudes, sus sentimientos, sus objetivos (cf. Jn 15,14-15). Los discípulos que recorren con él los pueblecitos de Galilea comparten el mismo destino, destino de gloria, que se lo dará el Padre del cielo (cf. Mc 10,35-40), y destino de sufrimientos y de muerte (cf. Jn 15,18-21; 1Jn 3,13). Él no les ha fallado a sus discípulos, y éstos, después de la Resurrección, deben serle fieles en todas las circunstancias de la vida, porque ésta está mirada con benevolencia continua por el Padre.

            Lectura del santo Evangelio según San Lucas 12,1-9

Para meditar
               «Hay algunos jóvenes que han sabido vivir y que han hecho y hacen todo lo posible por saber amar. Pues bien, vosotros y yo, que estamos profundamente convencidos de que al decir que el verdadero sentido de la vida se encuentra en el amor mi palabra ha afirmado una gran verdad, consagraremos en adelante todas nuestras energías, nuestros anhelos y nuestras esperanzas a obrar y a vivir conforme al verdadero sentido de la vida. Y ahora que la lucha entre el bien y el mal, entre la verdad y el error se ha recrudecido y ha tomado proporciones colosales y una amplitud trascendental, haremos un esfuerzo por asistir a todos los combates, por acudir a todas las batallas y por hallarnos en todos los encuentros.
            Y ¡vive Dios!, que no habrá trinchera que no asaltemos, muralla que no sufra nuestros ataques, posición que resista nuestro entusiasmo, ni bandera que no desgarremos con nuestra espada. Y en los picos escarpados de todas las cumbres flamearán gallarda y triunfalmente los estandartes de Cristo, que son los estandartes de la civilización» (Anacleto González Flores, Ensayos, 18-19).

                                                                         2 de abril  

            Leopoldo de Gaiche (1732-1815)
            El  beato  Leopoldo nace en Gaiche (Perusa. Italia) el 30 de octubre de 1732, hijo de José Croci y Antonia María Giorgi. Viste el hábito franciscano el 19 de marzo de 1751 en el convento de San Bartolomé de Civitola. De 1752 a 1757 se entrega al estudio de literatura, filosofía y teología. Es ordenado sacerdote el 5 de marzo de 1757 y enseña filosofía y teología en el Centro de estudios de su Provincia. El  beato  Leopoldo se dedica a la predicación, sobre todo en la Umbría y el Lazio. Buen orador, sigue el método y el reglamento sobre las misiones de San Leonardo de Porto Mauricio. Sus misiones duran al menos 15 días con varios sermones cada jornada. Su predicación se centra en la pasión y muerte del Señor, erigiendo el «Vía Crucis» en las iglesias y fomentando la devoción a la Santísima Virgen. En todas las misiones tenía dos procesiones dedicadas a Jesús y a María. Desempeña el oficio de Guardián, Vicario y Ministro Provincial de la Umbría. Muere el 2 de abril de 1815 en Espoleto, a la edad de 83 años, de los que 47 los había ocupado en las misiones. El papa León XIII lo beatifica el 12 de marzo de 1893.
                                          Común de Pastores o Santos Varones
               Oración. Señor, luz de tu pueblo y pastor de los hombres, que has confiado al  beato Leopoldo de Gaiche la misión de apacentar a tu pueblo con la predicación y con el testimonio de una vida santa, concédenos, por su intercesión, guardar íntegro el don de la fe que nos legó su palabra y seguir el camino que nos marcó su ejemplo. Por nuestro Señor Jesucristo.
            Lecturas

            «Pablo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús »

            Después de la conversión, el tiempo de oración y de predicación en Damasco, Pablo viaja a Jerusalén para conocer a los discípulos más cercanos del Señor y a las comunidades asentadas en Jerusalén. Esta visita la refiere el propio Apóstol en la carta a los Gálatas (1,18-19), donde los apóstoles que saluda es a Pedro y Santiago. Pablo une la palabra al testimonio de vida que explicitaba su adhesión a Jesús; pero los cristianos no lo tenían todo consigo: no se fiaban de aquél que persiguió con saña a los seguidores de Jesús. El radicalismo que empleó en la persecución permanecía vivo en las comunidades de Jerusalén (cf. Hech 8,3).

            Lectura de los Hechos de los Apóstoles                     9,26-31

            Salmo responsorial                                                   Sal 11,2-3.4-5.7-8

            Los evangelizadores son los que continúan el mensaje de Jesús, que revela la bondad y la salvación de Dios a todos los hombres. Y esto lo hacen en contraposición a la palabra humana llena de mentira y falsedad, que enfrenta a los humanos, los somete unos a otros y los mata. Los predicadores deben ser correa de transmisión de la palabra divina de amor, de unión y de fraternidad.

            V. Tú nos guardarás, Señor.
            R. Tú nos guardarás, Señor.

            Aleluya                                                                                  Sal 26,11
            Aleluya. Aleluya.
            «Señor, enséñame tu camino, guíame por la senda llana».
            Aleluya.

                                                           Evangelio

                        «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha»

            Para alcanzar la salvación hay que orientar la vida hacia Dios, vivir según Dios, si queremos que Él recoja nuestra existencia al final de los días. Esto entraña un esfuerzo personal (cf. Mt 11,12) que es el que ayuda a la relación y coherencia entre palabra y vida, entre testimonio de la fe y su proclamación, o mejor, proclamación de la fe desde el testimonio de vida. Ésta será la credencial que tendremos ante el Señor cuando nos encontremos definitivamente con Él. Es el gran título que podemos presentar ante el divino Juez (cf. Lc 11,27-28).

             Lectura del santo Evangelio según San Lucas          13,22-30

             
Para meditar

            «El hermano Francisco, hombre vil y caduco, vuestro pequeñuelo siervezuelo, salud en aquel que nos redimió y lavó en su preciosísima sangre (cf. Ap 1,5), cuyo nombre, al oírlo, adoradlo con temor y reverencia inclinados hacia la tierra (2Esd 8,6), el Señor Jesucristo, cuyo nombre es Hijo del Altísimo (Lc 1,32), que es bendito por los siglos (Rom 1,25). Oíd, señores hijos y hermanos míos, y percibid con los oídos mis palabras (Hech 2,14).
            Inclinad el oído (Is 55,3) de vuestro corazón y obedeced a la voz del Hijo de Dios. Guardad en todo vuestro corazón sus mandamientos y cumplid perfectamente sus consejos. Confesadlo porque es bueno (Sal 135,1) y ensalzadlo en vuestras obras (Tob 13,6); porque por eso os ha enviado (cf. Tob 13,4) al mundo entero, para que de palabra y de obra deis testimonio de su voz y hagáis saber a todos que no hay omnipotente sino él (cf. Tob 13,4). Perseverad en la disciplina (Heb 12,7) y en la obediencia santa, y lo que le prometisteis con bueno y firme propósito cumplidlo. Como a hijos se nos ofrece el Señor Dios (cf. Heb 12,7)» (San Francisco, Carta a toda la Orden, 3-11).

                                                                    2.1 de abril



              Isabel Vendramini (1790-1860)

            La beata  Isabel Vendramini nace en Bassano del Grappa (Vicenza. Italia) el 9 de abril de 1790. Estudia en las Agustinas, donde recibe una formación espiritual centrada en la vida interior y en la relación personal con Dios. A esto se une su tendencia a vivir en soledad y a mantener una relación constante con Dios cultivando la vida de oración. La inclinación religiosa de su vida la alterna con unas cualidades extraordinarias que le hacen ser admirada por todo su entorno social. Poco antes de casarse ve con claridad que debe entregarse por completo al Señor, lo que constituye para ella una verdadera conversión. En 1821 viste el hábito de la Orden Franciscana Seglar en Fassano con el nombre de Margarita. Marcha a Padua y funda el 4 de octubre de 1830 las Hermanas Isabelas de la Tercera Orden de San Francisco. Las religiosas se dedican a la oración, que alternan con la educación de la juventud y la atención a las señoras ancianas. Muere en Padua el 2 de abril de 1860, y el papa Juan Pablo II la beatifica el 4 de noviembre de 1990.
                                                        Común de Vírgenes
Oración. Oh Dios, que hiciste a la beata  Isabel Vandramini una maestra en la vida interior y en la oración, concédenos, por su intercesión, vivir los misterios de tu Hijo, para que podamos llenarnos de alegría en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                           Lecturas

«Escucha mi súplica, apiádate de tu heredad, cambia nuestro duelo en fiesta»
            Amán persigue al pueblo elegido y convence al rey Asuero para que extirpe a Israel de la historia humana. Mardoqueo siente el peligro no sólo para él, sino para toda la colectividad. Entonces se dirige al Señor con esta oración bellísima, en la que le reconoce como Creador de todo cuanto existe y como único Señor frente al politeísmo pagano. Se niega a adorar a otros dioses, ya que la idolatría es uno de los pecados más castigados por el Señor a lo largo de la historia de la salvación (cf. Det 6,5, Mc 12,30; Lc 10,27, etc.), y se entrega por entero a su verdadero y único Señor.

Lectura del libro de Ester                         4,17b-17g

            Salmo responsorial                                       32,1-2.4-5.10-11

            El creyente es consciente de que la presencia del Señor cubre toda la creación. Y es una presencia de bondad y de misericordia para con sus criaturas. De ahí que los fieles del Señor proclamen a los cuatro vientos la creación, la providencia y la salvación que regala constantemente el Señor a sus hijos. Es el plan que ha tenido desde siempre.

            V. La misericordia del Señor llena la tierra.
            R. La misericordia del Señor llena la tierra.

            Aleluya                                                                      Lc 21,36

            Aleluya. Aleluya.
            «Estad siempre despiertos,
pidiendo fuerza para manteneros
en pie ante el Hijo del hombre».
            Aleluya.


                                                           Evangelio

            «Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre»

            Una de las características de la oración de Jesús es la vigilancia. Ella nos mantiene despiertos ante la venida del Señor, que puede suceder en cualquier momento. La ausencia del Señor en la vida hace que valoremos las cosas inútiles, o nos centremos en resolver problemas que no afectan realmente al sentido global de la vida humana. Por eso mantener la expectativa de su venida inminente obliga al creyente a ver la existencia desde la perspectiva del Señor, lo que hace posible el encuentro definitivo con Él, porque lo reconoceremos para siempre en la vida sin fin.

            Lectura del santo Evangelio según San Lucas           12,35-49

Para meditar

               «Preguntó el Amor a su amado si había quedado en él alguna cosa que amar. Le respondió el Amado que aquello por lo cual el amor del amigo podía multiplicar restaba aún por amar. Las sendas por donde el amigo busca a su Amado largas son y peligrosas, llenas de consideraciones, suspiros y llantos, e iluminadas de amores. Se juntaron muchos amadores para amar a un Amado, quien los abunda a todos de amores; y cada uno de ellos tenía por joya y caudal a su Amado, de quien concebía agradables pensamientos, por los cuales sentía gustosas tribulaciones.
            Lloraba el amigo y decía: “¿Cuándo llegará el tiempo en que cesarán en el mundo las tinieblas y los caminos del infierno, para que cesen las carreras infernales? Y, ¿cuándo llegará la hora en que el agua, que acostumbre a correr hacia abajo, tomará la inclinación y naturaleza de subir hacia arriba? Y, ¿cuándo serán más los inocentes que los culpables? ¡Ah!, ¿cuándo se gloriará el amigo de morir por su Amado? Y, ¿cuándo verá el Amado a su amigo enfermar por su Amor?» (Ramón Llull, Libro del amigo y del amado, 1,1-5)

3 de abril

Juan de Penna San Juan (1200ca.-1271)

           
El  beato  Juan nace hacia el año 1200 en Penna San Giovanni (Macerata. Italia). Fray Felipe evangeliza en Las Marcas y atrae a Juan, con unos quince años, para que siga a San Francisco. Ingresa en el convento de Recanati. Ordenado sacerdote, es enviado a predicar en la Provenza bajo la dirección de Juan Bonelli de Florencia. San Francisco, en el Capítulo de 1217, manda a treinta hermanos para combatir la herejía albigense. Aquí pasa veinticinco años. Se le recuerda como un catequista digno de veneración y admiración, además de asistir a los leprosos y otros enfermos. Contribuye al afianzamiento del franciscanismo en Francia. Seguramente conoció a San Antonio de Padua cuando éste predica en Limoges y Tolosa e interviene en el capítulo de Arles. Regresa a las Marcas, donde vive otros treinta años, ejerciendo el oficio de Guardián y proclamando el Evangelio por todo el territorio. Muere el 3 de abril de 1271. El papa Pío VII concede oficio y misa en su honor el 20 de noviembre de 1806.

                                          Común de Pastores o Santos Varones

            Oración.  Señor Dios, que no cesas de enaltecer a tus siervos con la gloria de la santidad, concédenos que el Espíritu Santo nos impulse a dar testimonio del Evangelio como lo hizo el beato Juan de Penna San Juan. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                     «Eliseo se levantó y marchó tras Elías»

      Eliso es invitado por Elías a seguir su ministerio profético. Deja todo cuanto tiene en esta vida y lo ratifica con un  sacrificio. Con este horizonte de la llamada de Elías a su discípulos actúa Jesús en la formación de la comunidad, que le va a seguir en la proclamación del Reino de Dios por Palestina. La mayoría de los que Jesús llama le siguen dejándolo todo lo que tienen en esta vida: familia y trabajo (cf. Mt 4,20.22). En la comunidad cristiana, a partir de la fe que nace con la resurrección, se continúa con la llamada de Dios a seguir a su Hijo. Una llamada que se perpetúa en la historia pra hacer presente, por el Espíritu, la salvación (cf. Ef 4,11-16; 1Cor 12,27-31)

                        Lectura del primer libro de los Reyes        

                  Salmo responsorial                                 Sal    39, 7-8.9.10.17

       De las actitudes humanas que más valora el Señor es la pronta respuesta a su voluntad. Esto quiere decir que el corazón del creyente está abierto a la influencia de la gracia divina y camina dentro de su ley.

            V. Habla, Señor, que tu siervo escucha.
            R. Habla, Señor, que tu siervo escucha.

            Aleluya                                                                      cf. Mt 6, 19-20

            Alleluya. alleluya
            No acumulad tesoros en la tierra, sino en el cielo,
            porque donde está vuestro tesoro,
            allí está vuestro corazón.
            Alleluya.


            Evangelio

                        «Vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino»       
                            
            La relación íntima con el Señor hace posponer cosas y personas que distraen la vida de sus verdaderos fundamentos: caminar bajo la mirada atenta del Señor y fiarse de su providencia y cuidado. Jesús da en la clave de lo que debe ser la existencia entregada, servida y dada a los demás. Y sus seguidores anónimos, silenciosos, forman el rebaño en el que Dios va a poner su morada en la relación de amor que constituye su vida silenciosa, sencilla y humilde, como la de María (cf. Mc 9,33-36).

              Lectura del Santo Evangelio según San Lucas               Lc 12, 32-34             

Para meditar

            «Este hermano Juan era hombre de espíritu alegre y sereno, hablaba raramente y poseía el donde de la oración y devoción; después de maitines no volvía nunca a la celda, sino que continuaba haciendo oración hasta el amanecer [...] Un día se le apareció el Ángel del Señor y le dijo: Hermano Juan, ha llegado el término del viaje, que por tanto tiempo has esperado [...] tienes en tu manos elegir: o un día de purgatorio o siete días de padecimiento en este mundo». El Beato Juan elige los días de sufrimiento. En el último siente que está condenado. Los hermanos llaman a Mateo de Monte Rubbiano muy amigo de él. Y le dice: «No te acuerdas que te has confesado conmigo muchas veces, y yo te he absuelto íntegramente de todos tus pecados? ¿No tienes presente que has servido a Dios tantos años en esta Orden? Por otra parte, ¿has olvidado, acaso, que la misericordia de Dios sobrepuja todos los pecados del mundo y que Cristo bendito, nuestro Salvador, ha pagado, para rescatarnos, un precio infinito? Ten confianza, porque no hay duda de que estás salvado» (Florecillas, 45).

           
                                                                        3.1 de abril


             Gandolfo de Binasco  ( 1260)

            El  beato Gandolfo nace entre finales del siglo XII y principios del XIII en la provincia de Milán (Lombardía. Italia). Pertenece a la familia de los Sacchi, que lo educa con rigor cristiano. Imitando a San Francisco, entrega todos sus bienes a los pobres, ingresa en la Orden, y se dedica al estudio, la oración y la penitencia. Una vez ordenado sacerdote, evangeliza por toda Italia. Visita las grandes ciudades, sin descuidar su vida de oración y penitencia. Viaja a Sicilia y se retira a un eremitorio cerca de Polizzi Generosa, a 98 kilómetros de Palermo. La vida de soledad y penitencia también la alterna en la Isla con la predicación. Lo hace en las ciudades de Palermo, Termini Imerese, Castelvetrano, etc. Muere en Polizzi Generosa el 3 de abril del año 1260. El papa León XIII aprueba su culto el 10 de marzo de 1881.

                                          Común de Pastores o Santos Varones

            Oración. Señor, tú que otorgaste al beato Gandolfo de Binasco la gracia de seguir y predicar a Cristo pobre y crucificado, concédenos también a nosotros, por su intercesión, la gracia de vivir y proclamar la vida de tu Hijo a todas las gentes. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                           Lecturas

            «Los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa»
            Pablo se siente agraciado por haber recibido el don de predicar a los no judíos la salvación que Dios ha obrado por medio de su Hijo Jesucristo. Si antes fue un perseguidor de la Iglesia, ahora es el principal valedor de ella para todos los que no pertenecen al pueblo elegido. Precisamente esto es lo que le llena de satisfacción y retiene como una gracia, de la que no participan los demás.

Lectura de la carta a los Efesios                           3,2-12

            Salmo responsorial                                                   Is 12,2-6

            Dios es el Señor de toda la Creación. Él no se centra en una parcela de la realidad, desconociendo lo demás. Dios es el Señor de toda la tierra y a toda ella alcanza su perdón y su salvación. Y esto hay que proclamarlo, decirlo, extenderlo a todas las gentes.

            V. Sacareis aguas con gozo de la fuente de la salvación.
            R. Sacareis aguas con gozo de la fuente de la salvación.

            Aleluya                                                                      Jn 8,12
            Aleluya. Aleluya.
            «Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la vida» — dice el Señor.
            Aleluya.

                                                           Evangelio
            «Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres»
            Dios ha presentado la vida de su Hijo para que todos los hombres puedan acceder a la salvación. No obstante todavía hay gente tan encerrada en sí misma, que desconoce, o pasa de largo de aquel que ha dado la vida por todos. Tan pendientes viven de sí mismos y de sus intereses, que descuidan todo lo relativo al amor.- Dios abre su Reino a todos los hombres del mundo. Los primeros invitados son los Israelitas, pero al no reconocer a Jesús no encuentran la puerta para entrar al Reino. Pero el Reino se llena, y se llena de todos los habitantes de la tierra que son capaces de admitir a Jesús, porque reconocen el amor de Dios que se entrega por medio de sus criaturas.

             Lectura del santo Evangelio según San Lucas 14,15-24

Para meditar

            «Cuando los frailes van por el mundo, nada lleven por el camino, ni bolsa, ni alforja, ni pan, ni pecunia, ni bastón (cf. Lc 9,3; 10,4; Mt 10,10). Y en cada casa que entraren, digan primero: Paz a esta casa (cf. Lc 10,5). Y permaneciendo en la misma casa, coman y beban lo que hay en su casa (cf. Lc 10,7). No resistan al malvado, sino al que les pegare en una mejilla preséntele también la otra (cf. Mt 5,39; Lc 6,29). Y al que les quita el manto, no les impidan [quitarles] también la túnica (cf. Lc 6,29). Den a todo el que les pida, y al que les quiten lo que es suyo, no se lo reclamen (cf. Lc 6,30) [...] Y todos los hermanos, dondequiera que estén, recuerden que se dieron y abandonaron sus cuerpos al Señor Jesucristo. Y por su amor deben exponerse a los enemigos tanto visibles como invisibles; porque dice el Señor: Quien pierda su alma por mi causa, la salvará (cf. Lc 9,24) para la vida eterna (Mt 25,46)» (San Francisco, Regla no Bulada, 14,1-6.15,10-11).

                                                               4 de abril



                                        Benito de Palermo (1526-1589)

            San Benito nace en San Fratello (Mesina. Italia) en 1526, hijo de Cristóbal Manassari y Diana Larcari, descendientes de esclavos negros. Su oficio de joven es de pastor y agricultor en unas tierras que le cede su padre. A los veintiún años ingresa en una comunidad de ermitaños, fundada por Jerónimo Lanza, que vive bajo la Regla de San Francisco. San Benito llega a ser superior de la comunidad. En 1562 Pío IV suprime el instituto y San Benito ingresa en el convento franciscano de Santa María de Jesús, en Palermo, fundado por el  beato  Mateo de Agrigento. Aquí permanece toda su vida salvo una corta estancia en el convento de Santa Ana Giuliana. Ejerce el oficio de cocinero, guardián, maestro de novicios, etc. Posee el don de consejo y el de discernimiento de los espíritus. Muere el 4 de abril de 1589 a la edad de 63 años. El papa Benedicto XIV lo beatifica y Pío VII lo coloca en el catálogo de los Santos.

                                    Común de Santos Varones

            Oración. Dios, amigo de los hombres, que para realizar tu designio de salvación de todos los pueblos escoges hijos en los que resplandecen los prodigios de tu amor, entre los que brilla el bienaventurado Benito, a quien has llamado para servirte con la oración y la penitencia en la santa Iglesia, concede a tu familia  manifestar al mundo con las obras tu amor sin límites. Por nuestro Señor Jesucristo.

Lecturas

                                   «Nosotros tenemos la mente de Cristo»

            Pablo subraya que la sabiduría humana no comprende el proceder de Dios en sus relaciones con los hombres. Para saberlo es necesario poseer el Espíritu de Dios, que habita en el interior del bautizado. De esta manera puede comenzar el creyente a caminar hacia la salvación al poseer el Espíritu de la verdad (cf. Jn 14,17-18.26). Para penetrar en la voluntad divina se necesita este Espíritu y con él el don de consejo cuando nuestras palabras se dirigen para encaminar a los demás hacia las relaciones con Dios en Cristo. Desde la atalaya divina del Espíritu se puede discernir la historia, saber de las situaciones que favorecen la vida humana, o las perjudica, y defenderse de los enemigos (cf. Jn 16,7-15).

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios   2,10-15

            Salmo responsorial   Sal 5,5-7.12

            Son dos mundos diferentes los que pertenecen a Dios y al mal. Éste no tiene puesto en el campo de la gracia y del amor, que está bajo la guía de la justicia salvadora divina. Para pertenecer a este mundo se necesita a Dios y a sus mediadores que guíen y encaminen a los hombres hacia la órbita divina a fin de que mantengan la esperanza de la salvación.

            V. Señor, guíame con tu justicia.
            R. Señor, guíame con tu justicia.

            Aleluya                                                                                  Jn 15,6

            Aleluya. Aleluya.
            «Yo soy el camino, la verdad y la vida» — dice el Señor.
            Aleluya.

                                                           Evangelio

                                   «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos»
            Después de la entrada de Jesucristo en la gloria del Padre,  enviará el Espíritu a los discípulos (cf. Jn 16,7; Hech 2,33) para que permanezca siempre junto a ellos (cf. Jn 14,15-17). El Espíritu de la verdad pertenece a la vida del discipulado y tiene la función de recordarles las enseñanzas de Jesús para que caminen según la bondad del Señor y no se desvíen del Evangelio (cf. Jn 8,32); deben estar a salvo de todo error o suplantación de la revelación que la vida y la palabra de Jesús ha manifestado, y que deben ser capaces los discípulos de saber leer los acontecimientos futuros cuando el Señor se revele a todos los hombres (cf. Jn 16,12-15). La unión estrecha con Jesús por medio del Espíritu asegura su relación con el Padre, fuente de toda verdad y de la salvación definitiva.


            Lectura del santo Evangelio según san Juan 14,15-20

Para meditar

            «Debéis saber que hay un consejo por el que somos adoctrinados para discernir qué es lícito, qué es decoroso y qué es conveniente para la salvación según el juicio de la razón recta; hay otro consejo por el que se nos enseña a elegir lo que es lícito, lo que es decoroso y lo que es conveniente según el imperio de la voluntad buena.- Hay un tercer consejo, por el que se nos enseña a ejecutar lo que es lícito, lo que es decoroso y lo que es conveniente según el ejercicio de la operación virtuosa.- El primero debe considerar el hombre si es lícito, si es decoroso, pues muchas cosas hay lícitas que no son decorosas [...] Del segundo dice el Eclesiástico (40,25): El oro y la plata mantienen al hombre en pie; pero más que ambas cosas agrada un buen consejo. La Sagrada Escritura trata de la fe y de las costumbres: en parte es especulativa y en parte práctica. Por estas ciencias quedan asentados los pies, porque el corazón queda asentado por los documentos teológicos y filosóficos, pero el consejo asienta aún más [...] El tercero entraña una triple operación, a saber, discernir rectamente, elegir bien y ejecutar expeditamente. No basta tener buena voluntad, si el hombre no la quiere llevar a ejecución en la oba, pasando de la virtud intelectiva a la afectiva y de la afectiva a la operación» (San Buenaventura, Los siete dones del Espíritu Santo, 7,5-8).

                                                           5 de abril 


       María Crescencia Höss (1682-1744)

            Santa  María Crescencia Höss, de la Tercera Orden Regular de San Francisco, nace el 20 de octubre de 1682 en Kaufbeuren (Baviera. Alemania). Hija de un tejedor, ayuda a su padre en este oficio hasta que ingresa en el monasterio de las Terciarias Franciscanas de Mayerhoff en Kaufbeuren el 5 de junio de 1703. Durante muchos años ejerce el oficio de portera del convento; después es nombrada maestra de novicias y el 23 de julio de 1741 es elegida superiora. Santa María Crescencia se convierte en guía espiritual y consejera decisiva para muchas personas. Le escriben de todas partes solicitando su consejo. Se distingue por su devoción al Espíritu Santo y a la Pasión de Cristo, así como por su caridad para con los pobres. Muere el 5 de abril de 1744, noche de Pascua ese año. El papa León XIII la beatifica el 7 de octubre de 1900 y Juan Pablo II la canoniza el 25 de noviembre del 2001.

                                                        Común de Vírgenes
                       
Oración. Oh Dios, Padre misericordioso,  que en tu virgen Santa María Crescencia has ofrecido a tu pueblo un ejemplo de perfección cristiana, concédenos, te rogamos, imitar sus virtudes, para que podamos alcanzar la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                           Lecturas

            «Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los hombres, pero para los llamados a Cristo, sabiduría»

            San Pablo está bien formado en las tradiciones judías y en el saber griego. De hecho confía por un tiempo en la capacidad racional para explicar la potencia salvadora del mensaje y vida de Jesús (cf. Hech 17,22-31). Vistos los resultados, se aparta del camino racional (cf. Rom 1,22-23; 1Cor 3,20; Ef 4,17-19) y desarrolla la fe como la unión con Cristo crucificado, que es el que hace posible nacer de nuevo (cf. Jn 3,3-4). Por eso defiende la necesidad de la humildad que hace a la persona vaciarse de sí misma y la sencillez necesaria para el encuentro verdadero con Cristo a fin de acceder al Señor.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios  1,22-31

            Salmo responsorial                                       Sal 142, 6a.8a.8b.10

            El justo vive pendiente y dependiente de la voluntad divina. Y el cauce más adecuado para mantener el diálogo con Dios es la oración, en la que se comprueba la apertura del corazón a Dios, en donde Él puede acrecentar su relación e inundar de gracia al creyente.

            V. Señor, escucha mi oración
            R. Señor, escucha mi oración


            Aleluya

            Aleluya. Aleluya.
            «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra,
Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos
Y las ha revelado a los pequeños».
Aleluya

            Evangelio

            «Padre santo, guárdalos en tu nombre»

            Jesús ora con y por sus discípulos. Ora al Padre para que los proteja contra las insidias del mal y para que se mantengan unidos ante Dios y ante los ataques del maligno. Ora para que no se identifiquen con el mundo ni éste pueda con ellos. Los discípulos viven en el mundo sin pertenecer al movimiento del mal que también hace historia; por eso no son del mundo. De ahí que tengan la necesidad de la gracia divina para que se mantengan en la verdad, para que permanezcan en la fidelidad a Dios contra todos los ataques que permanentemente tienen los que se sienten descubiertos por el amor y el bien que testimonia la comunidad cristiana.

 Lectura del santo Evangelio según San Juan 17,11-19

Para meditar

            «¿Quién hizo que la Virgen concibiera? Ciertamente el Espíritu santo, que es amor ferviente, fecundo, inmaculado, viril, incorrupto y deífico. Que es amor ferviente se nos significa en la zarza y en el fuego. Que es amor fecundo, se significa en la vara de Aarón, que en el espacio de una noche reverdeció, echó flores y dio fruto. Que es amor inmaculado se significa en el vellocino lleno, porque el rocío no manchó, sino que limpió el vellocino. que es amor viril, se no significa en la mujer y el varón, porque la mujer encerró dentro de sí al hombre, esto es, lo ciñó por todas partes. Que es amor incorrupto, se nos significa en la Virgen, que concibió al Hijo. Que es amor deífico, se nos significa en la Virgen, que da a luz a Dios» (San Buenaventura, Los siete dones del Espíritu Santo, 6,11).


                    6 de abril


             Pierina Morosini (1931-1957)

               La beata Pierina Morosini, de la Orden Franciscana Seglar, nace el 7 de enero de 1931 en Fiobbio (Bérgamo. Italia), hija de Roque Morosini y Sara Neris. A los quince años se coloca en la fábrica de algodón Honeger de Albino, sita a unos 4 km. de su casa. Ayuda en las catequesis de su parroquia y participa en la Eucaristía todos los días antes de ir al trabajo. Su vida ha dejado un ejemplo de sencillez, amor a la pureza, a la oración y a la caridad. El 4 de abril de 1957, a primeras horas de la tarde, mientras regresa de Albino a su casa, en un lugar solitario le aborda un joven. Pierina le opone fuerte resistencia. Es inútil. Agredida, se defiende con todas sus fuerzas. Herida mortalmente en la nuca con una piedra repetidas veces, pronuncia palabras de fe y de heroico perdón, hasta que entra en un coma irreversible. Es llevada al hospital de Bérgamo. Muere a los dos días, el 6 de abril. El papa Juan Pablo II la beatifica el 4 de octubre de 1987.

                                                        Común de Mártires

               Oración. Señor, tú que te complaces habitar en los limpios de corazón, concédenos, por intercesión de la beata Pierina Morosini, virgen, vivir, por tu gracia, de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

                                                           Lecturas

                                   «Os anuncié de balde el Evangelio de Dios»

            Hay cristianos judíos que pretenden someter la libertad del Evangelio a la Ley judía; los llamados, pues, judaizantes son los adversarios de Pablo. Y el Apóstol esgrime todo cuanto ha hecho por la comunidad cristiana de Corinto, desde la gratuidad de su entrega, hasta pasar como el amigo del esposo que presenta a la novia, un tema muy recurrente en el AT para simbolizar las relaciones del Señor con Israel (cf. Jer 2,1-7; Is 49,14-21; Ex 16,23; etc.). No se pueden desviar los cristianos de Corinto del Jesús predicado por Pablo: el que fue humillado, muerto y sepultado, y por cuyos padecimientos ha conseguido la salvación del mundo.


            Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios             11,1-7

           
Salmo responsorial                                                   Sal 32,12-13.18-19.20.22

            Por más que el hombre se sienta desamparado en tantas ocasiones en su vida, el Señor no deja de mirarlo, de protegerlo, de defenderlo de aquellas insidias que lo maltratan y matan. Al inicio de la historia humana, las relaciones de Dios con sus criaturas son unas relaciones de amor, y cuando falla el hombre, de amor misericordioso.

            V. Dichoso el pueblo
                        que el Señor se escogió como heredad.
            R. Dichoso el pueblo
                        que el Señor se escogió como heredad.

            Aleluya                                                                      Sal 144,13

            Aleluya. Aleluya.
            «El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones».
            Aleluya.


            Evangelio

                        «No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén»

            Jesús ama a Jerusalén. Es el centro de Israel, como pueblo escogido de Dios y como pueblo situado en un lugar privilegiado en la historia de la humanidad. Jesús ama a Sión, pero las autoridades religiosas lo rechazan, traman su muerte y lo entregan a Pilato para que lo ejecute. Jesús es un profeta más que muere por su pueblo, habiendo dado por él toda su vida. Su entrega por amor será la base para que el Señor redima a la humanidad, y con un amor que se da hasta el límite el Señor comienza una historia nueva en el lugar donde se le crucifica. Por eso Jerusalén no es el término de la vida de Jesús, sino el lugar de su triunfo (cf. Lc 12,50; Jn 19,30).

            Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13,31-35

Para meditar

            «La tercera virginidad es la inmaculada, y se extiende al alma y al cuerpo; de ésta puede entenderse, en sentido figurado, lo que se dice en el c. 2 [2] de Ester: Búsquense para el rey jovencitas que sean vírgenes y hermosas. Y aquellas son en verdad vírgenes hermosas, es decir, llenas de hermosura, que no tienen mancha interior, como las vírgenes en sólo el cuerpo; ni exterior, como las vírgenes en sola el alma; sino que, a imitación de la virgen María, son inmaculadas del cuerpo y alma. Esta virginidad inmaculada brilla en muchos privilegios, de los que el primero es la perfecta imitación del Cordero [...]; éstos siguen al Cordero doquiera que va (Ap 14,4), por omnímoda conformidad de continencia. Y para que no les falte nada, hace el Señor que le sigan por la semejanza de la paciencia, en señal de perfecta amistad. El segundo privilegio es la singular familiaridad de cohabitación con el Esposo [...] El Tercer privilegio es la plenitud de gozo en el Espíritu Santo [...] Y ésta es soberana alegría, interna y externa, ni hay placer mayor que el gozo del corazón. Y porque está esmaltada con el brillo de tantos privilegios, ha de unirse, en consecuencia, con Cristo, Soberano dador de bienes, que por sus desposorios de amor perfecto dio todo cuanto tenía» (San Buenaventura, Discursos Mariológicos: «Anunciación de la B. Virgen María», 2,1) .



viernes, 28 de marzo de 2014

Los ojos traslúcidos. Elena Conde

                                    LOS  OJOS  TRASLÚCIDOS

                                                                                   Elena Conde Guerri
                                                                                   Facultad de Letras
                                                                                   Universidad de Murcia



                    
Este próximo domingo de Cuaresma, día 30 de marzo, se contempla el Evangelio de la curación de un ciego de nacimiento (Juan, 9) que tan acertadamente comenta el Prof. P. Francisco Martínez Fresneda. El tema de la ceguera, ya de nacimiento, ya contraída por alguna enfermedad  o bien motivada por otras causas, ha sido un recurrente literario y  antropológico, en parte inquietante, desde la remota Antigüedad hasta el mundo coetáneo. No es extraño. La profunda antítesis que marca el juego entre ver con claridad y gozar así de las formas y colores del mundo habitado (que, a veces, puede mostrarse poco habitable pero que siempre remite en perspectiva franciscana a la grandeza y hermosura de su Creador) y no ver absolutamente nada, existir desde siempre en el orfanato anónimo de la oscuridad, se presta a un juego de analogías y símbolos ilimitados, según la óptica de cada cual.
                   

Decía San Agustín de Hipona en sus Confesiones, hablando de los sentidos corporales, que muy probablemente la vista era el más concupiscible. El adjetivo en latín lo indica todo. Se mira, miramos en ocasiones lo que no debemos y el propio placer generado  se venga luego, sin piedad, revolviéndose contra el órgano infractor.  De modo automático, por maquinación de los dioses en la antropología griega, por subsconsciente fatídico, por azar, por causas mil. Pero el castigo llega. Ejemplos que son ya iconos se pasean por nuestra herencia cultural, en campos diversos. Edipo, el héroe que ójala no hubiera sido más inteligente que la Esfinge, se sacó los ojos que habían deseado el cuerpo materno.  En la ceguera más absoluta sobre su filiación, sí, pero con la mirada posesiva que engendró cuatro hijos. Se autolesionó como justo castigo para dejar de ver lo abominable que ya sólo vió en su mente y peregrinó largo tiempo en busca de una compasión y perdón que tardaron en llegar. Relean  la tragedia de Sófocles.
Los dioses castigaron con la ceguera al adivino Tiresias, probablemente por sus juicios de valor sobre la superioridad de la mujer frente al varón en cuestiones íntimas. En otra literatura, a Sansón los filisteos le sacaron los ojos antes de encadenarlo a la rueda del molino. Los ojos habían sido el vehículo principal  para amar y desear a Dalila y caer en su trampa. Instrumentos de placer e instrumentos de dolor. Focos vulnerables de errores tremendos pero no siempre volitivos. Callejones aparentemente sin salida.  Son los ojos opacos, que no permiten el paso de la luz a través de ellos, de ninguna luz. Oscuros como el abismo y la desesperanza.
                    Pero las generaciones y la historia avanzan y las interpretaciones cambian. También hay ojos traslúcidos. Pasa la luz pero no pueden verse los objetos. Al menos, en la experiencia previa de quien pudo ver o de quien nunca vio pero ve a través de los otros sentidos corporales, se abre un sendero a la esperanza, un ancla  para amarrarse a sensaciones y vivencias que suavizan la vida. Dino Risi, en su magnífica Perfume de mujer (1974) que es la peli buena, y no el remake de años posteriores, así lo quiso plantear, creo yo, aun con su dosis de amarga ironía. Y antes, Charles Chaplin ya se había mirado con ternura en los ojos traslúcidos de la jovencita de Luces de la ciudad.
                  
Sospecho que muchos hombres se han acomodado en los ojos traslúcidos. Y aquí entra en escena el pasaje de de Juan.  El ciego de nacimiento es un pobre invidente carente de toda culpa. Está ahí, silente, pues en el Evangelio él no pide al Señor que le cure. Es un instrumento elegido "para que se manifiesten en él las obras de Dios". No es el chivo expiatorio de un miasma antiguo ni la víctima lógica de un uso mórbido de tal sentido. Es un discapacitado humillado por los fariseos y por sus propios padres pero  cuyos ojos, una vez recobrada la vista, se volverán trasparentes y serán capaces de enfocar con nitidez, ver y proclamar con valentía una nueva epifanía de "ese hombre que se llama Jesús" como "el Kyrios, el Señor". Sólo los ojos trasparentes permiten ver por igual  la luz y los objetos, las personas, las cosas que a esa luz pueden trasfigurarse. La mirada trasparente supera la traslúcida y anula la opaca. Redime de la fatalidad y vence los presagios. Ilumina a la propia Esperanza.  Todos los bautizados, y por extensión todos los hombres, somos capaces de reflejarnos mutuamente en la reciprocidad de esa mirada cuando nos despojamos de las  obras de las tinieblas y nos revestimos con la armas de la luz.




Jesús en la cruz. Frases

                         
                                  
                                        II

«Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» 
(Lc 23,34).

Jesús ora por los que le han crucificado, es decir, los soldados y verdugos que tiene en su rededor y ahora le vigilan para que se cumpla la sentencia. Ora también al Padre por los que han sido responsables de su muerte, Pilato (Lc 23,24), los sumos sacerdotes y escribas (23,13.21.23), todos simbolizados en la ciudad santa de Jerusalén. Antes Jesús la acusa de que «mata a los profetas y apedrea a los enviados» (Lc 13,34); y, por la violencia que anida en sus habitantes, sentencia: «... si reconocieras hoy lo que conduce a la paz. Pero ahora está oculto a tus ojos» (Lc 19,42). Todos ellos ignoran a quién han llevado a la cruz, según afirman Pedro y Pablo en sus primeras predicaciones (Hech 3,17; 13,27), ellos que también han tenido su pequeña historia de traición y persecución al Hijo de Dios (Lc 22,54-62; Hech 26,9).
   
Jesús es coherente en esta súplica al Padre con lo que ha enseñado en su ministerio. Ha revelado al Dios del perdón y de la reconciliación (Lc 15), el Dios que toma una postura decidida de misericordia por el pecador antes de contemplar su conversión, como en el caso del hijo pródigo (Lc 15,20). Jesús ha transmitido la actitud de Dios practicando la misericordia a lo largo de su vida pública, cuando perdona los pecados al paralítico (Lc 5,20), o a la pecadora que le visita en casa del fariseo (Lc 7,47). Se ha expuesto más arriba no sólo la abolición de la ley de la venganza, o la correspondencia al amor recibido u ofrecido entre amigos y familiares (Lc 6,32), sino también el exceso de amor que pide a los que le siguen: «Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os calumnien» (Lc 6,27-28)(137). Actitud que permanece en la comunidad cristiana en los mártires que, ante el suplicio, oran por sus enemigos, como Esteban y Santiago, el hermano del Señor: «Señor, no les imputes este pecado» (Hech 7,60); Santiago se dirige al Padre, como Jesús: «Yo te lo pido, Señor, Dios Padre: perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Eusebio de Cesarea, HE, II 23 16, 110).

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martes, 25 de marzo de 2014

Las siete palabras. I

Las palabras de Jesús en la cruz

                    I

Existe en los Evangelios un grupo de frases que Jesús pronuncia en la cruz para edificación del pueblo cristiano. Ellas representan la riqueza espiritual que dimana de su sacrificio y que los creyentes recuerdan para situaciones de dolor y sufrimiento, situaciones que viven como personas y como comunidades no admitidas en el mundo religioso judío y pagano. Son siete frases: una en Marcos y Mateo (15,34; 27,45), tres en Lucas (23,34.43.46) y otras tantas en Juan (19,26.28.30). Las frases tienen dos tendencias: las que tratan de evocar la conciencia de Jesús en estos momentos y mostrar su último objetivo y las que dirige a su madre y al discípulo predilecto, al compañero de crucifixión y al Padre por los que le han condenado.


«A media tarde Jesús gritó con voz potente: Eloi eloi lema sabaktani (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mc 15,34; Mt 27,45). La frase pertenece al Salmo 22,2. Este Salmo ha sido citado en la pasión; se emplea en la repartición de los vestidos por los soldados una vez crucificado (Sal 22,7, cf. Mc 15,24par) y en las injurias de los sacerdotes y letrados (Sal 22,9, cf. Mc 15,32par). 
La frase de Jesús manifiesta una situación personal que venimos observando a partir de Getsemaní: el abandono de Dios. No solicita Jesús a Dios el porqué le están sucediendo estos hechos, sino expone la queja del justo por su alejamiento y falta de ayuda en la última etapa de su vida, cuando ésta ha descrito una fidelidad sin límites resumida en las tres tentaciones (Lc 4,4.8.10; Mt 4,4.6.10). El mismo Salmo afirma sin rodeos: «Fuiste tú quien me extrajo del vientre, me tenías confiado a los pechos de mi madre; desde el seno me arrojaron a ti, desde el vientre materno tú eres mi Dios» (22,10-11), además del v.9 puesto en boca de sus acusadores: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo, que lo libre si tanto lo quiere».
Pero el verso del Salmo puesto en boca de Jesús reproduce el lamento del justo de no verse liberado de la muerte. Ella le separa de su familia, de su pueblo, de su templo en cuanto presencia de Dios en la historia. El clamor de Jesús revela que habiendo sido fiel al Padre a lo largo de su vida, siente que éste le deja apartado en el camino sin dar la más mínima señal de ayuda y socorro. Porque sus discípulos huyen o duermen (Mc 14,37.40par), Judas le traiciona (Mc 14,10-11par), Pedro le niega (Mc 14,66-72par) y, ante esto, Jesús pierde la autoridad y el magisterio; los prebostes religiosos de su pueblo le juzgan, se ríen de su causa y le entregan a los romanos (Mc 14,55-64par) y, con ello, desaparece su identidad judía; Pilato lo tortura, y quita su forma humana (Mc 15,15-20par); y lo ejecuta como enemigo del Imperio arrebatándole la vida. La comunidad cristiana lee con acierto estos acontecimientos identificándolo como el siervo de Isaías: «... sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo [...] se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz» (Flp 2,7-8); y la carta a los Hebreos le da el sentido: «... padeció la muerte para bien de todos» (2,9).

La reacción de Jesús ante los sufrimientos que padece no sigue la entrega personal que muestran muchos mártires, que ofrecen su vida por Dios y por los mejores ideales humanos. Ni siquiera expresa el dominio de sí del estoicismo griego, que simboliza la imagen de un Dios apático y sin sintonía con la historia. Más bien, aunque de una forma distinta, continúa la experiencia personal de la agonía de Getsemaní, en la que Marcos describe su angustia con esta queja al que puede sacarlo y liberarlo del abismo del dolor y la muerte (cf. 2Cor 5,21; Fil 2,8; Heb 4,14-16). Si esto es verdad, también lo es que tanto el Evangelista como los lectores ya saben el final. Es decir, se cita el verso del Salmo de súplica, porque la salida a esta situación de angustia es un futuro en el que Dios ayuda y asiste al justo. De hecho, las tres predicciones de la pasión afirman a la vez la resurrección (Mc 8,31par; 9,31par; 10,34par). La queja se ciñe a un momento en el tiempo y a un espacio concreto del camino del encuentro definitivo con Dios. No es una actitud permanente. De ahí que no enseñe el verso un estado de desesperación de Jesús por el que pierde toda referencia a Dios y se aleja por completo de toda posibilidad de salvación. Esto supondría la rotura definitiva con Dios: la pérdida de la esperanza, que arrastra a la fe y al amor. La frase, al incluir el «Dios mío», indica que Jesús permanece en la relación de toda criatura con su Creador, de Jesús con Dios, aunque no en el nivel que él ha experimentado en su vida: la relación filial con el Padre.

lunes, 24 de marzo de 2014

Internet y el Derecho

            Internet:
Un pretexto para discurrir  sobre los límites y las potencialidades del Derecho

                                            Antonio López Pina
                                                     Facultad de Derecho
                                                                                           Universidad Complutense (Madrid)
                                                                                        
La sociedad de la información está en boca de todos. A lo largo de las dos últimas décadas, formidables avances tecnológicos han transformado nuestro horizonte de la información y de las comunicaciones. La información se ve como materia prima de la producción y de las relaciones económicas, como el impulso y la energía de los cambios. El proceso de las últimas décadas se condensa así en la privatización y mundialización de las actividades de la información. Convergentemente, el  desarrollo en la economía se ve potenciado por la generalización popular del uso de internet.
Propósito  de la presente reflexión es discurrir sobre la cuestión, de cómo lograr bajo el Derecho  una información y unas comunicaciones igualmente libres, presupuesto material de la formación libre de conciencia y opinión de los ciudadanos.

1.  Los efectos ambivalentes de internet
De los planteamientos esbozados,  en las Cumbres de la Sociedad de la Información, 2003, Ginebra,  y 2005, Túnez,. y en el encuentro del G8, 2011, Paris, con ejecutivos de la Industria informática,  brilla por su ausencia  una apreciación crítica sobre los efectos  ambivalentes de internet en la articulación de la sociedad, de la vida pública, en definitiva, de la democracia.  Porque lo cierto es que, en cuanto  caudal de información y para la comunicación, los límites de la red  son tan evidentes como portentosos sus activos. Hasta media docena de  argumentos cabe traer a colación: 
1.1  En primer lugar, internet no  es  un ingenio  neutral. Precisamente, porque   vía correspondencia electrónica transforma las formas de la sociabilidad y, por ende, las condiciones de la socialización. El ordenador hace  posible una diferenciación e individualización de oferta y demanda que, a la postre, conduce al aislamiento a los usuarios:  si bien mediante  las redes de telecomunicaciones  las nuevas tecnologías avecinan a los seres humanos, ello no obsta a que   simultáneamente generen  individualismo, anonimidad y fragmentación. La sociabilidad producida  se asemeja a la de una tribu o una secta: la religación social que se produce informáticamente trae causa de formas heterogéneas   de integración, que resultan de la pertenencia a bandas, clanes,   mafias y pandillas así como de  relaciones interpersonales. La red en fin  se reduce a  un simulacro virtual de las relaciones personales que nunca llega  a constituir comunidades articuladas o instituciones efectivas, como señala Gérard Raulet, catedrático de la Universidad Paris - Sorbona.  
Las  telecomunicaciones  hacen ciertamente posible la formación de mini–comunidades. Sin embargo,  en la medida en que  propugnan que cada cual tome el propio destino en su mano en vez de responsabilizarse de él ante instituciones, no fomenta la formación de lazos universalizables. La mediación entre los ámbitos privado y público difícilmente  tiene lugar. Más bien lo que se desarrolla es una religación social imaginaria entre mónadas electrónicas,  un espejismo de ámbito público. Si  desde comienzos de los años setenta asistimos a un proceso creciente de desinstitucionalización,  el simulacro de la red difícilmente puede suponer para ello un Ersatz (sustitutivo).
1.2  No es que internet no llegue  a atacar las desigualdades económicas sino que incluso llega  a fomentarlas,  la brecha digital sin ir más lejos como prueba.
1.3  Ante la situación anómica de Occidente después de cuatro décadas de neoliberalismo, hemos de abordar   la capacidad de los individuos y de los grupos de fundamentar una nueva normatividad. La lógica de las nuevas comunicaciones bloquea la creación  de tal  nueva normatividad; cualquier proyecto emancipatorio, también con ayuda de las redes, se ve   simultáneamente socavado desde sus inicios   por el ánimo de lucro de los holdings informáticos y las raíces economicistas de internet.  Si la dirección del desarrollo de las comunicaciones queda en manos de los  gigantes de la informática, de los entes  mediáticos,  de los tecnócratas y de los políticos, ¿cómo fundaremos  una normatividad alternativa?
No responde al interés de la Humanidad, ser gobernados   por unas gigantescas empresas   mundiales,  autonomizadas de cuanto pueda ser extraño al propio  lucro. La libre competencia es benéfica, ¡faltaba más!; solamente que las sociedades únicamente mantenidas por el afán de lucro y la competencia salvaje no son civil y democráticamente sostenibles. Desde Francia y desde Alemania, menos desde España,  se oye así clamar contra las contradicciones de tal evolución tecnológico – economicista.
1.4   La red   no respeta la creatividad literaria, científica y de las Bellas Artes y desdeña la formalización lingüística. Internet no es un Ersatz  para la comunidad científica ni  es la nave  para arribar  a no importa qué Ítaca. Más bien despierta  en muchos de nosotros la  alarma y provoca la resistencia  a que la red  haga  de la información y de la educación pública  mercancías de consumo.
1.5  Internet  tiende a  segmentar,  atomizar  y fragmentar  la oferta de información y niega el proyecto de  un Orden jurídico-público alternativo  de la información.
1. 6 Las expectativas económicas, políticas, morales que  muchos andan  depositando en internet y en la tecnología  son desproporcionadas.  Éstos  difícilmente pueden ser Ersatz para la  democracia representativa y para la cada vez más difícil autonomía y grandeza  de la política. Que en estos tiempos tenebrosos nuestros,  tenga yo dificultades para pensar en voz alta, como excepciones, más allá de los nombres del Presidente de Brasil, Lula da Silva, y del Presidente de Francia, Hollande,  no empece a la esperanza de que en algún momento y en algún lugar surgirán las personalidades que nos devolverán institucionalmente la confianza ahora perdida. 
Tales  juicios  no suponen que yo ignore  el potencial emancipatorio de la red.  Después de la primavera árabe, el movimiento español del 15 de mayo,  la coordinación de la Plataforma contra los Desahucios, en fin,  el movimiento  de enseñantes y de miembros del Sistema Nacional de Salud,  es innegable la virtualidad de la red  para la movilización social. A efectos de la crítica al establecimiento y a los aparatos partidarios, en defensa de los derechos políticos y sociales consolidados,  así como para  la emergencia en ciernes de una oposición extraparlamentaria, internet se ha acreditado como un instrumento no sólo precioso sino indispensable. Y en este sentido, sin duda conviene también estar en guardia frente a cualesquiera intentos de restringir o censurar la libertad de expresión e información que cristaliza a través de internet: el paradigma chino resulta suficientemente ilustrativo al respecto. 
Lo que ocurre es que esta defensa de la libertad negativa en la red  sería a todas luces insuficiente para cumplir con la función pública de los medios y las telecomunicaciones, a  la que  voy a referirme a continuación. 
2. Hacia  unas comunicaciones y una información  igualmente libres
Lo interesante de la dirección y la regulación jurídica del mercado de la información y de las comunicaciones  comienza, dónde la libre competencia  encuentra límites a su eficacia para bienes públicos. La  concepción de los medios y de internet desde una óptica puramente mercantil ha desvelado su insuficiencia para   garantizar el igual derecho de información y el igual derecho a la Cultura. El paradigma de mercado puede valer para bienes de consumo y de inversión; también para prestaciones   como formación,  seguridad o un medio ambiente limpio. No vale  en cambio para bienes y prestaciones  cuyo valor no puede ser estimado por el valor privado  de uso y  de cambio en el mercado. Toda una serie de ámbitos de la producción mediática  excluye una valoración mercantil: la reconstrucción mediática de la realidad de masas para el foro público, la  generación  de pluralismo, la creación  de pautas normativas  sociales de conducta, en fín, la producción y transmisión científica y cultural. Presupuesto es que  la sociedad  demande  la producción de tales bienes. Si ello es el caso, tales bienes deben ser creados; solamente que  los mismos no pueden ser confiados  al mercado.
Entre el complejo de producciones mediáticas,  Jürgen Heinrich, catedrático de Periodismo de la Universidad de Dortmund,  cuenta como bienes públicos también la crítica por los medios de comunicación de la economía, de la política y de la sociedad. El mercado no puede producir tales  bienes   públicos; consiguientemente, en los mismos, la competencia económica no es el procedimiento adecuado de dirección legislativa. 
En el sector privatizado de servicios de la información y de las comunicaciones, compete al Estado una especial responsabilidad para la universalidad de acceso a las fuentes y los servicios de información. Según jurisprudencia del Bundesverfassungsgericht, el Estado está legitimado para una acción de Derecho público como consecuencia de las debilidades estructurales del Derecho civil,   –  dado que la universalidad de acceso puede ser condicionada por la autonomía privada del titular de derechos que abre al mismo, frente al bien común o a los legítimos intereses de terceros,  la posibilidad de otorgar prioridad a los propios intereses.
Si por razones objetivas y de Derecho constitucional, el mandato del Derecho para ordenar una dinámica tan acelerada no puede ser confiado en exclusividad al Derecho privado, una perspectiva adecuada deberá diferenciar en un régimen jurídico de la información las respectivas responsabilidades del Estado, de la sociedad y de la economía. Al respecto, ciertamente  no están a disposición sea el juego del mercado, sea nuevas formas de autorregulación social. Pero tampoco cabe abdicar de la necesidad iuspública de regulación.
Como correlato a los privilegios de los medios, el Derecho constitucional establece una “responsabilidad mediática” en las     decisiones   ajustadas a la respectiva situación histórica. De ahí que en el futuro los contornos de tal responsabilidad deban ser adaptados  a las modificaciones estructurales experimentadas por la sociedad de la información; debiendo, además, el legislador reaccionar ante los  desarrollos   de  la industria privada de la comunicación.
Tal Orden de las comunicaciones deberá observar tanto el derecho subjetivo a la información y a la comunicación  como la vertiente objetiva del derecho. En tal sentido, el Orden de las comunicaciones  deberá   fomentar la igual libertad de los socialmente débiles y de la Inteligencia excéntrica, perdedores en el mercado mundial de la libre competencia, que sufren la brecha digital. Para el Ordenamiento estatal de la  información  así como para la protección en términos objetivos de los derechos fundamentales, las constituciones  asignan al Estado una posición de garante. El aseguramiento  de tales   derechos y libertades debe adoptar la forma de organización y procedimiento, especialmente con la “pluralidad cultural de formas de vida y con la individualización de proyectos existenciales” así como  ayudar a institucionalizar la capacidad  de la sociedad para el  aprendizaje.
La alternativa al Derecho europeo e internacional vigentes es una visión de los medios de comunicación  y de internet como servicio público, conforme al postulado para los medios de Hoffmann–Riem   (la public service function  de los medios). Apoyándose en la jurisprudencia del Bundesverfassungsgericht, el catedrático de Hamburgo  se ha pronunciado  en  los  distintos campos actuales del debate político–mediático  contra una sesgada  interpretación de los derechos fundamentales en términos meramente de   la economía de los medios, y en perjuicio de un foro público mediático abierto y plural, de naturaleza constituyente para la igual libertad y la democracia. En tal sentido, la radio–televisión pública, en competencia con la radio-televisión privada, tiene en todas las democracias occidentales    específicas funciones culturales, políticas y sociales. Frente a la perspectiva  economicista imperante, una orientación  estricta a la igualdad de oportunidades comunicativas de todos los ciudadanos  y   a la centralidad de la dimensión jurídico–objetiva de las libertades de medios y a la autonomía del sistema mediático han hecho   de Hoffmann–Riem el guía indispensable en el actual debate sobre política de la información. 
Cómo señala el Magistrado,  un Orden de la información y  de las comunicaciones  que haga justicia a los derechos  fundamentales  no se consigue  con mandatos y prohibiciones para las empresas de la comunicación,  sino estableciendo estructuras que impulsen su autorregulación. Tal estrategia  deberá ser concebida en adelante a medida de la arquitectura de internet. Al respecto, bien pudiera servir como referencia el Derecho de la radio–televisión, en la medida en que algunos de sus componentes jurídico–objetivos,  pudieran ser asumidos, en particular la idea de una garantía del pluralismo mediante organización y procedimiento.  Paradigmas de un mandato con referencia a la arquitectura tecnológica de internet pudieran asimismo ser las categorías de procura de transparencia (Offenheitspflege) así como de una obligación pública  de  dotación de estructuras (Strukturschaffungspflicht).

Frente a la perspectiva mercantilista   de reducir  la  materia de información y comunicaciones a problemas de mero Derecho de la competencia, es hora  de plantear una visión de internet como servicio público: recientemente, registramos el proyecto de ofrecer ARTE, el canal franco–alemán cultural de televisión, para los usuarios de internet. Ello viene a abundar en la oferta, vía Google,  de los programas  nacionales de televisión pública en el mismo sentido. También merece especial mención   el proyecto, para los países miembros de la Unión Europea,  de un buscador que libere a los internautas de su  actual dependencia respecto de Google. En fín, el art. 26, Declaración universal de los Derechos humanos (DUDH), y el art. 2, Protocolo adicional al Convenio para la protección de los Derechos humanos y de las libertades fundamentales (CEDH), obligan al  Estado a garantizar materialmente la educación:  también para el acceso universal,  el  uso crítico de internet y   la intervención de la comunidad científica  como custodio del conocimiento, lejos de las veleidades de los nativos digitales. De ese modo, unos  y otros se nos ofrecen como  ejemplos, por el momento,  de la extensión a  la  red  de la garantía estatal de la información y las comunicaciones como servicio público.
Las reglas jurídico–internacionales sobre la libertad de información  se apoyan así en  los  derechos humanos del Orden de la información. Sin embargo, contemplados en perspectiva, la bibliografía y una considerable jurisprudencia    sobre tal  Orden de la información  adolecen, de no colocar en su lugar central a la libertad de información. No es tanto que no aparezca en el tratamiento dogmático; es que el encono con que se proclama  las ventajas de las privatizaciones y la prioridad que se otorga a la libertad empresarial de las sociedades  transnacionales de telecomunicaciones hacen que la libertad de información sea relegada a un vergonzante  segundo plano.
Ante las imperiosidades  de la situación resulta también penosa la indigencia de la Comisión Europea. Ciertamente que, a la hora de actuar públicamente, habrá que tener en cuenta los constreñimientos internacionales. Ahora bien, la política seguida en la última década por la  Comisión Europea ha tenido como exclusiva referencia una idea economicista de la sociedad de la información: tan le han sido ajenos los objetivos de Estado social y de Estado de la Cultura como los derechos subjetivos fundamentales de los receptores de información.

Por ver está,  qué resulta de la tensión entre nuestro ideario europeo–continental de la creación de Derecho, concretado en nuestras tradiciones constitucionales comunes (art. 6.3 TUE), y la approach anglosajona de la iniciativa privada y de la autorregulación a todo trance. Cómo vemos, el legislador, la jurisprudencia y    las actuales cohortes de iuspublicistas europeos son contínuamente desafiados por la privatización de la información y las prácticas del mercado. Una vez más, la Europa de los Helmut Schmidt, Jürgen Habermas, Edgar Morin, Régis Debray,  Tony Judt,…   y de la Inteligencia excéntrica  tendría que señalar el camino para una gestión   de las potencialidades  de la red al servicio de  la educación pública y la democracia. Frente a la privatización  y las prácticas del mercado,  la demanda social de  igual libertad de información y comunicación es  una causa noble que está simplemente a la espera,  de que una legión de legisladores  se empeñe  en  la lucha por el Derecho.